Historia Inmediata


Chávez



Fraude electrónico y mesianismo televisivo

¿Por qué la oposición en Venezuela se niega a reconocer el triunfo del NO sobre el SI en el refendum revocatorio?

En primer lugar, porque no hubo transparencia al momento de totalizar los resultados y porque los resultados no coinciden con la encuestas "a boca de urna", también llamadas "a pie de urna", o "exit polls". Los resultados tampoco corresponden con la cara apesadumbrada de aquellos dirigentes oficialistas que durante el referéndum daban declaraciones muy moderadas ante las cámaras de las televisoras nacionales. Esta inusual actitud modosa y agazapa por parte de los oficialistas (obviamente, no todos estaban al tanto del coraje revolucionario del CNE) contrastaba con el entusiasmo de las gentes en las colas, quienes, a pesar de la "operación morrocoy" (lentitud exagerada del proceso) expresaban su satisfacción ante la segura resolución de la crisis política, con la salida del conflictivo presidente. Tampoco hubo, al día siguiente, celebraciones espontáneas, esa fiesta colectiva que suponía tamaño triunfo. Los pocos que salieron a celebrar, eran militantes vestidos de rojo, miembros de las UBE, alertas ante el llamado del comandante frente al balcón del pueblo, y por supuesto los ya clásicos motorizados vestidos de rojo que dispararon contra los opositores concentrados en la Plaza de Altamira, dando por resultado la muerte de una mujer, más 6 u 8 heridos.

En anterior mensaje hice referencia a la poca vocación democrática del presidente Chávez, y a los escollos que anteponía el CNE frente a la realización del referéndum revocatorio. Entre estos obstáculos coloqué en primer lugar el uso inédito en Venezuela de unas máquinas que automatizarían el proceso, generando serias dudas sobre la impecabilidad de los resultados. Sucede que muchos expertos, no solo de Venezuela sino de otros países, han escrito sobre la posibilidad de alterar el software en estas máquinas, afectando así el resultado final. Ante esta situación, la Coordinadora Democrática solicitó que se hicieran auditoras "en caliente", esto es, al finalizar el acto de votación, contando y contrastando las papeletas que las máquinas entregaban a los electores. Pues bien, el CNE, o mejor dicho, los tres rectores oficialistas, se negaron a ello. Sólo aceptaron realizar una especie de autoauditoría, o auditar unas cuantas máquinas seleccionadas previamente por el mismo CNE. La oposición no tuvo, así, oportunidad de seleccionar aleatoriamente las mesas de votación que serían auditadas al finalizar el proceso.

El Centro Carter y la OEA han avalado los resultados ofrecidos por el CNE pues las cifras coinciden con las obtenidas por ellos a través de los conteos rápidos, o sea la suma del 1,5 % de las actas electorales. Este ha sido el procedimiento seguido en los más de 50 procesos comiciales que han observado. Basados en esto, en que no han detectado alguna evidencia de fraude visible, y en la buena fe de las empresas y organismos que se han encargado de la automatización del referéndum, han aceptado el triunfo del NO rechazando la revocatoria del mandato presidencial de Chávez. Pero el problema es más complejo que la aceptación o rechazo de las actas electorales. Estas actas, al contrario de los proceso escrutados por estos organismos en otras oportunidades, no han sido elaboradas manualmente ni han sido contrastadas con las papeletas físicas que los electores han depositado en las urnas. Son actas automatizadas, a partir de la larga papeleta (chorizo comicial) que han entregado las máquinas al finalizar la actividad de las mesas de votación.

Estas máquinas, como ya señalé, son vulnerables. Son las mismas que se usan para jugar a la lotería, fácilmente programables. Se les realizó auditorias previas en presencia de los factores de oposición para luego ser trasladarlas a todo el país por los militares del Plan República. Pues bien, el día viernes 13 de agosto, Smartmatic, la empresa responsable de las máquinas automatizadas, y la Coordinadora Democrática denunciaron el secuestro de las máquinas por parte de los militares, en 7 Estados del país. Estas máquinas debieron ser entregadas inmediatamente en los colegios electorales, pero no las trasladaron sino el día sábado. En medio de tal acuartelamiento, bien pudieron ser manipulados los programas de tales máquinas. Es así como el gobernador del Estado Bolívar ha denunciado las actas de algunos colegios electorales del Estado Bolívar, donde se veía que los resultados del SI estaban programados para que no superaran determinada cifra. Por ejemplo, en los diferentes cuadernos electorales de una mesa el SI era siempre tenía 126 votos, mientras el NO, siempre superior, era variable; en otra mesa los cuadernos electorales mostraban la cifra de 133 para el Si, y el NO, cifra superiores y variables. Y empiezan a denunciarse

