Historia Inmediata


Chávez


Respuesta de los académicos venezolanos a sus colegas españoles

Caracas, 6 de enero de 2003

Agradecemos la difusión de este remitido a todos los profesores universitarios y demás personas de los distintos países, de quienes necesitamos, más que su solidaridad, que tengan un claro conocimiento de la grave situación que estamos viviendo bajo este régimen autoritario y violador de los derechos humanos que encabeza el exgolpista Teniente Coronel Hugo Chávez Frías . Sólo quienes lo padecemos estamos en capacidad de dar información exacta.

Cordialmente,

Margarita Belandria
Profesora de Lógica y Filosofía del Derecho
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas
Universidad de Los Andes
Mérida - Venezuela

Recientemente apareció en el diario El País, de Madrid, un remitido, a página entera, firmado por 60 profesores de diversas universidades españolas, ofreciendo su apoyo al gobierno de Hugo Chávez. En respuesta, algunos profesores universitarios venezolanos, encabezados por Carlos Pacheco, de la U. S. B., han escrito un comunicado de respuesta

 

DEFENDER LA DEMOCRACIA

ES DEFENDER LA LIBERTAD Y LOS DERECHOS HUMANOS

Respuesta de los académicos venezolanos a sus colegas españoles

El pasado 23 de diciembre, calzado con la firma de 64 catedráticos, profesores e investigadores de diversas universidades españolas, apareció en El País de Madrid un remitido en defensa del régimen del Presidente venezolano Hugo Chávez. El principal argumento de ese alegato ³a favor de la legalidad democrática² era la legitimidad de quien fuera elegido en 1998 y ratificado en 2000. Nosotros, académicos de diversas universidades venezolanas, nos sentimos obligados responder a nuestros colegas españoles y en general a la opinión pública internacional, manifestando y razonando nuestra posición.

Apreciamos sinceramente, destacados colegas, su preocupación por la grave crisis de nuestro país, así como su generosidad al costear tal publicación a página completa. Comprendemos también que la distancia de los acontecimientos, el manejo torpe de algunos estereotipos por ciertos medios internacionales, así como la costosa campaña de desinformación adelantada por nuestro gobierno, hayan llegado a confundirlos hasta el punto de moverlos a apoyar lo que suponen un gobierno genuinamente democrático que actúa honestamente en pro de los intereses del pueblo venezolano. Desde nuestros respectivos claustros universitarios, quienes conocemos y sufrimos en carne propia esta aciaga coyuntura, nos sentimos obligados a expresar lo siguiente.

Chávez, es cierto, llegó al poder a través de comicios y hasta gozó en un primer momento de gran popularidad. Sin embargo, como debe saber todo jurista, la legitimidad de origen puede naturalmente ser disminuida y hasta completamente anulada por el abuso del poder y la violación de los Derechos Humanos. ¿No fueron acaso Hitler, Mussolini o Fujimori también elegidos? Hace 4 años, los venezolanos votamos para escoger un presidente democrático, no al autócrata que en más de cien ocasiones ha violado la Constitución que dice defender, que se empeña en imponer una supuesta ³revolución² que sólo existe en el discurso oficial, que afirma con descaro que gobernará hasta el 2021 y que ha fracasado estruendosamente como gobernante al conducir al país a una situación de total ingobernabilidad. Veamos

Desde el inicio de su mandato, Chávez y sus seguidores se han dedicado a acaparar el poder, amparados en una fachada de legalidad democrática. Es cierto que ganaron la mayoría parlamentaria y muchos gobiernos locales. Pero han violado la ley de manera ostensible y recurrente, con el fin de imponer también su hegemonía sobre el Poder Judicial, el Poder Moral (Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Contraloría) y el Poder Electoral. Sin equilibrio e independencia de los poderes públicos no puede haber democracia. No contento con eso, Chávez ha colocado a sus adeptos en puestos claves de la mayoría de las instituciones, aun sin contar con la calificación y experiencia profesional indispensables. Ese desconocimiento de la ³meritocracia² explica en buena parte el conflicto de PDVSA, así como el descontento de muchos militares. De manera similar, el oficialismo ha intentado, por suerte en vano, someter o penetrar a otras instituciones, como las universidades, los sindicatos, las organizaciones empresariales, la marina mercante, el Banco Central y las policías locales.

