Historia Inmediata


Chávez


Estimados amigos

Debo aclarar que la Universidad de Los Andes de Venezuela, ULA, es una universidad con más de tres mil profesores cerca de mil quinientos empleados y personal de apoyo a la docencia y la investigación y un número de estudiantes de pre y postgrado cercano a cuarenta mil. y que la gente que firma el comunicado "Gente de la ULA" no pasa de cincuenta personas, por lo tanto el nombre podría estar mal utilizado, pero como quiera que en Venezuela existe libertad de expresión como nunca antes la ha habido, me tomo la libertad de enviar un artículo elaborado a propósito de este comunicado y de la situación vivida en el momento en que se publicó.

Les agradezco altamente publiquen este artículo, pues yo tambien soy de la ULA y hay mucha gente de la ULA - Venezuela, que tiene un punto de vista diferente al del contenido comunicado publicado en HI. Chavez 128.

Reciban un abrazo de año nuevo.

Nelson Pulido M.
Universidad de Los Andes
Mérida - Venezuela

La Crisis tiene solución si todos contribuimos
Un aporte para una discusión a la altura de los universitarios

Ya la comunidad internacional representada por la OEA suscribió en el día de ayer un documento que en esencia llama a la concordia entre los venezolanos apuntando la necesidad del respeto a las reglas del juego democrático para que haya paz. Esta declaración, a mi modo de ver, constituye una pista clave para resolver la crisis actual es decir, los gobiernos del continente nos están diciendo que nos pongamos de acuerdo respetando las reglas del juego democrático. La razón de este llamado, independientemente de las simpatías con el gobierno venezolano que estos gobiernos tengan, es que reconocen que la democracia es una fórmula de entendimiento universalmente aceptada y funciona para establecer acuerdos y canalizar los desacuerdos.

Por esta razón ante la preocupación expresada por el grupo de universitarios que suscriben el documento "Gente de la ULA se dirige al País", el cual fue dado a conocer a la opinión pública el día lunes 16 de diciembre, quiero expresar que comparto plenamente la necesidad de que los universitarios intervengamos para darle una respuesta al "...agravamiento acelerado de la crisis venezolana, caracterizada por la intolerancia, la desconfianza generalizada en las instituciones del Estado, el deterioro de la convivencia democrática y la utilización de la violencia como medio para dirimir las diferencias, con saldo sangriento traducido en la irreparable pérdida de vidas humanas y ante el riesgo inminente de su desbordamiento incontrolable ...". Sin embargo, en un ejercicio de democracia, apelando a mis reflexiones como venezolano y universitario, quiero puntualizar lo siguiente

Estoy plenamente de acuerdo en que la única forma de detener la escalada de violencia es condenándola, venga de donde venga. La salida electoral pregonada por distintos sectores de la vida nacional, será viable como solución a la crisis si y únicamente sí, todos los actores de este conflicto llegan al consenso previo de aceptar las reglas del juego democrático ya establecidas, es decir respetar la constitución de la República de Venezuela. Si no partimos de este principio fundamental de toda sociedad democrática, estaremos declarando la no vigencia de la democracia en Venezuela como mecanismo universalmente aceptado para canalizar las diferencias en la sociedad del siglo XXI y en consecuencia estaríamos decretando la barbarie, es decir una guerra sin cuartel.

Comparto el llamado a la conciliación nacional, pero quiero puntualizar que ella sólo será posible si reconocemos que existen diversos factores en juego y eso parte por aceptar que existe un gobierno legítimamente establecido, que ha sido legitimado y relegitimado, aún cuando existe un amplio sector de la población que lo adversa. En cualquier democracia, si se cree en la democracia, esto es un principio fundamental, si no, no podrá existir ninguna democracia.

Estoy de acuerdo en exigir al Gobierno Nacional garantizar la convivencia ciudadana, el respeto el derecho a la disidencia como corresponde a toda sociedad democrática; sin embargo quiero observar que es fundamental tener en cuenta que para exigir al gobierno que garantice la convivencia ciudadana, los ciudadanos debemos respetar al gobierno, aunque no estemos de acuerdo con él; para ello se realizaron elecciones libres y todos tuvimos el derecho a participar, los que no llegaron al gobierno deben respetar al gobierno y dejarlo trabajar, esas son las reglas de la democracia. El gobierno es el responsable de la Paz, pero los ciudadanos deben respetar las leyes y la convivencia ciudadana.

