Historia Inmediata


Chávez


Es necesario decir al público internacional que los militares insubordinados desde el pasado martes no tienen mando de tropa, son los mismos protagonistas del golpe del 11 de abril, y que su jugada es un acto de desesperación acordado luego que la CTV y Fedecámaras no alargaran el paro del lunes 21. La cantidad de personas agrupadas en la plaza "Mussolini" no pasa de algunos miles. Creo, por las tomas de TV, que nunca han superado las diez mil personas. En una ciudad de más de cuatro millones de habitantes, y en un país de 25 millones, 10 mil personas son un porcentaje insignificante.

Obviamente no puede pretenderse que la renuncia de un presidente electo democrática y constitucionalmente, y un llamado electoral fuera de lapsos legales no puede aprobarse porque una exigua minoría fanática presione histéricamente como lo hacen los congregados en la plaza.

Con relación a eventuales escenarios violentos, si algo le ha faltado a este gobierno es precisamente mano dura, enmarcada en las leyes, para desarticular todo el movimiento conspirativo y saboteador que intenta derrocarlo. Es increíble como se reconoce públicamente que existen planes concretos para asesinar al presidente y al vicepresidente, y no se detenga a nadie por ello. Los militares de Altamira hacen frenéticos llamados a la rebelión militar, y ningún organismo del Estado promueve la inmediata detención de los mismos.

Por medios de prensa y TV se hacen contínuas apologías hacia el golpe militar, hacia la "necesidad histórica" de una dictadura militar de derecha para poner orden en el país, a la conveniencia de una intervención militar extranjera para derrocar al gobierno, y hasta hoy no se ha cerrado ni suspendido los permisos de dichos medios de comunicación.

Ciertamente las libertades democráticas están coartadas en Venezuela, pero no por el gobierno. Por ejemplo, yo era articulista en la página de opinión de varios diarios venezolanos (La Verdad, El Nacional), y desde enero de este año dejaron de publicar mis artículos. Igual ha sucedido con casi todos los articulistas que apoyan este proceso de cambios. El fascismo se ha enseñoreado en Venezuela, y tiene el tupé de llamar lumpen a los centenares de miles de venezolanos que marcharon el 13 de octubre. La oposición y los medios han revivido los mismos prejuicios raciales y sociales que existieron en la Venezuela colonial y que supuestamente habían sido erradicados por la independencia y la guerra federal.

Sobre los sectores "extremistas" en el chavismo, me parece una frase irresponsable, pues hasta hoy lo que ha prevalecido en la conducta del gobierno y sus partidarios es contrariamente una tolerancia que no tiene parangón en ningún otro país del mundo. Sobran las razones para que la población radicalice sus posiciones políticas y sus formas de lucha. El 11 de abril se asesinaron impunemente a 18 venezolanos, la mayoría chavistas, y se hirieron de gravedad a varias decenas, también chavistas en su gran mayoría, y hasta hoy no sólo no hay culpables de esa masacre, sino que se ha tergiversado totalmente la realidad y los verdaderos asesinos se han presentado, utilizando la gran fuerza de los medios, como mansas ovejitas, y las víctimas han sido acusadas como si fueran victimarios. Los ciudadanos que defendieron con armas cortas el ataque artero de la policía metropolitana contra el palacio de Miraflores, son héroes populares, y pese a ello hoy están presos. Ellos defendían la c onstitucionalidad, el estado de derecho, de la misma forma en que lo hicieron los civiles que lucharon hasta morir defendiendo el palacio de La Moneda, en Chile-1973. Si yo hubiera estado en Miraflores, y tengo un arma a la mano, puedan estar seguros que también la hubiera usado para defender al gobierno constitucional, como estoy dispuesto a hacerlo si se presenta la ocasión.

Mal podría yo conducirme de otra manera cuando en mi propia familia tengo el ejemplo de protagonistas de la independencia, que lucharon contra una potencia colonialista, que incluso salieron de Venezuela a conquistar la independencia de otros pueblos (como el general en jefe Cruz Carrillo, mi retatarabuelo, héroe de Boyacá).

Ojalá no se presenten situaciones violentas, pero debe quedar claro que el rumbo que tome el país será aquel que decidan democráticamente la mayoría de sus ciudadanos. Bajo ningún concepto puede aceptarse que el proceso de cambios se modifique por las amenazas de una guerra civil o una intervención extranjera.

Cuando Bolívar tomó la ciudad de Trujillo en plena campaña admirable, en 1813, mi retatarabuelo se incorporó al ejército libertador dispuesto a dar la vida por una causa justa, sin tener obviamente la certeza de que sobreviría a esa gesta emancipadora. Bastaba el deseo de ver libre del colonialismo a su patria. Hoy estamos en una disyuntiva igual en Venezuela. Ante la conspiración fascista no caben los términos medios. No es un problema de simpatizar con Chávez y su particular estilo, es una cuestión de soberanía nacional y popular. Más allá de las críticas que se le pueden formular, y con mucha razón, a la acción del gobierno chavista, debe prevalecer el respeto a los procesos electorales y los mecanismos constitucionales. Por primera vez en la historia el pueblo ha logrado los niveles de participación y control que hoy tiene en Venezuela. Eso no lo podemos perder. Nos jugamos la vida para defender y profundizar este proceso de cambios.
 
Roberto López.
Universidad del Zulia, Maracaibo.
cruzcarrillo2001@yahoo.com