Historia Inmediata


Chávez


Acerca de la democracia en Venezuela. Algunas Consideraciones.
 
Los recientes dìas, seràn para quienes siguen de cerca la situaciòn en Venezuela, una oportunidad ùnica. Es asì, porque nos encontramos en una encrucijada discursiva que se manifiesta en una discusiòn entre los factores en pugna alrededor del tema de la democracia. El problema de esa discusiòn, es que està rodeada de paradojas que sin embrago, nos facilitan una profunda disquisiciòn acerca de los problemas filosòficos del tèrmino democracia. Por una parte, encontramos a los sectores que agrupados en torno a la denominada Coordinadora democràtica, que aglomera a sectores muy disimiles - ya hemos comentado anteriormente su composiciòn- con diversas concepciones de la democracia. Para el dìa de hoy - mièrcoles 9 de octubre- se puede leer en los principales diarios del paìs, como connotados lìderes de esa coordinadora hablan de democracia para convocar a una concentraciòn denominada la toma de Caracas. No obstante, en lo profundo del llamado, hecho en nombre de los supuestos constitutivos de una idea de democracia procedimental: libertad, libre asociaciòn, libre circulaciòn, se encuentra subyacente un sentido antidemocràtico: la no aceptaciòn y asimilaciòn de un resultado electoral a travès del cual el chavismo ha desplazado del poder a los factores tradicionalmente dominantes en Venezuela. Hay sin lugar a dudas una brecha constitutiva en la conformaciòn de la Coordinadora, pues por una lado se hace el llamado al "civilismo" y por el otro se insiste que de una u otra manera el resultado debe ser la salida de Chàvez del poder. Hay en estos planteamientos de la oposiciòn una creencia inmediata de constituirse en un pòder constituyente, que en nombre de digamos quizàs 600000 o 1000000 de personas que puedan movilizar el dìa 10 de octubre, se abroguen la representaciòn de los casi 3000000 millones de venezolanos que apoyaron a Chàvez a travès del ejercicio del sufragio. La oposiciòn habla del deterioro de la imagen de Chàvez y emplea para ello los resultados de la ùltima encuesta de Datanalisis, una empresa que ha venido insistiendo en la construcciòn de esa idea del progresivo y creciente reducciòn de apoyos al chavismo, pero lo que no señalan los que utilizan datanalisis, es que la misma encuentadora indica en una de sus preguntas que el lìder con mayor apoyo popular sigue siendo Hugo Chàvez con màs de un 35% muy lejos de algunos lideres de la oposiciòn. Nos encontramos ante un doble discurso, que en nombre de la democracia pretende construir un liderazgo que arrase - tal comop se acusa al chavismo- con las disidencias. Por su parte, el chavismo ha entrado en el error de militarizar la polìtica ante el embate que se ha generado en el espacio pùblico de manifestaciones de la oposiciòn, dejando notar una ferrea competencia por el control de la presencia en los espacios abiertos de la sociedad venezolana. Esta presencia amplìa, sin lugar a dudas, el contenido democràtico de la participaciòn, pero està siendo borrado a travès de la utilizaciòn de los militares en sustituciòn de las organizaciones populares en los espacios pùblicos, y esa actitud del gobierno, que es sin duda defensiva, no contribuye en nada a la construcciòn de una salida. No cabe duda, que la tozudez de la oposiciòn, que insiste en un abandono del poder de Chàvez, como condiciòn sine qua non para superar la coyuntura, carece de toda base de certeza. El problema estructural de la sociedad venezolana, no es responsabilidad exclusiva del chavismo, que no ha podido hacer nada para disminuir las contradicciones surgidas en lo interno de las sociedad propietaria venezolana,pero eso no significa que la salida del poder de Chàvez produzca una "màgica" soluciòn. Nos encontramos en una encrucijada cuyo ùnico beneficio en la multitud de discursos e ideas que estàn siendo presentadas al ciudadano, pero que tiene la gran desventaja de estar planteada en un escenario de pura confrontaciòn que amenaza con sumirnos en un enfrentamiento fraticida, esperemos que al contrario de lo que nos hace suponer nuestro oficio de historiadores no tengamos que recurrir a estas pàginas solicitando solidaridad en contra de las persecusiones que pueden producirse luego de un golpe de Estado.


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La mascarada democrática.

Para el momento en que los amigos de historia inmediata lean estas líneas, ya ha culminado la marcha de la Coordinadora Democrática denominada Toma de Caracas, cuya multitudinaria asistencia demuestra la amplitud del debate democrático existente en Venezuela. La oposición convoca una manifestación que sin lugar a dudas puso a dudar al gobierno, y eso es parte del juego democrático, donde deben quedar expresados en la polis el sentir de los ciudadanos, pero lo que no es parte de ese juego, fue la manipulación posterior a la marcha que llevo al presidente de la principal central obrera del país, Carlos ortega a establecer un ultimatun al presidente de la república para que renuncie. No creemos que el gobierno de Chávez lo este haciendo todo bien, pero ello no significa que lleguemos a avalar un pronunciamiento de este tipo, que bien recuerdo las amenazas que a principios de la primera mitad del siglo XX formulaban los militares latinoamericanos a aquellos presidentes que se sa lían de los procedimientos aceptables para los militares. Cuando la oposición, a través de ortega manifiesta que el presidente tiene hasta el 21 de octubre para renunciar y adelantar elecciones, están incurriendo en un absurdo jurídico peor que los desatinados e inadecuadas actuaciones de miembros del gabinete de Chávez. la Constitución de 1999, establece claramente la figura del reférendum revocatorio, como un instrumento para afrontar una crisis como la actual, el problema esta que la oposición no tiene la capacidad de cumplir con lo establecido por la Constitución, que señala que debe contarse con un 20% de los electores inscritos para poder convocarlo, es decir, actualmente el registro electoral permanente (REP) tiene un total de 15 millones de electores, el 20% correspondería a unos 3 millones, que no tiene la oposición, ni siquiera hoy cuando han logrado movilizar un número significativo de protestantes. El juego democrático consiste en el debate de ideas y propuestas en torno al proyecto nacional, no en el desplazamiento de un actor para ser sustituido por otro cuyo proyecto no esta establecido. estamos cayendo en un camino, en donde la oposición hace llamados a los organismos internacionales, denunciando abusos, atentados, y cuando los organismos median exigiendo compromisos mínimos, como el establecido en la Carta de principios de la OEA, que a grandes trazos establece el compromiso de las partes en buscar soluciones pacíficas, dentro del marco ocntitucional, la oposición se niega a firmar. Forma parte esta reacción de un juego profundamente antidemocrático, que nos coloca en las puertas de un golpe de estado o una salida no constitucional. la comunidad internacional debe estar atenta, pues si bien hemos manifestado que el chavismo ha actuado equivocadamente creemos que una salida no democrática, ceñida a la constitución no es la via expedita para la paz de los venezolanos. Entre hoy 10 y el 21 asistimos a la estructuración objetiva de una serie de condiciones para un pronunciamiento militar de corte totalitario, debemos estar atentos a este desenvolvimiento, nuestro papel como historiadores y ciudadanos así lo exige.
 
Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia, Venezuela
Historiador
romero_juane@cantv.net