Historia Inmediata


Chávez


La sentencia del Tribunal Supremo que exime del delito de rebelión a los militares involucrados en los sucesos de abril, fue una sentencia política, más que jurídica.

No podía ser de otra forma.  El Tribunal Supremo de Justicia había sido elegido entre jueces proclives al chavismo.  Esta situación fue muy criticada y discutida en su momento, pero ante estas criticas el Presidente respondió que este Tribunal era uno los más correctos y mejor integrados en el mundo. Para entonces le convenía.

Las anteriores sentencias, todas favorables al gobierno demostraban la parcialidad de buena parte de los magistrados. De allí que la oposición siempre argumentara que no había separación efectiva de poderes en Venezuela, dado que el Tribunal, el Contralor, el Fiscal (que había sido Vicepresidente del gobierno de Chavez), etc, todos habían sido elegidos por su fidelidad al régimen.

Ahora bien,  el violento discurso del Presidente y su creciente narcisimo y personalimo ha decepcionado a muchos que le seguían y le apoyaron en un principio.  Entre ellos a Luis Miquilena, uno de los más fuertes pilares del chavismo.  Miquilena fue el artífice y elector principal del Tribunal "mejor integrado en el mundo".  Ahora Miquilena está en la oposición.  Por lo cual el Tribunal ya no responde amalgamada ni instantáneamente a los dictados del régimen.  Y como buena parte de la población venezolana, esta dividido políticamente.

Si este Tribunal se hubiese conformado en un principio por Magistrados más ecuánimes y menos afectos al régimen, esta sentencia probablemente hubiese sido otra.  Pero no era eso lo que quería Chávez.  Él solo cree en el poder centralizado y absoluto, concentrado bajo su mandato, pues él y más nadie que él sabe qué es lo mejor para Venezuela.  Por eso debe disolver este Tribunal.  No porque los magistrados sean corruptos, ni porque algunos carezcan de las necesarias credenciales, como súbitamente han descubierto en el sector oficialista, sino porque la tendencia a la que son afectos es la "no oficial".  Por eso hay que cambiar nuevamente las reglas del juego. 

En Venezuela decimos: lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava.  Pero Chavez considera que él y su revolución están por encima de lo bueno y de lo malo.    De allí que diga que hay que aceptar la sentencia y seguidamente hace un llamado a "su pueblo" a derrocar al Tribunal "vendido a la oligarquía". 

La sentencia puede resultar absurda, pero en cierta medida es positiva, pues demuestra que ya el gobierno no controla de forma absoluta el poder.  Que empieza a darse  cierto contrapeso entre los poderes nacionales.  Lo preocupante es que la visión preclara y revolucionaria del régimen lo puede empujar a una cruzada de más violencia  para recuperar el espacio político perdido.

Luz C. Varela  Manrique
Universidad de Los Andes
lvarela@cantv.net