Historia Inmediata


Chávez


Estimado amigo Israel: le envío un artículo que me ha sido enviado por su autor, el más prestigioso historiador venezolano vivo, quien - gajes de la edad - no posee dirección electrónica. Me parece de tanta importancia para contribuir al debate de su prestigiosa página, que le rogaría su publicación en el tema Chávez, bajo mi absoluta responsabilidad. Así me lo ha pedido su autor, a quien le he hablado de la conveniencia de incorporarse a debate.

reciba mis más afectuosos saludos

 Antonio Sánchez García

(Antonio Sánchez García ha sido catedrático de historia y filosofía en la Universidad de Chile y en la Universidad Central de Venezuela. Realizó estudios de post grado en la Freie Universität Berlin. Fue investigador del Centro de Estudios Socio-Económicos (CESO) de la Universidad de Chile y del Max Planck Institut für die Erforschung der Lebensbedienungen in einer wissenchaftlich-technischen Welt, Starnberg, Alemania. Es columnista de los periódicos El Mundo y TalCual de Caracas y Notitarde, de Valencia. )

El autor de esta carta es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad Central de Venezuela, de cuya escuela de Historia fue director. Ha obtenido el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Historia, así como el Premio Bienal Simón Bolívar por su trayectoria académica. Es autor de más de cincuenta libros publicados en varias ediciones en Venezuela y en el extranjero, siendo el primer autor venezolano editado por la Cambridge University Press en toda su historia. Fue preso y exiliado bajo la dictadura militar, militante comunista por 18 años, miembro fundador del Movimiento al Socialismo en 1970, hoy independiente

Ocho grandes mentiras de la propaganda chavista

Sectores del viejo continente miran la realidad venezolana desde la óptica que ha vendido Chávez. Para ellos somos racistas, tenemos un enfrentamiento entre pobres y ricos, los empresarios son fascistas, los medios son golpistas y todo ello no ha permitido al gobierno nacionalista luchar contra la corrupción y favorecer a las clases populares que soportan los desmanes de una minoría que quiere acabar con el proyecto pacífico y revolucionario.

Manuel Caballero

1. En Venezuela se enfrenta una minoría blanca a una mayoría oscura que defiende al Presidente Chávez.

Falso: Venezuela es uno de los pocos países del mundo donde no existen odios raciales ni religiosos. Esto ha sido constatado durante mucho tiempo por instancias internacionales como la UNESCO. No se trata de que los venezolanos seamos mejores que los otros pueblos, sino que eso tiene una explicación histórica: la guerra de independencia (1810-1821) y las interminables guerras civiles (1830-1903) liquidaron físicamente a los blancos. Hoy por hoy Venezuela no es, como muchos europeos, un país pluri-cultural, sino un país mestizo. Como se suele decir, en Venezuela todos somos café con leche. Y así lo han sido sus presidentes, casi sin excepción

2. En Venezuela tiene lugar un enfrentamiento de pobres contra ricos.

Falso: Sería estúpido negar que en Venezuela, como en todas partes, existan clases opuestas y en lucha. Pero hoy la frontera no se sitúa entre las clases altas y las clases bajas, sino entre el autoritarismo personalista del gobierno de Chávez y el colectivismo democrático de la oposición, No negamos que entre algunos sectores de la oposición exista gente de extrema derecha, pero igualmente la hay entre el ala más militarista y talibán del chavismo.

Es igualmente falso que el rechazo a Chávez provenga del hecho de que la oligarquía no soporte que en Palacio se haya asentado un humilde muchacho de Sabaneta. Desde 1830 hasta nuestros días, y con alguna breve excepción en 1859 y con Guzmán Blanco en 1870, todos los presidentes venezolanos han tenido ese origen. Del primer presidente de Venezuela, José Antonio Páez, se decía que saltó de lavarle las patas al zambo Manuelote (capataz del hato donde trabajaba como peón) a la Presidencia de la República. Uno de los poquísimos que provenía de una familia acomodada, Antonio Guzmán Blanco, en 1870 amenazaba con extinguir a sus pares de la oligarquía conservadora hasta como núcleo social.

3. Las clases populares son el soporte de Hugo Chávez.

Esta es una media verdad. Es verdad que Chávez encontró el grueso de sus votos entre los sectores marginales de las grandes ciudades, gracias sobre todo a una desenfrenada demagogia. Pero la respuesta a esta frase de propaganda merece párrafos apartes.

