Historia Inmediata


Chávez


Artículo publicado en el diario La Verdad, de Maracaibo, el 28/12/01.

LO QUE SE DERRUMBÓ EN ARGENTINA

Roberto López Sánchez.
Profesor de La Universidad del Zulia (cruzcarrillo1@cantv.net)

La caída del gobierno de De La Rúa tiene un significado histórico muy particular para América Latina. El 20 de diciembre el pueblo argentino sacó a pedradas de la Casa Rosada a las políticas neoliberales que por doce años se habían vendido como el ejemplo a seguir por el resto de países latinoamericanos. De La Rúa fue fiel continuador de las medidas económicas aplicadas por Menem; tan fiel que había terminado con el mismo ministro de economía del menemismo, Domingo Cavallo. Ambos fueron echados por el pueblo el mismo día.

Los logros de doce años de aplicación irrestricta de las recetas fondomonetaristas son espeluznantes la mayor deuda externa de la región, 88 mil millones de dólares; 137 mil millones de deuda pública en total; 19 % de desempleo, 40 % de pobreza crítica, destrucción de los servicios de salud pública y educación, aumento sostenido de la delincuencia y la disgregación social; reducción de sueldos, congelación de depósitos bancarios; quiebra fiscal del Estado.

En sus últimas, el gobierno De La Rúa fue dejado a su suerte por quienes lo condujeron hasta allí. El Fondo Monetario Internacional, tan caradura como nuestros políticos tradicionales, argumentó que la responsabilidad era exclusiva del gobierno argentino. Los Estados Unidos demostraron desde lejos su preocupación, sin involucrarse. No dejaron de recomendar, como siempre, que debía garantizarse el funcionamiento del sacrosanto mercado, el mismo bajo cuyo nombre se actúa desde hace veinte años en Latinoamérica.

En Argentina debe seguir funcionando el mercado, aunque miles de argentinos se sigan muriendo de hambre. No más créditos para la Argentina. No más inversiones para la Argentina. Exigimos más garantías, nuevas garantías para poder seguir expoliando a ese país como lo hemos hecho por décadas y siglos. Ese ha sido el mensaje de las multinacionales, de los inversionistas, de Wall Street, de Bush, del FMI, del Banco Mundial.

Pero las cosas ya no serán iguales luego del 20 de diciembre. Los mismos lacayos fondomonetaristas de la región, como el ministro peruano de economía, han reconocido la responsabilidad principal del FMI en la crisis argentina. El mundo entero comprueba la abierta contradicción entre la conducta intervencionista que el gobierno de Estados Unidos tuvo con su propia economía luego de los atentados del 11 de septiembre, y el abandono que hicieron con la economía argentina. 15 mil millones de dólares sólo para evitar la quiebra de las aerolíneas; 40 mil millones para evitar una recesión en la economía interna; control estricto de las tasas de interés; llamados al patriotismo de los inversionistas; cierre por una semana de la bolsa de valores; etc. Cualquier cosa para evitar que la población norteamericana pase hambre. Y los argentinos, bueno, esos no importan.

Mientras las televisoras en español transmitían las protestas populares en Plaza de Mayo, el canal CNN nunca dejó de transmitir noticias sobre la guerra en Afganistán. Argentina no les importa, si no les da ganancias. En las buenas están con nosotros, para llevarse la mejor tajada; en las malas, no existimos.

Ya no es sólo Venezuela el mal ejemplo. Aquí sacamos a un presidente por neoliberal, y por neoliberales se derrotó electoralmente en 1998 a toda la clase política tradicional. La palabra la tiene ahora el pueblo argentino, y el brasileño, y el colombiano. Toda la América Latina, que ha dicho basta, y ha echado a andar.