Hace tiempo que me preocupa lo mal que se entiende fuera de España lo que significa ETA, incluso entre personas con cietrta formación cultural y política, tal como hemos visto a veces reflejado en esta lista.

Hoy ETA ha asesinado de nuevo. Cuatro balas acabaron con un hombre que volvía a su casa, andando pacíficamente tras comprar el pan y la prensa diaria. Tenía 62 años; antifascista desde muy joven, lo que le llevó a sufrir la persecución del franquismo pasando cinco años en la cárcel. Fundador en la clandestinidad de Comisiones Obreras en el País Vasco (el sindicato más activo y combativo durante el franquismo, pese a ser ilegal). Hace algún tiempo que había abandonado su antigua militancia comunista, por discrepancias políticas, pero nuca abandonó la lucha por las libertades, siendo miembro fundador y destacado militante de organizaciones pacifistas vascas. Era columnista habitual de un periódico ("El Mundo") desde dónde denunciaba el clima de coacciones y terror que una banda de fanáticos intenta imponer a toda la sociedad vasca.

Resulta irrelevante para el caso decir si ETA es o no una organización fascista; aunque el recurso a la violencia sistemática,
incluyendo el asesinato, de aquellos que discrepan de sus propuestas no difiere del utilizado por los movimientos fascistas históricos. Pero no es la precisión académica lo que motiva mi intervención, sino el llamamiento a la solidaridad con los que pagan con el acoso sistemático y con su vida su defensa de las libertades y del derecho a discrepar.

Si los colegas no españoles quieren tener información sobre el clima en el que se vive en el País Vasco, o sobre las razones por las que ETA asesinó a este hombre, les recomiendo que accedan a la información que está disponible en la plural prensa española presente en la web. Acudan, por ejemplo, al periódico en el que colaboraba José Luis Lopez de la Calle: hoy se reproduce una entrevista que le habían realizado recientemente, tras haber sufrido un atentado en su vivienda: http://www.el-mundo.es/

Cualquier persona que trabaja en asuntos relacionados con la cultura y la investigación social debe ser consciente del valor de la libertad. Pero más aún los que hemos sufrido el acoso policial durante la dictadura franquista para hacer posible la existencia de libertades democráticas. Mi compromiso está en primer lugar con las víctimas, con las libertades y derechos de las personas y sólo en segundo lugar con la historia.

Ramón López Facal
rfacal@teleline.es
(«in finibus Amaiæ»)
Tel. 981 890 692