El chavismo no tolera la disidencia. Los mal llamados ³Círculos Bolivarianos², que la población llama ³círculos del terror², son brigadas mercenarias entrenadas y armadas por el régimen, conducidas por algunos de sus más conspicuos dirigentes. Entre sus hazañas, se cuenta el asesinato a mansalva de 19 manifestantes civiles desarmados el 11 de abril, plasmado en el video de Luis Fernández, galardonado con el Premio Rey de España de Periodismo 2002. Los autores de este crimen fueron llamados por el oficialismo ³héroes de la revolución². El 6 de diciembre, la masacre de Altamira sumó tres muertos (entre ellos un apreciado docente universitario) y decenas de heridos más. Apresado in fraganti y confeso, el asesino fue defendido por el Presidente mientras enterraban a las víctimas. Hoy, 4 de enero, debemos añadir con dolor dos muertos y una docena de heridos a este récord sangriento. Los círculos violentos han acosado siempre a los medios de comunicación, tomando por asalto algunos de ellos, como ocurrió el 10 de diciembre. Muchos periodistas y camarógrafos han sido agredidos con golpes, piedras y perdigones y algunos han salvado su vida gracias al chaleco blindado que ya forma parte de su equipo. El fotógrafo Jorge Tortoza, asesinado el 11 de abril, no corrió con esa suerte. Añádanse a esto los allanamientos y detenciones ilegales, el secuestro y tortura de la activista Estrella Castellanos y de los marinos mercantes, las amenazas a líderes de la oposición, etc. El régimen ha obstaculizado sistemáticamente las investigaciones judiciales sobre estos crímenes y ha boicoteado la conformación de una Comisión de la Verdad integrada por personalidades independientes y sujeta a veeduría internacional.

Chávez ha fracasado en lo político, lo económico y lo social. Prometió eliminar la pobreza y no puede exhibir ni un solo logro a favor de los pobres; más bien, eliminó los programas sociales, sustituyéndolos por dádivas ocasionales a cambio de lealtad política. La clase media ha sido golpeada por el creciente desempleo, el aumento de los impuestos y la devaluación de la moneda. Asimismo, la educación, la salud, la seguridad social, la alimentación y el transporte han empeorado sustancialmente. Prometió también la descentralización y a cambio ha instituido un sistema de lealtades, según el cual sólo los alcaldes y gobernadores sumisos, reciben recursos para sus regiones. Otra bandera electoral de Chávez fue el combate contra la corrupción, pero hace tiempo no la menciona, pues su gobierno ha batido todas las marcas anteriores con un descaro inimaginable desvía el dinero del Estado a raudales hacia las cuentas de sus jerarcas y lo utiliza para comprar armas y conciencias. Tal vez el peor de los pecados de este nefasto gobernante sea su pedagogía del odio, el resentimiento y la confrontación social. También allí ha fracasado, pues la gran mayoría de los venezolanos, y hasta sus propios simpatizantes, apostamos hoy por la reconciliación, la cooperación y la paz.

Tomará tiempo recuperarnos de esta hecatombe. Pero vamos a lograrlo, y el primer paso es precisamente recuperar la institucionalidad en crisis. Por eso, más de dos millones de venezolanos cumplimos trabajosamente con todos los requisitos constitucionales para solicitar un referéndum consultivo sobre la permanencia de Chávez en el poder. Estamos dispuestos a transitar igualmente cualquiera de las vías democráticas establecidas, entre otros, en el artículo 70 de la Constitución. Las multitudinarias manifestaciones de calle y los pronunciamientos de todos los sectores de la vida nacional, incluidos los académicos e intelectuales, constituyen un juicio diario contra los continuos desafueros del gobierno. Los militares que se han declarado en desobediencia, lo han hecho sin armas, acompañando a los civiles en sus protestas y amparados por el artículo 350 de la Constitución. Esto en nada se parece a los golpes de estado de militares armados, como el que sí dio Hugo Chávez en febrero de 1992 contra un gobierno electo democráticamente. Por eso, quienes hoy abogamos por una solución electoral para la crisis política no somos ³grupos de intereses² ni organizaciones políticas desplazadas del poder, como afirma el remitido. Tampoco somos ³golpistas², ³saboteadores² o ³fascistas², como gustan calificarnos tanto Chávez como sus acólitos. ¿No es absurdo que se llame golpistas a quienes exigimos elecciones, y demócratas a quienes tratan por todos los medios de impedirlas?

Por todo ello, estimados colegas, rechazamos el documento por ustedes suscrito y también los invitamos a reflexionar con amplitud de conciencia. No se dejen engañar. Chávez no es más que un autócrata disfrazado con la piel de oveja de la constitucionalidad. Su retórica revolucionaria, con fingidos reclamos de justicia social, encubre en realidad una dictadura torpe y ávida de poder. Como muestran cada día abundantes testimonios gráficos, su adversario es una ciudadanía noble, de todas las clases sociales, cada vez más consciente, combativa y solidaria, a la que estamos orgullosos de pertenecer.

Alexis Márquez Rodríguez (Prof. UCV / Exdirector de la Escuela de Comunicación Social / Escritor / Expresidente de Monte Ávila Editores Latinoamericana C. A. / Académico de la lengua) Colaboración Bs. 100.000,00

Caracas, 4 de enero de 2003.

La publicación de este aviso ha sido financiada mediante la suscripción individual de los firmantes