Historia Inmediata


Chávez


Los venezolanos debemos celebrar la vuelta a la democracia. Pero mantengámonos alerta

Es importante celebrar la vuelta a la democracia. Pero hay que estar alerta. Hay que escuchar a Ignacio Ramonet, Director de Le Monde Diplomatique, cuando dice que el golpe fracasó por ahora, que la intención no ha cesado y que podría continuar la presión por una salida de fuerza.

Hay que buscar la unidad, pero también identificar y aislar a aquellos que siguen presionando por sacar al país del orden constitucional. Por ejemplo, un elemento a destacar es la necesidad de hacer valer la verdad de los hechos, de llamar a la puesta en práctica de una actitud ética periodística y política de todos lo que están involucrados en el juego político nacional.

Hay que destacar que es un hecho vergonzoso (el cual es necesario aclarar muy bien en aras de la salud de la República) el que Venezuela haya tenido que enterarse de lo que estaba pasando por la prensa internacional, que los periodistas venezolanos de los canales privados se hayan negado a decir la verdad, que políticos y algunos líderes de instituciones tenidas hasta ahora por serias y respetables, mientan descaradamente.

Debemos entender de una vez por todas, en esta y en cualquier circunstancia, que es inconveniente negar la realidad y violentar la ley, porque ello sólo conduce al desorden institucional y al irrespeto hacia toda convivencia en sociedad. La existencia del Estado de Derecho tiene un fin universal. Es necesario que la gente sepa (que todos entendamos) que hay reglas del juego político, social y constitucional, que si se transgreden pueden conducir a un país al desastre.

Muchos de los que apoyaron a Carmona Estanga (no todos, había gente que actuó con premeditación y alevosía) cegados por el odio antichavista, no pensaron, mucho menos calibraron las consecuencias que podía tener la ruptura del hilo constitucional, creyeron de manera ingenua que con un nuevo presidente todo se iba a arreglar y soslayaron una realidad del tamaño de una catedral. Estaban desconociendo el orden, le estaban dando poder a alguien que no representa a la sociedad venezolana, estaban dándole un cheque en blanco a un individuo para actuar al margen de la Ley y del Derecho, se saltaron procedimientos legales, no había garantías de nada. ¿Ante quién iba a responder este señor, qué ley, cuál orden, cuál Constitución? Sólo 48 horas bastaron para poner en evidencia lo que estoy diciendo: allanamientos, persecuciones, irrespeto a la investidura de diputados y ministros, qué decir o pensar de la gente común que se atrevió a apoyar públicamente al proyecto chavista; incluso su osadía llegó al extremo de pretender asaltar la embajada de Cuba, desconociendo el Derecho Internacional.

Es preciso anotar aquí la otra cara de la moneda, la ruptura del orden también pudo motivar una contrainsurrección popular un nuevo “Caracazo” de dimensiones y consecuencias impredecibles, esta vez con más violencia y con espíritu vengador contra la "Gente del Este" y contra la “oligarquía” (claramente presente a través del presidente de Fedecamaras), pues fue esta gente y no otra quien liderizó la ruptura del hilo constitucional. Cómo puede decírsele a la gente de los barrios que no saquee o tome la justicia en su mano, si Carmona Estanga y sus seguidores ya lo habían hecho (ver la actuación “justiciera” de los líderes de “Primero Justicia” y su representante el alcalde de Chacao, por mencionar un caso que yo pude observar).

Creo que lo que pasó debe ser una alerta para romper la ingenuidad política y el desconocimiento de que existen reglas del juego, que existe la “acción y la reacción” política como las leyes universales de la física, que si alguien llama a tumbar un gobierno, no puede esperar que el gobierno salga huyendo por la puerta de atrás, o que los seguidores, por ello es gobierno, se queden parados o que no actúen las fuerzas militares o policiales y se genere una gran confrontación y haya un número impensable de muertos de lado y lado.

