Historia Inmediata


Chávez


ESCENARIOS DE LA CRISIS POLÍTICA EN VENEZUELA

Lo ocurrido en las semanas recientes debe conducirnos a una profunda reflexión acerca de la democracia en Venezuela. Desde 1998, se asiste a una reconfiguración de los códigos y los referentes que caracterizaron durante más de cinco lustros la democracia en nuestro país. Somos testigos de la transformación de la democracia consensuada, de acuerdos inter-elites, a otra democracia-conflictividad en donde el enfrentamiento es una dinámica política aceptada. Lamentablemente, este modelo de confrontación habría pervivido si se llegase a entender al "otro", no como enemigo, sino como un adversario diferente a mí, pero con el cual hay que convivir. Al no producirse está percepción, entramos al camino del enfrentamiento sin cuartel, la confrontación sin sentido, la confabulación abierta que experimentamos en estos días. La pregunta necesaria es ¿qué hacer?. Existe una primera posibilidad la renuncia de la Junta Directiva de PDVSA, cuyo nombramiento por parte del Presidente ha causado las manifestaciones de desobediencia civil que han reseñado los medios. Esto sin discutir, si tienen o no la razón los miembros de la nómina mayor, quienes a mi parecer carecen de una verdadera justificación de su accionar. Este primer escenario, minimiza la conflictividad y arrebata a la oposición la bandera y la directriz política de la protesta. Claro está, es un reconocimiento tácito de la debilidad del Ejecutivo, pero permite la persistencia de esté. Un segundo escenario, en caso tal del fracaso o la tozudez del presidente en el primero, estaría determinado por la convocatoria de un plebiscito que decidiera o no la permanencia en el poder de Hugo Chávez. Es está quizás una jugada política que dejaría sin aliento a lo oposición. Sí el Presidente convoca en treinta días un plebiscito, deja sin justificación el discurso de la oposición y recupera la matriz de información. Con ello se evitaría el escenario dibujado por la CTV y FEDECAMARAS de conducirnos a una confrontación sin cuartel. Lamentablemente, las instituciones que desde la oposición dirigen el conflicto, lo hacen desde una óptica de pura confrontación que en nada beneficia la consolidación y pervivencia del sistema democrático, como tampoco lo hace la aptitud del gobierno. Se debe ser muy ponderado para entender, que detrás de la propuesta de FEDECAMARAS- CTV, hay tanta caducidad y retraso, por plantear una transición estructurada sobre un Pacto de Gobernabilidad sin la inclusión del Gobierno, que sostiene los mismos principios de acción del Pacto de Punto Fijo, como caduco y retrasado es la percepción ortodoxa y testaruda del chavismo duro. Sea como sea, la democracia no puede estar construida sobre odios y enemistades, donde el otro es asumido como un enemigo que hay que destruir, una democracia puesta en estos dos extremos no sirve a ningún venezolano, por ello un último escenario vendría dado por una renovación de los órganos de gobierno y el establecimiento de reglas claras de tolerancia y convivencia política del todo social.

Prof. Juan Eduardo Romero
Historiador y profesor universitario LUZ
La Universidad del Zulia-Venezuela
CI 7884521
romero_juane@cantv.net

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¿CRISIS DE GOBERNABILIDAD O CONFRONTACIÓN POLÍTICA EN VENEZUELA?

Cada día que transcurre en está dinámica tan activa y cambiante que es el proceso histórico venezolano, oímos hablar con mayor insistencia de crisis de gobernabilidad, entendida por quienes hacen uso del término como una condición crítica en donde los diversos actores políticos y sociales entran en un camino signado por el enfrentamiento. Sin embargo, la denominada crisis de gobernabilidad implica sustancialmente algunos elementos que no son estudiados en profundidad. En primer lugar, implica un factor esencial la ineficiencia, comprendida aquí como incapacidad del Estado Nacional para generar respuestas sociales a los requerimientos y exigencias del ciudadano. En el caso actual, la ineficiencia ha estado determinada por la pérdida de una oportunidad histórica para asumir el cambio en la sociedad venezolana, cuando se llego a contar en un momento con reservas internacionales por el orden de los 21000 millones de dólares. En segundo lugar, la crisis de gobernabilidad conlleva el agotamiento de los canales e instrumentos de ejercicio y acción de la llamada sociedad política, en donde se desarrollan los factores inherentes a las relaciones e interacciones del poder, tanto entre los actores políticos y sociales, como entre los organismos institucionales del Estado y la sociedad. En Venezuela, asistimos a partir de 1998 a una redefinición de la sociedad política, basado en un cambio esencial la finalización de la condición consensuada del sistema democrático. La finalización de los acuerdos interélites, debió significar la ampliación de los espacios de participación pública, como efectivamente se dio desde una mayor concientización política del ciudadano común, normalmente mediatizado por la acción y el control del dirigente político o gremial, sin embargo lo que inicialmente fue un logro derivo en una nueva forma de dominación ahora ejercida por un actor político de nuevo cuño. Este elemento problemático, significó una condición crítica entendida acá como acumulación de una serie de contradicciones generadas en el transcurso de nuestra historia. Ahora bien, el punto crucial es entender lo que está aconteciendo, y ello significa comprender que asistimos a una confrontación, a un conflicto definitivo entre dos formas igualmente retrogradas de entender la democracia. Nos encontramos por un lado con una concepción que insiste en el conflicto general con todos los actores que anteriormente encabezaron los acuerdos característicos de 40 años de historia política, pero la otra opción no es menos extrema, al recurrir a los principios que caracterizan el pensamiento democrático-liberal libertad, participación, apertura- para conducir al país hacia un camino difícil de transitar pues significa el definitivo desmembramiento del Estado Nacional y la apertura al pensamiento más liberal. Estamos entrando inevitablemente en un camino signado por la determinante de la intransigencia, en donde el "otro" no es entendido agonísticamente sino como un enemigo al que hay que eliminar y así no se construye ninguna democracia y menos un futuro compartido. La encrucijada luce desesperanzadora.

Juan Eduardo Romero
Historiador. Profesor de La Universidad del Zulia
La Universidad del Zulia-Venezuela
romero_juane@cantv.net
CI 7884521