situaciones semejantes en los Estados Nueva Esparta, Lara y Anzoátegui.El fraude pudo concretarse también al llegar los resultados al CNE, donde estaban los técnicos que tenían la llave para desencriptar la información electrónica. Un árbitro parcializado, sin controles efectivos sobre su actuación pudo modificar los datos y alterar la voluntad del colectivo. El reglamento de observadores fue tan restrictivo que se impidió el acceso de los mismos a la sala de totalización, a la cual tampoco tuvieron acceso los dos rectores de la oposición ni menos aún los representantes de la Coordinadora Democrática. Los observadores internacionales tenían una sala técnica a donde les llegaba la información electrónica. Con esta información los técnicos internacionales hicieron el conteo rápido, obteniendo resultados muy similares a los aportados por el presidente del CNE, Francisco Carrasquero, cuando a las 4 de la mañana del día 16, proclamó la victoria del No; para entonces, la mayoría de los venezolanos dormían felices, por una victoria que "se veía de anteojito". Por tal motivo a ese acto se le ha calificado de "madrugonazo". Hasta la Coordinadora Democrática fue sorprendida, pues muy pocos creían que Chávez estaría dispuesto a deslegitimarse tan descaradamente.

A eso de las 3 a.m., los rectores Mejías y Zamora desconocieron, ante las cámaras, los resultados que luego leería el presidente del CNE, pues suponían un posible fraude al impedírseles la entrada a la sala de totalización. Denunciaron que en tal lugar estaban sólo los tres rectores chavistas con técnicos militares.

Lo correcto, en beneficio de la transparencia era la realización de las auditorias en caliente, ante maquinas seleccionadas al azar y en presencia de la oposición. Tal hecho no sucedió. Por otra parte, los rectores de la oposición debieron estar presentes permanentemente en la Sala de recepción y totalización. Pero se les fue impedido el acceso cuando empezaron a llegar los datos. Posteriormente se supo que las urnas, en lugar de ser trasladadas a la sede del CNE, fueron "resguardadas" en las guarniciones por los militares del Plan República, pocos institucionales, y sí, muy chavistas. O sea, que de realizarse posteriormente las auditorias con estas urnas, ya las mismas no serían completamente confiables, pues pudieron haber sido violadas y cambiadas las papeletas. Serían auditorias "congeladas"

Estas circunstancias muestran que los resultados del referéndum no son "claros, transparentes, ni cristalinos" como dice el presidente. En Venezuela se confrontan la autocracia con la democracia. No de forma lineal, pues el proceso es más complejo que el simple enfrentamiento de dos formas de concebir la política.

Realmente Chávez sí esta haciendo una revolución, su gobierno posiblemente es ahora líder en fraudes electrónicos, como lo ha sido en disfrazarse de demócrata, engañando a tantos analistas internacionales que juzgan superficialmente su gestión al continuar orientándose por pautas analíticas adecuadas a otros tiempos y a otras realidades. Ahora los fraudes electorales adoptan formas altamente tecnificadas. Tampoco las nuevas dictaduras precisan de cerrar los medios de comunicación violentamente, basta con cercarlos, arruinarlos con multas millonarias, mandar a civiles a atacar a los periodistas, desprestigiarlos, manipulando ante su pueblo-público cautivo la información ofrecida por los medios privados. Es así que el gobierno, cuando denuncia a los medios, a su vez tergiversa, miente y manipula, haciendo un uso totalitario de los medios de comunicación del Estado o de los encadenamientos obligados de las emisoras de radio y TV privados.