En primer lugar, el apoyo de esos sectores a un caudillo no hace a éste un demócrata o un revolucionario. Si no de dónde provenía el grueso de los electores de Le Pen en Francia? Se olvida acaso que la antiguamente sólida votación comunista se volcó en bloque hacia él?

En segundo lugar, uno de los sectores que con mayor fiereza y combatividad se ha opuesto a Chávez ha sido la clase obrera organizada. Y no se crea que se trata del sindicalismo reformista, sino también los líderes más destacados del obrerismo más radical.

Finalmente, entre los sectores marginales, entre los desclasados, se reduce también a ojos vistas el apoyo a Chávez. La prueba está en su incapacidad para movilizarlos en la calle, como lo hacía algún tiempo atrás. Mientras la oposición concentra millones de personas en las manifestaciones más grandes que se hayan conocido en la historia de América Latina, el gobierno apenas logra sacar a la calle a pequeños grupos de porristas armados hasta los dientes, suerte de fasci de combatimento protegidos por la Fuerza Armada.

4. La oposición a Chávez es golpista y fascista.

Falso: Decir que eso sea falso es quedarse corto: en verdad es la más gruesa mentira y a la vez la mayor muestra de cinismo que pueda exhibir un régimen. No se puede olvidar que el teniente coronel Hugo Chávez Frías nació a la vida política por liderar dos sangrientos golpes militares en 1992: si alguien puede ser calificado de golpista con toda propiedad es él (quien dicho sea de paso, se cuidó bien de arriesgar el pellejo).

Como si eso fuera poco, Chávez, una vez llegado al poder, intentó convertir aquella fecha en fiesta nacional, o sea, elevar el golpe de estado a la categoría de efemérides patria. En cuanto a lo de fascista, fue Hugo Chávez Frías quien propuso en 1992 la convocatoria de una asamblea constituyente con cuatro cámaras corporativas al modelo mussoliniano: una cámara obrera, una cámara empresarial, una cámara estudiantil y (¡por supuesto!) una cámara militar. Por otra parte, durante muchos años, su confeso mentor intelectual fue el aventurero argentino Norberto Ceresole, autor de la teoría de la destrucción de las instituciones democráticas para sustituirlas por la tríada Caudillo-Ejército-Pueblo. El autor de este pasticho del Führerprinzip es un confeso y orgulloso enemigo de los hebreos (él mismo ha precisado varias veces: Yo no soy antisemita ni tampoco antiisraelí: yo soy antijudío) que por primera vez en los quinientos años de historia venezolana se permitió hacer propaganda antisemita.

Frente a eso, la oposición golpista ha puesto en la calle a sus millones de partidarios. El 11 de abril del 2002, Chávez fue echado del poder luego de que la mayor manifestación de nuestra historia fuera disuelta a tiros por las porras armadas del gobierno. El alto mando militar le exigió a Chávez su renuncia, lo que él aceptó pero a condición de que se le permitiera exiliarse y, según se dijo sin que él ni nadie de los suyos lo desmintiera, mediante el pago de siete millones de dólares. La prueba de que no hubo golpe de estado es que ni un Tribunal Supremo de Justicia controlado por el Ejecutivo se atrevió a considerarlo tal, y sobre todo que al reinstalarlo el Ejército en el poder, Chávez nombró su ministro de la Defensa íal mismo general que le había pedido la renuncia! De que es falso que la oposición sea fascista el primer testigo es el propio Chávez, quien se burla de la ella porque carezca de un líder (un Duce, un Führer, un Caudillo por la gracia de Dios) para oponérsele. En la Coordinadora Democrática se sientan desde los dirigentes de la Confederación de Trabajadores hasta la Patronal, junto con los partidos políticos históricos y los nuevos, unos de centro-derecha como Primero Justicia, otros de centro izquierda como el MAS y Unión, y los de la extrema izquierda como La Causa Radical y Bandera Roja; además de una miríada de Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Se suele reprochar a la Coordinadora Democrática que sea un poco lenta en tomar sus decisiones; pero es justamente porque ellas provienen de intensas discusiones entre tantos y diferentes factores, entre tantas y diferentes opiniones. Finalmente no resulta extraño que una oposición fascista reclame incansablemente elecciones y que un gobierno democrático se niegue a convocarlas?