Estoy de acuerdo en condenar los lamentables hechos de violencia acaecidos desde el 11 de Abril del presente año, también hay que condenar la masacre de la Plaza Altamira; pero también hay que condenar los asesinatos de dirigentes campesinos en el Sur del Lago de Maracaibo, los asesinatos en la Plaza Bolívar de Caracas, la violencia del cierre de avenidas y autopistas la violencia de los bancos que violan los derechos individuales, las agresiones a los ciudadanos incluyendo a los funcionarios del gobierno que también son agredidos y exigir en nombre del dolor, que se haga una investigación exhaustiva de lo que pasó en Altamira y en el Sur del Lago y en todos los casos señalados y en nombre de ese dolor y preguntarnos con sinceridad, ¿Quiénes han querido capitalizar para sus intereses políticos, los muertos, los heridos, las agresiones, el sabotaje a la tranquilidad y a la paz ciudadana?

Estoy de acuerdo en condenar la intolerancia verbal y la intolerancia en general. En eso de intolerancia hay muchos que sientan cátedra, hay que observar a todos los involucrados en conflicto, desde los líderes del gobierno hasta los militares de Altamira y ciertos líderes de la Coordinadora Democrática, que han llegado a incluso a irrespetar al propio Presidente Gaviria, cuando en su afán de mediador ha opinado cuestiones que no son de su agrado.

Ciertamente las instituciones del Estado deben asumir su papel de garantes de la vida, los derechos humanos y los demás derechos y garantías. ¿Pero es que acaso la huelga petrolera y el cierre parcial de los Bancos con todas sus consecuencias, no viola los derechos humanos y las garantías individuales?, si no pregúntense quien es el que sufre las consecuencias hoy y quien sufrirá las consecuencias de las pérdidas en recursos que el país está teniendo por esta causa.

Estoy de acuerdo en exigir que se establezcan las responsabilidades políticas, penales y administrativas a que hubiere lugar, sancionando a los culpables de los crímenes perpetrados contra tantos venezolanos inocentes, pero debemos comenzar nosotros, por colaborar en la indagación transparente y no sumarnos al coro de los medios de comunicación privados y de ciertos opositores furibundos de endosar a priori los crímenes al gobierno. El criterio de toda verdad es la duda. ¿por qué no nos preguntamos, quiénes son los que se han querido beneficiar de estas muertes y quiénes y con qué intereses las han utilizado descaradamente, sin importarles para nada la verdad que existe detrás de los muertos?

Estoy de acuerdo con exigir el respeto a la autonomía de los poderes públicos y el cumplimiento de las sentencias de los organismos jurisdiccionales ¿pero quién asegura hoy, después de todo lo que ha ocurrido, que tenemos jueces imparciales? No entiendo por qué ahora tanto interés en terminar la intervención de la PM, cuando todo el mundo sabe que la PM es famosa en el mundo, más por los crímenes que comete, que por los que contribuye a resolver, ¿se acuerdan del caso tristemente famoso de la panadería Poma de Sabana Grande de Caracas y de otras denuncias por el estilo, sobre asesinatos, trafico, robos, protección a las mafias delincuenciales de Caracas?

Estoy de acuerdo en exigir el respeto a la libertad de expresión, pero también debemos exigir objetividad, imparcialidad y respeto a la opinión del gobierno, de la población afecta al gobierno y del pueblo en general. Los medios de comunicación deben reconocer que existe un alto porcentaje de la población que desea exponer de manera libre su punto de vista y desea tener diferentes puntos de vista y no sufrir de manera permanente un asedio, un martilleo en contra del gobierno y de opiniones independientes, sin dejar espacio a opiniones diferentes.

Finalmente, estimados señores, con todo el respeto, quiero decirles que el mayor peligro que vivimos es la intolerancia y el no respeto a las reglas del juego democrático. La única reconciliación posible es reconocer que el otro existe y que ese otro, en este caso, es el gobierno legítimamente establecido, y un pueblo que lo respalda, puede que no sea mayoritario en este momento, pero esas son las reglas del juego. Si no se respetan no habrá democracia, porque la democracia nos concierne a todos. Al gobierno y a la posición.

Nelson Pulido M.
Investigador, MSc en Ciencias Políticas
Universidad de Los Andes
Mérida, 18 de Diciembre de 2002
E-mail pulidon@adm.ula.ve