Historia Inmediata


Chávez


A raíz del pensamiento dilemático ("buenos" vs "malos")

Espero ser comprendido en lo que digo, pues me parece importante superar el pensamiento dilemático, para alcanzar la plenitud del pensamiento dialéctico. El pensamiento dilemático sostiene siempre negros y blancos y nos arenga a decidirnos por uno u otro, a resolver definitivamente el dilema planteado, y nos encasilla a partir de la decisión.  El pensamiento dialéctico integra "evolutivamente" las diferentes aristas del problema, realiza una síntesis abierta y nos enseña a no encasillarnos, empujándonos a la condición vital de librepensador. ¿A qué se debe esto? Pues, creo que en los últimos mensajes de Bibiana, Raúl y José Luis, se evidencia el problema.  Bibiana es una buena amiga argentina, socióloga, que he conocido personalmente cuando hace unos meses estuvo por Montevideo, así que espero que no se enoje porque piense diferente que ella.  Conozco poco a Raúl, pero sé que estará abierto a mis discrepancias con él. ¿Mis discrepancias? Bueno, creo que pensamos dilemáticamente cuando planteamos dualismos como latinoamérica Vs Europa; cuba vs EEUU, Fidel Vs Bush; Izquierda Vs derecha; etc, etc.  No creo que TODOS los europeos, norteamericanos, hombres de derecha, judíos, etc, sean insensibles, seres humanos viles, que aman incondicionalmente el capitalismo salvaje y desprecian la igualdad social, etc.  Pensar esto es pensar con simpleza, es desconocer la complejidad humana. Tampoco creo que todos los hombres de izquierda, cubanos, chavistas, latinoamericanos, palestinos, sean seres humanos sensibles, amantes de la igualdad social, carentes de egoísmos y malas intenciones, etc. Pensar en ello es reducir el problema a un dilema en el cual parece claro que hay que decidirse por los "buenos".  Lo mismo para quienes adjudican a la "derecha" las cualidades de "buenos" y a la izquierda" las cualidades de "malos, subversivos, satanases". La gente que piensa así piensa dilemáticamente, abandonando el aporte crítico del pensamiento dialéctico.

No entiendo que crean en serio que si uno no se declara (sin siquiera pensarlo) pro-Fidel o pro Chavez, es porque uno es un contrarevolucionario, imperialista asqueroso, insensible ser humano. A mí me interesa el bienestar de la humanidad (comenzando por mi contexto cercano) y mi idea de bienestar, que implica una antropología del ser humano, excluye la violencia, la coerción, la ambición de poder por sobre otros valores, e implica el respeto de la libertad del otro, la fijación de valores espirituales por sobre los meramente materiales etc. Por ello, ni Fidel ni Bush me simpatizan, más allá de que también sea de los que en última instancia prefiera al cubano. Pero sólo si no tuviera otra opción, pues no hago falsos mitos. Me pregunto, qué pensarían ustedes si Chávez anulará las elecciones y decidiera gobernar por siempre, qué pensarían si en todos nuestros países latinoamericanos decidieran anular las elecciones democráticas y en 40 años tuviéramos siempre los mismos presidentes.  No creo que el gobierno de Fidel sea un ejemplo a seguir.  Con todos sus errores y defectos, con todas sus cosas a mejorar, prefiero la democracia, y no estoy dispuesto a pagar el precio de no defenderla sólo para ser considerado un "buen latinoamericano revolucionario".  Aplaudo los sucesos de Venezuela, fundamentalmente por la defensa de la democracia, porque en la situación dada, Chávez (más allá de que estemos de acuerdo  o no con él) representaba la democracia.  Y, por suerte, triunfó ella, por sobre los intentos golpistas.

Claro, tengo 27 años, soy de una generación que no vivió en carne viva muchas situaciones lamentables de nuestra Latinoamérica, pero mi padre fue preso y torturado bajo la última dictadura acaecida en mi país y crecí bajo la sombra de tal circunstancia.  No creo que tenga que demostrar nada, no creo que tenga que tomar parte por el primer gobierno que se declare populista y socialista (aprendamos también de lo que pasó con la cortina de hierro, con al represión "socialista" en Rusia, etc), ni esto me torna pro-yanqui (a quienes considero que, con su política exterior, con su ejercicio de la violencia física y simbólica, son un cáncer para la humanidad). No pienso dilemáticamente, y creo que es fundamental ejercer primero la libertad de nuestro pensamiento, sin "casarnos" eternamente con ideología política alguna, pues sólo liberando nuestra "cabeza" de los panfletos acríticos (a los que los latinoamericanos estamos espantosamente acostumbrados) podremos comenzar a liberarnos de quienes nos oprimen (nosotros, somos nuestro primer y más grande opresor) y ayudar a una liberación de conciencia, a nacer un imaginario latinoamericano autónomo. Los tiempos que corren implican otros desafíos intelectuales y de sensibilidad, de un compromiso de la diferencia y no de un compromiso que radicalice y polarice las relaciones humanas.  Por esto último, ha corrido  y sigue corriendo, en forma demasiado estúpida) mucha sangre. ¿No será tiempo de volvernos adultos?

Abrazos,

Pablo Romero
Estudiante del profesorado de Filosofía y de la Licenciatura en Filosofía de la Facultad de Humanidades de Montevideo, Uruguay
Docente en educación secundaria
pabloromero@netgate.com.uy