5. El de Chávez es un gobierno civil, legítimo, legal y fruto de la soberanía popular.

Otra media verdad: o, a estas alturas, algo (bastante) menos que eso. Chávez fue electo popularmente, nadie pretende discutirlo, como en su momento lo fueron Hitler, Mussolini y Fujimori. Pero el proceso de su deslegitimación comenzó desde el principio de su mandato: hizo cambiar las reglas del juego para establecer que su mandato, que originalmente era de cinco años improrrogables, se alargase hasta seis con reelección inmediata, que a diario amenaza con prolongar hasta el año 2021.

Por otra parte, Chávez fue electo para presidir un gobierno civil. Sin embargo, no solamente ha concentrado todos los poderes en su mano, sino que ha llenado la administración de arriba abajo con militares de activa. Su gobierno es así, stricto sensu, un gobierno militar. Peor aún militarista: por primera vez desde que fuera suprimido en 1830, ha reestablecido el fuero militar.

El gobierno de Chávez ha dejado de ser un gobierno legal, a través de lo que el Presidente François Mitterrand llamó alguna vez el golpe de Estado permanente. No solamente ha ordenado públicamente a su Fuerza Armada desconocer las decisiones judiciales cuando ellas pudiesen serle desfavorables, sino que, violando la Constitución y desconociendo la separación de poderes, desconoció el Poder Municipal interviniendo la Policía Metropolitana con el fin desvergonzadamente manifiesto de impedir que ésta pudiese proteger a la ciudadanía de los desmanes de su aparato paramilitar (los llamados círculos bolivarianos).

Finalmente, Chávez se instaló en el poder invocando a cada rato la voluntad del pueblo soberano. Pero hoy no sólo se niega a consultarlo, sino que ha dicho paladinamente que si en un referéndum consultivo el 90 por ciento del electorado le pide que renuncie, él no lo hará.

6. Chávez combate la corrupción.

Falso: El gobierno de Chávez es uno de los más corruptos que haya conocido Venezuela en toda su historia republicana. Esta no es una acusación en el aire. Independientemente de las cifras que toda la opinión venezolana conoce, hay un hecho fácilmente comprobable. No hay gobierno en el mundo que no sufra, unos más otros menos, el flagelo de la corrupción. La única manera de contenerlo es estableciendo la mayor cantidad posible de controles institucionales y sociales. Pues bien, lo característico del chavista es haber suprimido todo control, particularmente sobre los gastos de las fuerzas armadas.

7. En Venezuela existe libertad de expresión.

Otra media verdad : En la Venezuela de Chávez existe, gracias a una larga tradición que proviene de 1936, libertad de opinar, y quien esto escribe da fe de ello. Pero no existe la libertad de informar: ningún régimen venezolano ha conocido tantísimos atropellos en contra de los comunicadores sociales, desde las sedes de los medios de comunicación hasta los reporteros de a pie. Eso se ha producido en un volumen tal, que ha provocado la inquietud de las propias Naciones Unidas. Los reporteros suelen ser tan sistemáticamente objeto de agresiones de las porras chavistas y de sus fuerzas armadas, que en la Venezuela de hoy, el chaleco antibalas forma parte del atuendo reporteril, como el cuaderno, el lápiz o la grabadora.

8. El de Chávez es un gobierno nacionalista.

Falso: Como todos los fascismos, el régimen chavista explota ad nauseam un patriotismo trompetero, centrado en la idolatría de Libertador Simón Bolívar, que cita a troche y moche, tanto como en su momento lo hacía el tirano Juan Vicente Gómez. Pero en los hechos, nadie se ha esforzado tanto por entregar los intereses de Venezuela al capital extranjero. No le basta con la destrucción de nuestra primera industria, la corporación petrolera, que hoy pretende hacer manejar por técnicos importados de Argelia, Libia y Cuba, sino también la entrega de la explotación del gas a compañías extranjeras en condiciones que no se conocían desde la muerte de Juan Vicente Gómez.

Esta son pues, ocho mentiras del chavismo. Pero la cuenta no se detiene aquí. Porque una de las características de este aprendiz de caudillo es la de ser un mentiroso compulsivo.