Historia Inmediata


Extrema derecha

 
Hubo en un remoto pasado unos individuos que agitaban a la plebe romana cuando esta carecía de alimentos y estaba dispuesta a seguir a cualquier oportunista que les diese esperanzas, estos individuos se llamaban demagogos. Podríamos citar muchos, saturnino, Glaucia, los hermanos Graco, Sulpicio, etc, etc...

En la Europa del período de entreguerras, y en concreto en Alemania e Italia, se juntaron "el hambre con las ganas de comer". Por una parte Italia se sentía estafada por sus aliadas de la Gran Guerra y por otra una Alemania que había pasado de estar a punto de conseguirlo "todo" a no tener nada. El descontento general aupó a los nuevos "hermanos Graco", Adolfo Hitler y Benito Mussolini, los dos demagogos de cabo a rabo, el primero con algo más de vergüenza política que el otro, pero al fin y al cabo formaban parte del mismo "cáncer".

No me exténderé en relatar lo que estos dos demagogos le hicieron a Europa (aparte del mayor favor de la historia a USA).

Hoy día, con la guerra civil europea promovida por estos dos sujetos ya muy lejana en el tiempo y con las heridas casi cerradas, parece que algunos sujetos amparados en la demagogia o en la propaganda por los hechos más propia de anarquistas que de ultraderechistas, sea dicho de paso, se disponen a abrir la caja de Pandora sin conciencia alguna (ni histórica ni moral). Un ejemplo es el citado por Jorge Jaroslavsky sobre la situación de desesperación argentina. Que esta situación es delicadísima huelga decirlo, el qué hacer para evitarla es seguir fomentando el sagrado conocimiento de la historia, sus personajes y sus "diablillos" para que menos y menos gente se sienta atraída por el demagógico discurso de esos "especímenes".

En conclusión, las democracias si no quieren pudrirse como en los años treinta deben perseguir estos moviminetos anti-sistema con todo el poder de la justicia y mantener una educación sólida en valores institucionales, para que los jóvenes enfoquen su inexperiencia y concupiscencia a menesteres menos peligrosos que el de convertirse en adalides de causas perdidas y destructivas.

Un saludo:

Isidoro Lamas
Instituto Tirso de Molina
El Ferrol (La Coruña)
vonrunstedt@hotmail.com