Historia Inmediata


Chiapas y la escritura de la historia

 
Un saludo a todos los participantes de Historia a Debate desde las frías montañas del sureste mexicano. La intención de mi participación el día de hoy, sólo persigue un fin, compartir con ustedes una breve reseña de Hermann Bellinghausen publicada en el diario La jornada de México el día 2 de Enero del 2003.

Luis Alonso Abarca González
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Autonóma de Chiapas

NOVENO ANIVERSARIO DEL ALZAMIENTO ZAPATISTA
 
 Más de 20 mil indígenas preguntan al presidente Vicente Fox dónde está la paz
 
Rompe el silencio la comandancia del EZLN y toma San Cristóbal
 
 Advierte al comisionado para la paz que le impedirá entrar a territorios controlados

HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO
 
San Cristobal de las Casas, Chis., 1o. de enero. En la concentración más numerosa hasta ahora de las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), más de 20 mil indígenas y campesinos literalmente tomaron esta noche la ciudad de San Cristóbal. Procedentes de todas las regiones del estado, unos 20 mil machetes en manos de tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales y zoques repicaron como campanadas por la avenida Insurgentes durante las más de tres horas que les tomó llenar la plaza central de esta ciudad en una columna que parecía interminable.
 
La manifestación concluyó con una concentración presidida por la comandancia del movimiento zapatista. Los comandantes Esther, David, Tacho, Fidelia, Omar, Míster y Bruce Lee se dirigieron a la multitud con siete discursos que, por si quedaba duda, rompen completamente el silencio de casi dos años del EZLN.
 
Por medio de ellos, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN respaldó reiteradamente al subcomandante Marcos. "Les decimos que cuando el subcomandante Marcos dice que apoya la lucha política de los pueblos, lo decimos todos los hombres, mujeres y niños zapatistas", expresó el comandante Míster.
 
La comandanta Esther dirigió "unas cuantas palabras" al señor Vicente Fox: "Sólo te digo que el pueblo está desencantado de tus engaños que haces".
 
Después de mencionar las amenazas de desalojo en Montes Azules, envuelta en el mismo chal blanco y floreado que dio la vuelta al mundo desde el estrado del Congreso de la Unión hace cerca de dos años, la comandanta preguntó: "¿Dónde está la paz? No te importa que se eche a perder el esfuerzo de los que te hicieron Presidente".
 
Pocos días antes, los indígenas decían: "Van a tener que hacer más ancha la ciudad de San Cristóbal para que podamos caber". La noche de hoy se vio que no era una fanfarronada: los zapatistas rebosaron las calles y no cupieron en la plaza de la catedral. Según expertos, ahí entran unas 18 mil personas. Hoy no fue suficiente. Miles de nativos tuvieron que permanecer en las calles aledañas durante toda la concentración.
 
La manifestación, aguerrida como pocas, concluyó cerca de la medianoche con miles de ocotes encendidos, iluminando de rojo el aire con sus llamas. Y volvieron a sonar los machetes, las hachas de leñador, las coas y otros instrumento de labranza.
 
Desde la mañana se comenzaron a congregar en las afueras de esta ciudad miles de indígenas procedentes de los Altos, pero la marcha dio inicio hasta las seis de la tarde, cuando llegaron los último contingentes, que provenían de los Aguascalientes de La Realidad, quienes hicieron cerca de 15 horas de camino.
 
Las consignas, que fueron sumándose todo el día en mantas y cartulinas, fueron coreadas sin cesar esta noche por las bases de apoyo zapatistas. "Los tres poderes del gobierno son racistas. Fox igual que Zedillo. PAN igual que PRI". Una y otra vez corearon: "No al terrorismo de Bush y Bin Laden", y proclamaron su apoyo a la "lucha política" del pueblo vasco.
 
Destacaron las expresiones de saludo y admiración a "los rebeldes de Argentina", y proclamaron la "globalización de la rebeldía y la dignidad". También apoyaron "la lucha de Salvador Atenco" (sin el san), pidiendo: "no dejen de luchar, porque los zapatistas queremos libertad", así como a los desobedientes italianos. En Italia, miles de ellos se encontraban reunidos esta noche para seguir directamente la concentración zapatista en San Cristóbal.
 
Gritando vivas al subcomandante insurgente Marcos, al CCRI, a los municipios autónomos y a los insurgentes del EZLN, los manifestantes dejaron claro el mensaje que los comandantes David y Omar harían explícito cerca de la medianoche: "Venimos a decirles que aquí estamos y seguimos vivos. No nos hemos rendido. No estamos desunidos ni peleados. Por qué habríamos de pelear entre nosotros si todavía tenemos con quién pelearnos".
 
