Historia Inmediata


Chile

 
Primeramente un afectuoso saludo a todos los participantes en este debate, sin excepción.

Antes una pequeña reflexión: sólo soy una estudiante de Historia que, como tal, ha tenido que leer, estudiar, analizar y criticar un periodo de la historia de mi país que no me enorgullece, pero que es necesario conocer y comprender para poder, de esta manera, mirar hacia el futuro conscientes de lo que somos y de cómo llegamos a serlo.

No pretendo hacer un análisis histórico ni historiográfico al nivel que lo hacen ustedes, la verdad, mis intereses van por otro lado y no caigo rendida ante los embates de la intelectualidad. No me interesa ser mas que nadie ni demostrar que "yo" tengo la verdad o, por ende, la razón. Tampoco me interesa saber el currículum de cada uno de ustedes: creo que tanto por la forma de escribir como por la argumentación y las ideas planteadas uno puede percatarse de quien se está tomando este debate en serio y quien no, si es que fuera ese el caso. Además, es un debate, ¿no? Cada uno tiene derecho a expresar su visión y bienvenidos sean quienes tienen un dato que otros no conocen y que permitan así complementar mas aun nuestros conocimientos, permitiéndonos así cimentar mejor nuestros argumentos.

Pero lo que quiero exponer aquí es otra cosa. Me asusta en sobremanera que ustedes, la mayoría me imagino que hacen clases en universidades o establecimientos educacionales de cualquier tipo, sean tan poco tolerantes. Si, son historiadores, pero a la vez son profesores y deben enseñar . ¿Qué hacen con un alumno que piense como el Sr. Carvajal y que tiene argumentos sólidos para llevar a cabo un debate, o aunque no los tuviera, como reaccionan? ¿Lo descalifican porque no está a su altura de títulos, grados y postítulos? ¿O lo humillan porque no piensa como ustedes? ¿O tal vez se niegan al debate arguyendo la patética frase: cuando investigue mas sobre el tema, hablamos?

Soy una persona simple, sin aires de grandeza ni pretensiones de reconocimiento. No dijo que ustedes sean malas personas o algo así, pero en verdad me molesta cuando no son capaces de escuchar al otro y se exasperan con facilidad. Imagínense, si el debate está así de caliente entre personas de otros países, cómo está de vigente, vivo y en llamas en Chile.

Como dije, no pretendo hacer una exposición de conocimientos aquí, soy mas bien emocional y siempre espero y exijo el respeto que las circunstancias merecen. El debate que he podido examinar aquí es valiosísimo, rico y conlleva mucha pasión. Sólo les pido respeto hacia las personas que no piensan como ustedes, paciencia y comprensión. Puede que este sea un debate de intelectuales, pero también son personas que se dejan llevar por sus experiencias de vida lo cual no es malo, sólo que a veces, producto de esa supuesta pasión, empañan algo que estaba dando grandiosos frutos.

No me interesa dar mi opinión respecto al tema y espero por favor que no se pongan a analizar mis argumentos porque no hay muchos, sólo es un llamado a la calma, al respeto y a seguir creando Historia desde puntos tan lejanos como EEEUU y Cuba, como Chile y Venezuela.

En la vida siempre se encontraran con personas que difieren de lo que ustedes creen, aprendan a manejarse con ellas y sólo así, a través de este camino, mi país pueda alcanzar la reconciliación. No piensen que fueron los únicos que sufrieron ni hagan un discurso de extremos de la Historia. Hay cosas que son mas complejas que otras y aquí, desde el pequeño lugar que me interesa ocupar espero que este debate siga y prospere. Sus análisis me han servido mucho para enseñar una época tan difícil de tratar y que hasta hoy nos afecta.

Vuelvo a entregarles mis afectuosos saludos

Mireya Sepúlveda Andrade
Estudiante de Pedagogía en Historia, Geografía y Cs. Sociales
Universidad Católica de Valparaíso, Chile.