Historia Inmediata


Chávez


EN TORNO AL PROCESO ELECTORAL DEL 15 DE AGOSTO EN VENEZUELA

Retomo el espacio que amablemente ha propiciado el Grupo Historia a Debate (GHD) para plantear algunos elementos que pueden resultar valiosos para una primera aproximación al proceso electoral del próximo domingo 15 de agosto en Venezuela

1) HACIA UNA PERIODIZACIÓN DEL PROCESO POLÍTICO PREVIO (2002-2004).

No se puede entender lo que ocurrirá en Venezuela este domingo, si no se ha seguido de cerca la recomposición de las formas de sociabilidad política después del intento de golpe de estado de abril de 2002. Luego de esos sucesos, el país entró a una etapa de negación y exclusión mutua, caracterizada por el no reconocimiento de la diversidad de pensamiento y de la existencia del "otro" como un ser político autónomo en el espacio público. De hecho, este no reconocimiento estuvo marcado por posiciones intransigentes y por un discurso altamente conflictivo y crudo, incluso manifestado en miembros ­ muy serios de nuestra red- (recuérdese el debate entre Monzant y Luz Varela, en HI) que dieron muestras de su apasionamiento, que no es más que un rasgo distintivo del momento de transición y cambio en las identidades políticas del venezolano. No obstante, esta "explosividad" ha sido progresivamente canalizada hacia el establecimiento de unas normas mínimas de entendimiento, entre los actores decisiones y los ciudadanos movilizados, concretado en la firma del Acuerdo de la mesa de negociación en mayo de 2003. Ese acuerdo cierra la etapa de la confrontación abierta y sin cuartel, y da inicio a mi entender, a una nueva etapa de restitución de las identidades políticas de los factores en conflicto, que como todo inicio no es fácil ni rápido, pero que en nuestro caso abrió camino para que en el espacio público se fuera tejiendo la articulación y organización de los ciudadanos de acuerdo a las posturas e intereses que cada uno tiene.

Entramos desde junio de 2003, a una etapa donde comenzó a dibujarse un camino institucional a la crisis de valores democráticos de los venezolanos. Aun marcada esté croquis, por muestras de exclusión recíproca, pero menos evidentes y violentas que las que vimos entre el 2000 y el inicio del 2003. Al respecto es importante decir, que el déficit democrático que había quedado evidenciado en ese período fue progresivamente llevado a un saldo mínimo nada negativo. Esto queda demostrado cuando analizamos como se adelanto a partir del nombramiento del nuevo CNE, la estructuración de una serie de reglas que dieran rigor a la controversia política que habíamos experimentado.

El nuevo CNE, fuera de las discusiones acerca de las posiciones de cada uno de los rectores principales y suplentes, ha recompuesto los mecanismos formales de la democracia, que habían sufrido una seria desestructuración socio- política. El hecho que los actores en confrontación aceptarán someterse a los requerimientos reglamentarios dictados por el CNE, ayudó sin lugar a dudas al rescate de la institucionalidad democrática en Venezuela. Al hacer el balance de lo ocurrido entre el 2002 a este momento del 2004, nos encontramos con una dinámica donde pasamos de un escenario de pura confrontación ( diciembre 2001- mayo 2003) a otro escenario mixto (coincidencia- confrontación), que hace posible que los actores en pugna, que aun no han logrado los recelos recíprocos, acudan presurosos a dilucidar en el espacio público sus divergencias. No obstante, aun arrastramos resabios del déficit democrático del cual hablamos el hecho que uno de los sectores en pugna ­ La Coordinadora Democrática- no haya señalado públicamente si aceptará algún resultado que no le sea favorable, introduce un margen de duda sobre el futuro de la coexistencia pacífica, sin que lleguemos a los extremos de afirmar que estamos al borde una guerra civil, sí podemos decir que esta actitud ­ confirmada en el día de hoy 14 de agosto cuando hubo una reunión entre los Observadores, la Coordinadora y el Comando Maisanta- produce preocupación, pero al! mismo tiempo hay otros elementos que nos hacen pensar en posibles escenarios posteriores al domingo 15.