Históricamente los medios en Venezuela han sido muy combativos contra los gobiernos de turno, tanto que su lucha contra la corrupción administrativa y el clientelismo partidista contribuyó a la destrucción del sistema de partidos y al triunfo del gobierno de Chávez. Y en su momento, a nadie de le ocurrió suponer una "conspiración mediática" contra el sistema político. Pero Chávez no pudo acostumbrarse a la crítica. Ante los primeros asomos de cuestionamiento empezó a buscar "intereses ocultos" tras las opiniones adversas. Así le sucedió con Pedro Zapata, uno de los más respetados humoristas del país, quien ha fastidiado, impunemente, la gestión de los presidentes del período democrático. Zapata simpatizaba con Chávez, pero cuando empezó a notarle rasgos autoritarios, publicó una de sus primeras caricaturas críticas la respuesta de Chávez fue preguntarle en cadena nacional, cuánto le habían pagado por esa caricatura. De forma que, en lugar del dialogar con la crítica, de reflexionar, debatir, o en todo caso, de ignorarla, se ha dedicado a agredir verbalmente a los medios, empujando a los grupos oficialistas violentos hacía una sistemática agresión física contra los periodistas. Esto ha incidido, a su vez, en una radicalización de los medios privados contra la gestión gubernamental, ya de por sí cuestionable.

Por otra parte, la autoridad carismática presidencial le ha permitido censurar de forma mesiánica a los medios de comunicación. En tanto el presidente se constituye en esencia cuasi mística de "lo popular", ha de defender al pueblo contra la conspiración mediática; así, aconseja a sus oyentes para que no sintonicen ni lean los medios privados. Ante la instigación presidencial, muchos chavistas con buena fe, ignoran los desaguisados del gobierno, los actos de corrupción o la destrucción sistemática de la institucionalidad denunciados a través de los medios de comunicación.

Chávez también manipula y engaña a los medios extranjeros, quienes gustan, por comodidad o ignorancia, de exponer análisis maniqueos y estereotipados, repitiendo sus "historias" tergiversadas supuestos magnicidios, nunca investigados y por lo tanto, jamás castigados; inexistentes choques entre grupos chavistas y de escuálidos, cuando lo que hay, casi siempre, son ataques de bandas oficialistas a manifestaciones de la oposición; el desprestigio constantes a que son sometidos estos millones de opositores, al ser presentados como un reducido grupo de golpistas oligarcas que se niegan a "renunciar a sus privilegios", etc. (Ciertamente, ahora en Venezuela, la democracia es un privilegio).

De nuestro país se sabe muy poco. Los historiadores latinoamericanistas extranjeros, sean de América Latina o del norte, se han sentido atraídos por estudiar la historia de países como México, Perú, Argentina, en tanto conformaban regiones con gran importancia política y económica durante el período colonial. Venezuela constituía una Capitanía General, casi insignificante, muy poco poblada, pobre, sin riquezas minerales conocidas para entonces. Poseía una mayoritaria proporción de pardos libres (mestizos, mulatos y zambos) llenos de orgullo, quienes preferían huir a la región de Los Llanos antes que someterse a las injusticias del sistema de castas del régimen colonial. Muchos aguerridos llaneros lideraron los ejércitos libertadores trasladados por Bolívar a los países vecinos en sus campañas por la lucha de independencia.

Dada la pobreza de nuestra economía, la oligarquía venezolana no era numerosa, ni exactamente muy rica, si se le compara, por ejemplo, con las fortunas de las aristocráticas familias mexicanas. Además se vio muy disminuida, por no decir casi exterminada durante la Guerra de Independencia. Sin pretender generalizar ni creer en estereotipos, podemos afirmar que la caracterización del pueblo venezolano esta más cerca de la visión de los sociólogos positivistas de finales del siglo XIX igualitarios, altaneros, anárquicos; que de la descripción de Chávez como un pueblo excluido racialmente y sometido a una minoritaria y rancia oligarquía.

Los pobres venezolanos no sufren de alguna segregación racial o social determinada por prácticas excluyentes históricamente constituidas. Al contrario, la explotación petrolera durante el siglo XX permitió una muy importante movilidad social, caracterizada por el crecimiento de una sólida y mayoritaria clase media que logró ascender sin trabas raciales ni sociales. La masificación y gratuidad de la enseñanza universitaria a

partir de 1958 contribuyó a este ascenso.