La otra ingenuidad es la de los tergiversadores de la verdad. No se puede ocultar la verdad, pues tarde o temprano todo se sabe. Muchos periodistas actuaron como agitadores políticos, quedó demostrado que ellos fueron los principales vehículos instigadores de la rebelión contra el gobierno de Chávez, a través de mentiras, manejo sesgado de la información, tomas de TV donde no mostraban la realidad en su conjunto, sino una parte interesada, desinformaciones, etc. Creyeron estos señores que tenían la iniciativa; pero lo más triste, es que ellos sólo fueron “peones del veneno”, porque los interesados, los que habían pactado y organizado el golpe eran los dueños de los medios. Pero lo más terrible y triste, es que una vez fracasado el golpe y develados los intereses que lo promovieron, fueron estos pobres trabajadores, padres de familia, quienes tuvieron que hacer frente a la turba que pedía a gritos y con cierta violencia que les dieran la oportunidad de informarse e informar, mientras los dueños de los medios, los verdaderos artífices de la conspiración de la mentira estaban en sus casas o preparando sus maletas para irse del país.

Insisto en estamos viviendo una nueva oportunidad, que no debemos dejar escapar, este 70%, un poco más, o un poco menos, de venezolanos que no estamos ni a favor ni en contra de Chávez (de acuerdo a cifras manejadas por Provea), pero sí comprometidos con el país y que soñamos con una sociedad donde podamos convivir todos, respetando las diferencias y puntos de vista, debemos estar alerta. Hay gente dentro y fuera del país que no quiere aceptar que se profundice la democracia, que prefieren un país de componendas, de repartos de contratos, prebendas y cargos burocráticos, que le gusta actuar a la sombra del conciliábulo, que quiere el golpe de Estado o la “mano dura del gobierno”, porque así ellos ganan. A toda esta gente le caería de perlas un golpe o un autogolpe y todavía van a insistir en ello, de eso no nos debe quedar la menor duda y para esta posible situación debemos prepararnos, buscando mecanismos democráticos y participativos para “blindar” de la manera más sólida posible esta democracia, para perfeccionarla, para hacerla realmente participativa, para abrir canales de participación y de expresión de carácter legal o institucional a favor o en contra del gobierno, para crear nuevos partidos políticos y grupos aglutinadores de intereses, ajustados a derecho, para construir una verdadera oposición o partidos de opinión independiente, que comiencen a labrar con paciencia un programa de gobierno que enfrente, apoye o se alíe a Chávez o a cualquier otro candidato en las próximas elecciones.

Es importante destacar que en este golpe de “Carmona y sus aliados nacionales y extranjeros” todos perdimos, incluso muchos empresarios que apoyaron el golpe motivados por la manipulación mediática, perdieron dinero y pusieron en peligro sus propiedades, también perdió el gremio periodístico su capital más preciado “La credibilidad”, perdieron los políticos de oposición, porque se violentó LA DEMOCRACIA y el DERECHO, PERDIÓ EL GOBIERNO DE CHÁVEZ, porque vivieron horas de angustia e incertidumbre y todavía la situación no está clara. Lo más terrible de todo, perdieron quienes dejaron la vida en las manifestaciones y/o fueron víctimas de la violencia que se generó después del golpe, perdió la familia venezolana poniendo los muertos de una conspiración irresponsable que todavía puede volver a surgir por la intolerancia y la falta de sensatez.

Debemos dar gracias a Dios que las cosas se equilibraron y retornó el orden constitucional, pero debemos estar alerta y controlar las bajas pasiones, la intolerancia, la ignorancia, el desconocimiento de leyes universales de la política. Lo único que nos puede salvar es el orden democrático, que permita la disidencia, que respete los derechos políticos y humanos. Debemos reconocernos como sociedad civilizada y ello implica saber reconocer el derecho del otro, del orden, de buscar canales democráticos, pero nunca más debemos volver a tratar de romper el hilo constitucional, porque perdemos todos.

La ruptura del hilo constitucional es una bola de nieve que puede convertirse en una avalancha que puede acabar con la democracia en un país, así comenzó Chile y tuvieron que esperar casi 20 años para volver a tener democracia, después de más de 30 mil muertos, torturados y de persecución política. Es decir tenemos que madurar como sociedad y administrar nuestras contradicciones y diferencias en democracia.

Nelson Pulido M.
MSc. en Ciencias Políticas
Universidad de Los Andes
pulidon@adm.ula.ve