Historia Inmediata


Chiapas y la escritura de la historia

 
Respuesta al mensaje de José Gabriel Zurbano para el debate "Chiapas y la escritura de la historia"
 
1. El movimiento zapatista no es un movimiento indígena. Lo inició un grupo guerrillero maoista que intentó provocar un levantamiento revolucionario de todo México. Fue una guerrilla convencional que le prometió a comunidades campesinas, despojadas de sus tierras y desplazadas desde varias décadas atrás, una salida a su total miseria. Primero le declaró la guerra al gobierno mexicano. Después elaboró la propuesta de una nueva ley que en buena medida reitera lo que ya contiene la Constitución mexicana (véase por lo menos el artículo 4o.), excepto en algo esencial, el cambio del sujeto individual por el sujeto colectivo, lo cual significa una regresión a estructuras históricas que, al no respetar la libertad de la persona, son propuestas fascistas inhumanas. Simultáneamente, le dio todas las facilidades a los medios de comunicación para convertirse en un gran evento.  Finalmente, su "Larga Marcha" maoista se convirtió en un acontecimiento televisivo y turístico denominado "zapatour", que concluyó con la presencia de los zapatistas en la tribuna del parlamento mexicano donde le pidieron a los legisladores la aprobación de la nueva ley sobre derechos y cultura indígena, cuando todos sabemos que en México el problema básico no son las leyes, porque estas existen para proteger a la población indígena y su cultura, sino la transgresión de ellas (sobornos, abusos, corrupción, etc.) 
 
2. Después del fracaso de la guerra de guerrillas, el zapatismo cambió su estrategia de lucha y se convirtió en un movimiento que se hizo muy conocido en los medios de comunicación, especialmente en el internet. En este sentido, la calificación "guerrilla posmoderna" de Ivan Le Bot (uno de los seguidores intelectuales franceses más entusiastas del zapatismo) es correcta. Posmoderno quiere decir: sin fin social. En los siete años que han estado en Chiapas, los zapatistas no han dado a conocer y menos han desarrollado algún proyecto económico-social, de educación o de salud que solucione los problemas de esta población marginada.
 
3. Por carecer de proyecto social y ni siquiera representar a un .O1% de la población indígena mexicana -- que en México es el 10% -- y mucho menos a la población mexicana que vive en la extrema pobreza que es, por lo menos, el 20%, este movimiento no es un movimiento de izquierda.
 
4. Los que apoyan al zapatismo en México lo hacen por haber encontrado al nuevo caudillo salvador, por participar en el gran evento, por desesperación ante el desarrollo mundial después de 1989, o por romanticismo, como es el caso de los intelectuales apolíticos que lo siguen.
 
5. El zapatismo forma parte de los muchos movimientos que reclaman  la autonomía de un grupo étnico o religioso. La nueva derecha habla de identidades colectivas (Alain Touraine), vanguardias posmodernas (Ivan Le Bot), propaga el comunitarismo y rechaza cualquier universalismo que siempre fue parte esencial de la izquierda, al menos desde la Revolución francesa. No sólo en Europa esta nueva derecha reclama la revitalización de un sujeto colectivo que en la historia fue, y actualmente es, fundamentalmente antihumano, no respeta los derechos humanos y en muchos lugares practica la mutilización intelectual y física de los inconformes. Cuando proclama el sujeto colectivo y los usos y costumbres de la población indígena, el zapatismo también rechaza la libre expresión y vida de los individuos y de las mujeres, porque los usos y costumbres de algunas poblaciones indígenas se expresan en la venta y violación de las mujeres, como lo explicó la comandante Esther en el parlamento mexicano.  
 
6. La supuesta lucha del zapatismo contra la globalización y el neoliberalismo no se sustenta en estudios y análisis de los movimientos globales y la concentración económica de nuestra época. Se entiende la desesperación que causa esta situación, pero la desesperación es mala consejera de la acción política. El "movimiento por el movimiento" es típico activismo fascista, así como el lenguaje demagógico de Marcos, cargado de fórmulas victimistas, vacías y repetitivas que recogen conceptos con los cuales los funcionarios de la Iglesia católica siempre han engañado a la población: esperanza y dignidad. Esto sólo sirve para la sumisión.
 
7. Todo el complejo del zapatismo y sus seguidores y aficionados representan  un síntoma del estado del mundo actual: ausencia de crítica, retorno de la fe y evasión de la gente en el espectáculo de masas que ofrece la industria de diversión.

Horst Kurnitzky

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