Hasta los años 80, la clase media constituía el sector mayoritario con más de un 60% de la población. Pero a finales de los años 80, la crisis económica frenó la expansión de las clases medias, empezando, a su vez, el crecimiento proporcional de los sectores más pobres. Los estratos medios se hundieron, al punto de que en los sectores pobres pueden encontrarse universitarios desempleados que se ven obligados al trabajo informal, vendiendo en las calles cualquier producto para sobrevivir. Hay taxistas que son médicos o ingenieros. La determinación de la clase media no está determinada, necesariamente, por el nivel económico, sino también por sus aspiraciones, su cultura de vida y sus relaciones sociales o intelectuales.Venezuela es un país altamente tecnificado y eso incluye el acceso de aparatos eléctricos y electrónicos para la mayoría de la población. En las barriadas más pobres es común conseguir televisores, equipos de sonido, de video, DVD, etc. e incluso cable e internet. Hay cybercafés es cualquier lugar, aun cuando se carezca de niveles de nutrición adecuados, de una asistencia sanitaria de primera y, menos, de una educación de calidad. Estas barriadas también carecen de una imprescindible seguridad ciudadana. Los pobres, en mayor medida que el resto de los venezolanos, son asolados por las bandas de delincuentes que actúan impunemente en casi todo el país.

Sobre todo después que el presidente les dio tácito permiso para delinquir, al afirmar, en cadena nacional, que no se debía perseguir a quienes robaban para comer. Y eso es algo que muchos pobres no le perdonan a Chávez.La sociedad venezolana es sumamente compleja como para reducirla a esa exposición maniquea tan del gusto del presidente ricos oligarcas opositores por una parte, pobres chavistas por la otra, blancos arriba y negros abajo. En términos generales, no es así, aunque en algunos casos pueda coincidir la simpleza del razonamiento con la realidad. Ante el desconocimiento universal de la historia venezolana, ha sido muy fácil para Chávez trasladar explicaciones sobre otras realidades para justificar su supuesta revolución. Si a eso le agregamos la tendencia de los analistas internacionales a reducir situaciones complejas y a generalizar procesos históricos aún cuando correspondan a contextos particulares y diferenciados, no es de extrañar que cuando se refieren a Venezuela, terminen analizando circunstancias históricas ubicadas en "la parte de la realidad en la que vive Chávez". Es esa especie de telenovela hollywoodense del Caribe, tan absurda como suena, llena de buenos y de malos, y donde el héroe salvador es el presidente locutor. Lo triste es que sin ser personajes de un film simplista, el guionista insiste en clasificarnos, en dividirnos y en enfrentarnos como tales.

Mientras, las denuncias opositoras contra un muy posible fraude oficial en el referéndum revocatorio son tachadas como consecuencia de la insensatez y del odio de los opositores polarizados, negados a aceptar el triunfo de la salvadora revolución chavista.

Mérida, 18 de agosto de 2004

La que daban un 60% al SI y un 40% al NO. Los resultados ofrecidos por el CNE fueron del 59% al NO frente al 41% del SI.

Véase http//www.eluniversal.com/2004/08/17/pol_fot_17A484581.shtml

"Los efectivos militares mantienen el control absoluto de las máquinas enviadas a Delta Amacuro (72 equipos), Monagas (585 equipos), Aragua (1.261 equipos), Carabobo (1.605), Bolívar (920 equipos), Táchira (795 equipos) y Barinas (439 equipos)". En http//www.eluniversal.com/2004/08/14/revo_art_14102AA.shtml Véase http//eluniversal.com/2004/08/17/revo_ava_17A484613.shtml

Que constituyen grupos minoritarios frente a la mayoría chavista, poco amante de la violencia, como la generalidad del pueblo venezolano.

Hay un canto, con sus variantes, que refiere el sentir igualitario del pueblo venezolano "Yo, sobre mi caballo; sobre yo, mi sombrero; y sobre mi sombrero, el cielo".

Luz Varela Coromoto
Universidad de Los Andes
Mérida, Venezuela