2) ESCENARIOS ELECTORALES PARA EL DOMINGO 15 DE AGOSTO.Cualquier resultado, desde nuestra experiencia dependerá de la abstención electoral. Desde 1995, la abstención electoral en Venezuela ha sido significativamente alta ­ por encima del 55 %- de hecho, la más baja en los últimos años se registro en diciembre de 1998, cuando fue elegido Hugo Chávez y fue casi del 40%. Esto resulta importantísimo, pues estudios de opinión de uno y otro sector en pugna hablan de una abstención relativamente baja ­ para sectores ligados a la Coordinadora cercano al 20%, para sectores del gobierno entre el 15%- que los favorecerá. Al respecto debo decir que considero que la abstención bajará en relación a su comportamiento histórico desde 1995, pero se mantendrá entre un 39 y 45%. Este porcentaje puede ser crucial para cualquier resultado y ello es así por lo siguiente

a) El total del REP (registro electoral permanente) o el padrón electoral en Venezuela, es una cifra superior a los 14 millones de votantes. Con un crecimiento significativo entre 1998 y el 2004 de cerca de 3 millones de nuevos votantes.

b) Ambos sectores se mueven en una preferencia que para el chavismo oscila ­ depende de la encuestadora- entre el 35 y el 40%, y para la Coordinadora entre el 25 y el 35%. El porcentaje de ambos, si bien resulta importante, no lo es tanto como el de los llamados Ni-Ni, que según una de las encuestadoras ­ DATANALIS- esta entre el 36 y el 38,6%.

c) Si asomamos un escenario con una abstención menor del 38%, tendríamos que acudirían a votar ­ unos 8 millones y medio de votantes- en donde confiando en las cifras de aceptación del chavismo y asignándole el mínimo establecido (35%) tendríamos un total de 3.038.000 votos a favor que se mantenga el presidente Chávez. Por su parte el sector que propone la salida de Chávez tendría los mismos asignándoles el máximo que arrojan los estudios. Quedan por definir los sectores del Ni-NI, es decir aquellos que rechazan tanto a Chávez como a los antichavistas. Queda preguntarse ¿ cómo saldrá el presidente si se requiere casi 4 millones de votos, si tal como vemos están muy cercanos unos de los otros?, ¿ sí los movilizados a favor de la salida de Chávez logran convencer a los Ni-Ni, sobre que lo harían? ¿ es lógico pensar que esos casi 2 y medio de millones de votos que deciden con ese promedio de abstención votarían todos en contra de Chávez? ¿ que pasa con el impacto de los programas sociales (Misiones Robinson, Sucre, entre otras) sobre los sectores movilizados?. Este escenario de una abstención baja hace difícil, pero no imposible el triunfo del Sí.

d) Una abstención que se establezca entre la lógica de América Latina ­ 40 o 45%- favorece lógicamente al Gobierno. Más aun cuando la campaña de captación del voto contra la salida de Chávez no propone un candidato de aceptación general, sino que deja la duda a las vicisitudes de la elección de un candidato único de difícil ubicación y logro, pues en un clima de incertidumbre como el que ha vivido el venezolano decirle que el futuro sigue siendo incierto no establece mayores diferencias con el presente que tiene ahora. Recordemos que el domingo 15, el chavismo inicia el proceso electoral con 3700000 en las urnas, que es lo que obtuvo en julio de 2000 y es la base de su actual legitimidad, de tal forma que la Coordinadora que reunió en más de cinco días cerca de 2 millones y medio de firmas, debe hacer en un solo día un esfuerzo notable.

e) El problema es el día después. Tanto la Coordinadora como el Comando Maisanta deben entender que el día después de mañana, para tomar una expresión de un título de película, debe estar marcado por el establecimiento de unas normas de convivencia, pues el que gané lo hará, según mis estimaciones, con un margen muy cerrado ­ cerca de 1 millón o millón y medio de diferencia a dos millones entre uno y otro- que hace imposible gobernar por sí sólo. Deben restituirse las normas de entendimiento y caminar o más bien transitar hacia nuevas reglas de convivencia ciudadana, no basada únicamente sobre acuerdos de poder, sino sobre la base del desarrollo de un proyecto nacional, que a mi entender está estructurado en la Constitución y sobre el cual debemos articular esfuerzos comunes.

