Historia Inmediata


Cuba

Deseo proponer un nuevo foro de Historia Inmediata, me refiero a la situación de Cuba.

Hace pocos días han sentenciado a más de 70 disidentes por delitos de conciencia, uso de internet para oponerse a la revolución y mantener trato con el funcionario estadounidense en la Habana.   Las penas van desde 6 hasta 27 años, así como la pena de muerte para uno de ellos.

Aún recuerdo cuando en Venezuela, hace más de 20 años, antes de la reforma del Código Civil, se condenaba a los hombres que por motivos pasionales mataban a sus esposas, a tan sólo 2 años de cárcel.  Lo traigo a colación en tanto ejemplifica, al igual que las penas impuestas en Cuba a los disidentes, algunos absurdos e injusticias en el tema de la proporcionalidad del castigo con respecto al delito.  Eso sin tomar en cuenta que, en el mundo occidental,  ninguno de esos supuestos delitos le quitarían el sueño al gobernante de turno.

Me llama la atención el silencio de la izquierda internacional, que se pronuncia multitudinariamente en contra de la guerra en Irak pero calla antes los abusos del régimen cubano.  Desde que tuve discernimiento en torno a lo político, me definí como de izquierda; muy orgullosa,  me sentía benévola al ubicarme del lado de los desamparados, de los explotados, de los reprimidos, aportando mi granito de arena en la lucha por la justicia, la igualdad y la dignidad.  Luego de la caída del muro del Berlín, sentí un alivio cuando descubrí movimientos como el de Attac en Francia. 

Pero el insistente apoyo del movimiento internacional de izquierda a:

1.        ETA,  que pretende imponer su idea liberadora y nacionalista por medio el terror contra quienes no comparten su ideario.

2.        A la guerrilla colombiana, que se ha destacado como empresa transnacional (con sede imperial en Suiza y en Francia)  en el negocio del secuestro tanto en Colombia como en Venezuela, y

3.        a la manipuladora, retrógrada y autoritaria experiencia militar-populista en Venezuela, rechazada hoy, no sólo por quienes votaron en su contra o por los abstencionistas (quienes eran mayóría)  sino por cerca de la mitad de los electores que creían y votaron por ella.

En fin, dado ese apoyo hipócrita al bandidaje que se proclama izquierdista, sin tener idea del respeto a la vida humana, me he visto tentada de redefinir mis ideas en torno a la política.  

Pero aún siento que no debo rendirme.  Repudio los juicios sumarios contra la disidencia democrática cubana y sigo esperando, tal vez ingenuamente, a que la izquierda internacional abra sus ojos y comprenda el enorme daño a la paz y a la dignidad humana implícitos en su apoyo a regímenes y grupúsculos autodefinidos como de izquierda pero con prácticas políticas autoritarias. 

Luz Coromoto Varela M.
Universidad de Los Andes