Llamando una y otra vez "mal gobierno" al de Vicente Fox, los zapatistas de cerca de 40 municipios autónomos expresaron fuertes crítica a los partidos políticos, que por sus respectivos intereses se negaron a aprobar la ley Cocopa, "porque no les convenía que hubiera paz en Chiapas".
 
En el que fue el más duro de los discursos, el comandante Tacho llamó al senador panista Diego Fernández de Cevallos "abogado de criminales", y lo acusó de oponerse a la paz en Chiapas "porque quiere ser presidente, incluso antes de 2006", en vez de Vicente Fox, "y convertir al país en una gran hacienda". Del senador priísta Manuel Bartlett, Tacho dijo que se opuso a la ley Cocopa y a la paz para contentar a las autoridades de Estados Unidos, que lo investigan por narcotraficante.
 
En relación con el PRD, dijo que este partido apayó unánimemente en el Senado la llamada ley Barlett-Fernández de Cevallos-Ortega "a cambio de la gubernatura de Michoacán", y señaló que "con un solo senador que hubiera dicho no al dictamen", la ley hubiera tenido que discutirse nuevamente.
 
Esther, dirigiéndose al comisionado para la paz, Luis H. Alvarez, le dijo: "pudiste elegir entre ser como Camacho o como Rabasa, y escogiste ser como Rabasa", y le anunció que las comunidades del EZLN ya no le permitarán el paso por sus territorios controlados, a que "reparta dinero en las comunidades" para dividirlas, y diga que los zapatistas están "divididos" y "otras mentiras".
 
En su severo balance de "cómo están las cosas en el país y el mundo", la comandancia general del EZLN no descuidó denunciar la operación de Televisión Azteca contra CNI, el canal 40, reconociendo que los comentaristas del 40 no siempre fueron objetivos en relación con los zapatistas, el comandante Tacho expresó, no obstante, el respaldo de los zapatistas a los trabajadores de la televisora agredida. "No podemos ver cómo se impide" el trabajo informativo "y quedarnos callados".
 
La comandanta Fidelia dirigió un conmovedor mensaje a las mujeres "explotadas, despreciadas y violadas", y el comandante Míster reivindicó el derecho de los indígenas a conocer la situación del mundo, "a opinar y decidir". Acusó al gobierno de "racista" por culparlos de no conocer el mundo y no tener derecho para hablar, por ejemplo, de la lucha del pueblo vasco.
 
Ante la "globalización de la muerte" que imponen los poderosos, Míster proclamó el derecho de todos a "globalizar la libertad".
 
A los zapatistas, dijo, "no nos da miedo hablar de la lucha política del pueblo vasco", y expresó un especial respaldo a la autodeterminación de Venezuela y "al pueblo rebelde de Argentina".
 
La ciudad de San Cristóbal recibió en silencio, con puertas y ventanas cerradas, la toma zapatista, y sus pobladores escucharon, apenas asomándose, el repique de los machetes y las miles de voces diciendo que no se rinden. Como dijo el comandante Bruce Lee: "No tenemos que pedir permiso al gobierno para ser libres", y defendiendo el derecho humano universal de la rebeldía, remató: "No tenemos que pedir permiso de nada".
 
La manifestación zapatista de esta noche es, también, la afirmación de pertenencia al mundo y fuerza ciudadana más profunda des los pueblos indígenas mexicanos modernos. Saben que ellos son capaces de enseñar a México y el mundo, y no sólo de aprender.
 
Al llenarse la plaza de San Cristóbal esta noche, una voz al micrófono solicitaba: "Compañeros, a ver si pueden avanzar los que están más adelante". Se antoja buena expresión como metáfora de lo que acaba de suceder esta noche, que terminó en llamas y humo en la plaza, y un eco de voces e intrumentos de labranza (o sea de lucha campesina e indígena). El zapatismo civil indígena es fruta madura. El racismo de los poderosos ya no podrá detenerlos. "Esta lucha apenas comienza", dijo, en tzotzil y castellano, David en la última intervención de los comandantes zapatistas.
 
Y la noche se inundó de antorchas. "Hagamos grande la luz para que los pueblos vean que mantenemos la rebeldía", dijo David al finalizar.
 
Es un buen pretexto para continuar la discusión sobre la historia inmediata que nos invita a reflexionar contstantemente sobre lo que pasa en Chiapas.
 
Saludos, un abrazo muy fuerte, feliz año nuevo.