Historia Inmediata


Chávez


POSICIÓN FRENTE A LOS HECHOS POLÍTICOS RECIENTES
 
Mérida, 13-04-2002

Quiero manifestar contundentemente dos cosas: una, la satisfacción de que finalmente, aunque con un saldo doloroso, nos hayamos liberado del régimen de Chávez. Indiscutiblemente, su salida era absolutamente necesaria para restablecer el orden constitucional y la paz ciudadana. Necesaria era también la destitución de los magistrados del Tribunal Supremo y otros jerarcas nombrados según el arbitrio del expresidente.

Pero en segundo lugar debo manifestar no sólo  mi preocupación sino también mi rechazo absoluto a la forma como se está procediendo en el caso de los gobernadores electos y otras personas vinculadas a ellos o adeptas al chavismo. Si en el caso de Táchira y Mérida hubo fraude en las elecciones de los gobernadores, corresponde a los órganos jurisdiccionales competentes resolver esa conflictividad.

Ahora bien, ¿es que a partir del 11 de abril se convirtió en delito el tener un cargo dentro del régimen caído? ¿es que se suspendieron automáticamente las garantías constitucionales? ¿es que vamos a retroceder al primitivo método del “ojo por ojo y diente por diente”? Los cuerpos encargados del orden público no han impedido que las hordas antichavistas maltraten vilmente a esos ciudadanos. En estos momentos no se ve la diferencia entre las jaurías armadas por Chávez que atacaban cualquier disidencia y los que ahora los atacan a ellos.

En las imágenes televisivas se ha visto con horror  la abierta violación a los derechos humanos fundamentales, tanto por parte de la gente común como por miembros de los cuerpos de seguridad. Es importante resaltar que en el caso concreto de Mérida, entre el gentío vociferante, conocidos forajidos, tan delincuentes como el peor de los chavistas delincuentes (si es que los hay), estaban allí arrogándose facultades que nadie les ha concedido.

He tenido información de que Hugo Cabezas, quien se desempeñaba como secretario privado del Gobernador de Mérida, está detenido. Al respecto debo dar mi testimonio de que tuve el honor de tenerlo  como alumno en las dos materias: Lógica Jurídica y Filosofía del Derecho, y el conocimiento que de él tengo es no solamente el de haber sido un estudiante destacado,  sino también una persona de una integridad moral bien firme. No creo que haya cometido ningún delito. También debo declarar que hacia él sólo me une la admiración que cualquier profesor puede sentir por cualquier estudiante que reúna en su persona dos condiciones básicas: intelecto y probidad.

Finalmente, pido a las mentes lúcidas de este país —que las hay en alto grado— a dar nuestro apoyo al nuevo proceso político venezolano pero no de manera “incondicional”:  A los miembros del régimen caído se les deben garantizar sus derechos fundamentales: su integridad moral y física, su derecho a la defensa, a no estar incomunicados, a un justo proceso. Debemos asumir objetivamente la defensa de los derechos humanos, que por su propia naturaleza son indivisibles e imprescriptibles.
 
Margarita Belandria
Magister en Filosofía
Coordinadora del "Grupo Investigador Logos: Filosofía, Derecho y Sociedad"
Centro de Investigaciones Jurídicas
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas
Universidad de Los Andes
Mérida-Venezuela
mucumajo@telcel.net.ve * belan@ula.ve