Historia Inmediata


Chávez


A mis compañeros del Debate sobre Chávez

Estimados amigos, me preocupa el tono que ha tomado en los últimos mensajes el debate, que con todo esfuerzo mantenemos en estas páginas. Creo, que la situación de tensión que experimentamos los venezolanos con los sucesos experimentados desde abril, comienzan a afectarnos y esto contradice los principios de quienes suscribimos el manifiesto. No podemos dejar que las palabras, que las reflexiones que con tanto esfuerzo realizamos, sean sustitutidas por el sarcasmo y la ironía, y en esto me refiero especialmente a los últimos mensajes de mi amiga Luz y del compañero universitario Jonnhy. El debate debe estar centrado sobre los principios o estructuras mentales, que cada uno de nosotros mantiene. Hasta ahora había sido así, no es necesario que coincidamos, pero la refutación debe estar acompañada de argumentos serios, no de puas al estilo llanero, donde la lógica es sustituida por el "sentir". tampoco quiero decir con ello, que seamos "fríos" al estilo positivista, más bien podemos ser "calientes" en argumentaciones, en axiomas que refuercen nuestros argumentos en el debate, no caigamos en la diatriba personal que caracteriza nuestro debate político en Venezuela, mantengamos la altura en las diferencias y hablemos de ellas, sustentadas en elementos teóricos, tal como había ocurrido hasta ahora. En historia a debate, hemos mantenido una discusión muy dinámica, signada por el pluralismo, no entendido como que exista simplemente "otro" distinto a mi, sino que la existencia del "otro" es natural y hace posible un diálogo reflexivo que nutre y señala un dinamismo que permite la aproximación a una construcción social del conocimiento rica en matices y tonalidades. El debate, debe mantenerse en la tónica de discutir los múltiples y variados puntos de vista que tiene el proceso venezolano, no tenemos porque coincidir, pero la refutación debe dejar de estar acompañada del sarcasmo para revestirse de sentido y trascendencia lógica en las estructuras argumentativas, no hacerlo sería contradecirnos con el manifiesto y eso acabaría con este gran esfuerzo que es historia inmediata. En tal sentido, vuelvo hacerles un llamado, desde la humildad de esta tribuna, para que mantengamos la discusión en la altura necesaria de las ideas y dejemos los comentarios sarcásticos a gente como Carlos Ortega y Pedro Carreño, que de ellos no podemos esperar mayores cosas. Con el respeto que siempre he mantenido, espero podamos retomar las cosas en nuestro país a los canales de una discusión tamizada por las ideas sustentadas y refutadas en los canales abiertos en la comunidad académica y en el espacio de lo público.
 
Juan Eduardo Romero Jiménez
La Universidad del Zulia