Historia Inmediata


Chávez


Venezolanos contra Chávez.
 
En los días previos al golpe de estado se desarrolló en los medios de comunicación españoles lo que ya se puede considerar una "trama" mediática de "calentamiento" preparatorio al mismo. En algunos programas basados en tertulias de supuestos comentaristas políticos (estos comentaristas suelen opinar desde la mecánica cuántica hasta del secuestro de un bebé en Wisconsin) las llamadas telefónicas de residentes venezolanos se sucedían. La consigna era: el micro es vuestro, a explayarse. El cuadro que contaban dista mucho de ser una preocupación por el "estado de derecho" o la pérdida de libertades. Es verdad que sobre este asunto y el populismo bolivariano de Chávez habría mucho que decir. Al fin y al cabo, este nacionalismo interior nos es conocido. En realidad no hay muchas maneras de gestionar una política que mire por intereses sociales, se enfrente de forma no radical a la política estadounidense y no entre en contradicción también con la propia oligarquía nacional. Es casi imposible conciliar todo eso y no acabar cantando una melodía popular ante toda la nación. Como digo, estos venezolanos parecían más bien una tribu al estilo Miami en los buenos tiempos de Mas Canosa. Poca materia para criticar pero una "presión a la libertad insostenible". Las imágenes de Chávez y Fidel Castro revolcándose por divanes y sofás ocupaban las páginas de PRISA, de Tele-5, de Antena-3, de TVE-1, en un curioso proceso de ánimo a la sociedad venezolana para proceder a "quitarse de encima" al presidente chapucero, cantante y ridículo. El hazmerreír de latinomérica. Y España, obviamente, solo quiere lo mejor para Venezuela. Chávez igual a Castro, por lo tanto, Chávez es dictadura y opresión (lo simple funciona).

Lo sorprendente del asunto es el visceralismo ,recordando a Roberto Bolaño y sus "detectives salvajes", el real-visceralismo (por lo de dantesco), en esas críticas. Una leve mirada por los acontecimientos nos llevan a deducir fácilmente que el error de Chávez, no es el de haber recortado ningún derecho fundamental, ni siquiera haber encarcelado a la oposición (es patético el victimismo cuando no existen víctimas televisivas. La televisión manda, si no hay cadáveres para enseñar, no hay represión. Me refiero antes del golpe, claro). Posiblemente ha sido subestimar la presión que el "status quo"; o sea, la oligarquía nacional venezolana y sus aliados estadounidenses (también españoles, capítulo 2 de la nueva conquista o Aznar disfrazado de nuevo Aguirre) ejercerían sobre sus tímidas e ingenuas reformas (vaya reforma agraria, expropiando y pagando a precio de mercado las tierras expropiadas) y sus decisiones petroleras.
 
Nos encontramos ante el acoso y derribo de un gobierno legítimo (las comparaciones con situaciones dictatoriales graves de verdad son tan obvias que da risa plantearlas). Las cadenas privadas venezolanas han tenido como tribuna todo el espacio televisivo mundial. Sus corresponsales tenían "barra libre" en Tele-5 y Antena-3. A muchos españoles que hemos seguido este asunto nos parece una operación burda y siniestra, de una impresentabilidad dificilmente sostenible. No queremos oir más opiniones de venezolanos residente en Madrid, Albacete, Barcelona o Pamplona. Han estado copando todos los medios. Tuvieron su momento con el golpe de estado. Ahora se prepara el "tiro de gracia". A no ser que Chávez retroceda pasos en el control energético. Por lo tanto, se trata de que Venezuela exista como país o, simplemente, se convierta en lo que era antes que Chávez subiese al poder: un reino corrupto y libremente corrupto, donde la misera era el estandarte de esa corrupción. Ahora las cosas no han cambiado radicalmente, ni cambiarán seguramente, pero los problemas de Venezuela no tienen que ver con la "libertad" sino con su papel en el concierto económico. Si se sale del guión será castigada otra vez con otro golpe de estado ultraderechista. Se debate el derecho de  un pueblo a escoger su propio "tirano" (perdonarme la crueldad sarcástica) igual que el pueblo norteamericano hizo en un proceso electoral corrompido y manipulado.
 
Las consideraciones sobre el populismo entran en el capítulo del análisis serio y riguroso. No olvidemos que el populismo es una herramienta de pleno uso en la Europa actual. Es una arma revalorizada y de plena vigencia. De hecho, es la piedra angular de la política de este principio de siglo.
 
Siento el desorden de ideas. Mi inclusión en esta lista no es por deformación profesional. No soy historiador. Me profesión es la de analista de sistemas. No he podido resistir salir al paso de horas de televisión y artículos en El País sobre Venezuela. Algún día se escribirá de forma pausada sobre el enorme movimiento mediático destinado a cambiar el gobierno de un país ante nuestras propias narices.
 
Un abrazo.

Manel Martínez González de la Rubia.
Analista de Sistemas
Barcelona

P.D.: Creo que en la lista solo hay historiadores. Si solo se permite la participación de profesionales aceptaré de buen grado mi exclusión.