Historia Inmediata


Extrema derecha

 
Se acaban de producir elecciones en dos estados de Alemania, en concreto en los de Sajonia y Brandeburgo pertenecientes a lo que en tiempos fue la R.D.A también conocida como Alemania del Este. En estas elecciones se vuelve a producir un fenómeno del que llevamos hablando algún tiempo en éste debate, es decir el ascenso electoral de partidos de extrema derecha al que en éste caso concreto se les puede aplicar perfectamente el nombre de neonazis.

El Partido Nacional Democrático (NPD) consigue un 9% de los votos en Sajonia y la Unión Popular Alemana (DVU)un 6% en Brandeburgo, con lo que ambos partidos se sentarán en los respectivos parlamentos.

No es ya una sorpresa que éste tipo de partidos obtengan respaldo electoral en diversos países de Europa, cuyo mayor ejemplo hasta ahora ha sido el partido de Le Pen en Francia, sin embargo por haber ocurrido esta vez en dos Estados de Alemania del Este, el análisis debe ser diferente. Por ejemplo, se achaca al factor de la inmigración y el rechazo que ésta provoca en ciertos sectores de población el ascenso de estos partidos, sin embargo el este de Alemania no es un lugar de inmigración, al menos no a los niveles medios de los países del oeste de Europa incluida la Alemania occidental. Por tanto el análisis debe partir directamente del propio proceso de unificación alemana que después de tantos años no acaba de cuajar, y propicia no sólo que sigamos hablando de Alemania del Oeste y Alemania del Este, sino que responde a una realidad social y económica incuestionable.

Los alemanes del este no acaban de verse reconocidos, se sienten como ciudadanos de segunda en su propio país. Con una tasa de desempleo de casi el 20%, que duplica a la de la Alemania Occidental, y con un nivel de vida que nada tiene que ver con la de lo otro lado de dónde antes estaba el muro. Y es que un muro, esta vez económico y social sigue diferenciando y demarcando las dos alemanias.

Los diversos gobiernos alemanes han ido fracasando en el objetivo de dar unidad real a la unión política alemana, y no son pocos los alemanes del oeste que ven como un lastre y como hermanos pobres a los habitantes del este. Ante estos sucesivos fracasos y las esperanzas frustradas, además del rechazo que muchos sienten, creyéndose marginados por las políticas del oeste, no es raro que se vuelvan hacia partidos de ultraderecha que les engatusan con mensajes de grandeza y prosperidad. Sabemos que el caldo de cultivo de estos partidos es el paro, la marginación, la frustración y la desesperación, mientras estas variables sigan en aumento en ésta zona de Europa, la ultraderecha seguirá encontrando quien le escuche y quien les apoye con su voto.

Javier Fernández Palacios
Licenciado en Historia, opositor (Madrid)