f) En caso tal del triunfo del Sí y se revoque el mandato de Chávez, se abre un proceso interesante, por la dinámica de elección del líder de la oposición. En este caso, al contrario de lo que dice la Coordinadora opino que aun en la posibilidad de perder el chavismo el 15 de agosto, sale el mismo ganando, pues la convocatoria a elecciones seguramente no producirá un candidato único de la oposición a Chávez, mientras esté sigue siendo el líder único de los chapista. Esto en un proceso para elegir quién termine el período favorecería a la oposición, y con ello fracasarían sus pretensiones de desestructurar las relaciones de poder establecidas desde 1999.

g) En el caso del triunfo del chavismo, esté debe asumir la necesidad de darle coherencia a su gestión de gobierno, y ello pasa necesariamente por una unidad de criterios de los factores políticos aglutinados en torno al polo patriótico. Ello puede conducir a la conformación de un frente amplío, que aglutine a todos los sectores comprometidos con el gobierno de Chávez, pero debe dejar espacios para incorporar a los sectores que en la oposición acepten la convivencia política.

h) Hay que lidiar con los radicalismos de ambos sectores. En el caso de la Coordinadora, hay muchas posibilidades de alteraciones en el Zulia y Carabobo, por parte de sectores movilizados y aglutinados por los gobernadores de esas entidades. En el caso del chavismo, los sectores aglutinados en torno a Lina Ron y otros grupos radicales también pueden perturbar. Sea como sea, para paliar esta situación son claves los casi 100 observadores internacionales, no sólo los de la OEA y el Centro Carter, como quieren hacer ver los miembros de la Coordinadora. Ellos están llamados a dar fe pública del buen desenvolvimiento del proceso.

i) Hay otro escenario que a mi modo de ver, resultará claro para comprender la posibilidad que veamos al centro Carter y la OEA validar el triunfo del chavismo, y es el hecho que en el día de hoy ­ 14 de agosto- el petróleo ha cerrado a más de 45$ el Barril. Esto afecta los intereses mundiales y favorece a Chávez, los afecta pues el huracán que deambula por el Golfo de México y El Caribe afecta la capacidad de exportación de México, que se suma a la imposibilidad de activar los campos de Irak, la crisis de la filial rusa de petróleo, hacen poner a los países industrializados en una situación crítica, pues una derrota de Chávez arroja un velo de conflicto sobre el futuro de la producción de PDVSA y eso incrementaría el precio del crudo por encima de los 50$ fácilmente. Eso sería mortal para la economía mundial y los intereses de los EEUU, cuyo pragmatismo llegaría a tanto, que sería capaz de aceptar a Chávez de nuevo, con tal de buscar una estabilidad de los precios del petróleo. Creo que este último elemento será vital en la posibilidad de triunfo de Chávez. Resulta paradójico, los intereses norteamericanos que han conspirado para su salida serán ­ muy seguramente- claves para el mantenimiento en el poder, pues su continuidad arroja un mal menor, pues la Coordinadora no les asegura mantener la producción y evitar una nueva elevación del precio del petróleo a niveles nunca ante vistos.

3) EL FUTURO DEMOCRÁTICO DE VENEZUELA

No puedo terminar sin señalar, que cualquiera sea el resultado, el futuro dependerá de la capacidad de los sectores en pugna para comprender la necesidad del entendimiento recíproco y la restitución de reglas de entendimiento. Es necesaria el rescate y la contribución ciudadana de los valores de tolerancia y respeto mutuo. De nuevo, nos toca la ventaja de vivir un momento histórico, pero al mismo tiempo la posibilidad de hacer historia y escribirla.

Juan Eduardo Romero
Historiador y profesor universitario
La Universidad del Zulia- Venezuela