Historia Inmediata


Chile

 
Profesor Carvajal

Tomo nota de que el balance de las feroces y traumáticas dictaduras del Cono Sur, y su irresuelto correlato neoliberal, se despacha aquí apelando al cinismo y a Maquiavelo. Por mi parte, renuncio a una discusión (sobre Chile, recordemos) de tal manera planteada.

Pero curiosa manera la suya de argumentar saliendo por la tangente de un debate totalmente al margen, como lo es el bizantino dilema República/Monarquía, que para mí se resuelve por simple estadística de las 15 únicas democracias más o menos libres del planeta, la mayoría son monarquías; y de las 50 o 100 peores dictaduras del mismo, casi la totalidad son repúblicas. Ergo.... Por lo demás, es sabido que la muy restringida monarquía de Juan Carlos I fue aceptada como puro exorcismo hacia los demonios de una guerra civil que nadie estaba dispuesto a repetir. Pura "realpolitik", como usted dice.

No dudo que las repúblicas americanas se liberaron de la repugnante y oscurantista monarquía peninsular, aunque fuera para caer en el dominio de sus propias y preclaras élites criollas que, apoyadas en sus respectivos ejércitos y con la inestimable ayuda del patrono norteamericano, no les han dejado levantar cabeza hasta hace una década. Y esto desde mi respeto a las independencias americanas, pero no a sus magros frutos, desde luego.

Por cierto, que su simplista calificativo de la inédita II República española como "comunismo" ignora que fue, igualmente, una asonada militar la que arrasó aquella democracia a sangre y fuego. Le devuelvo la pregunta sin el acoso de la reacción oligárquica, eclesiástica y militar, ¿dónde hubiera llegado aquella avanzada democracia constitucional? Pero dejemos la política-ficción. Los procesos políticos no tienen la simpleza que aquí se pretende, y sólo el análisis socio-económico de raigambre marxista (al cual no entiendo cómo usted apela incongruentemente y a conveniencia), junto al estudio de las estrategias del imperialismo euro-americano, podrían empezar a aclarar.

Para terminar, ya que se confiesa usted sensible al aroma pútrido, no dudo que se sentirá bastante molesto en un mundo en el cual el victorioso capitalismo neoliberal y su red de gobiernos-títeres ha conseguido que las proporciones de guerras, corrupción, hambre, miseria, degradación ambiental y desequilibrios planetarios hayan alcanzado una cota perversa y posiblemente irresoluble. Por mi parte, doy por concluido aquí un "análisis" de este jaez.

Atentamente

Juan Blanco
Analista crítico de Historia, Política y Sociología.
Patrimonio Nacional. Madrid.