Historia Inmediata


Memoria

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Perdóneme. No estamos de acuerdo en absoluto. Franco intentó convencer al presidente del Gobierno de que anulara los resultados de las elecciones de Febrero de 1936 (antes había querido que se proclamara el estado de guerra). Estaba al tanto, desde el mes de diciembre anterior, que varios de sus compañeros (Goded, Fanjul entre otros ya querían provocar un golpe del Ejército, que todavía no estaba maduro). Empezó a coquetear con la conspiración en marzo. Cuando le trasladaron a Canarias siguió conspirando. Esto no lo niega ni la persona más allegada a él, su primo Pacón. La derecha quiso crear un estado de necesidad que justificara una intervención militar. Inmediatamente se reanudaron los contactos con Italia, que se remontaban por lo menos a 1932. Punta de lanza no fueron solo los militares sino también los monárquicos y los carlistas, con la CEDA y Renovación Española crispando al Gobierno desde las Cortes. Las estadísticas de Gil Robles estuvieron hinchadas. Ni siquiera algunos expertos británicos en el Foreign Office se las creyeron. El y, sobre todo, Calvo Sotelo se dedicaron a provocar y este último a proclamar que era más fascista que los fascistas (un guiño a Mussolini probablemente). Franco se adhirió a la conspiración en torno a la mitad de junio (y poco después Mola lanzó sus instrucciones para el Ejército de Africa). Sobre la situación española en la primavera de 1936 le recomiendo que lea LOS MITOS DEL 18 DE JULIO, recién salido en Crítica.

Como recordó Sainz Rodríguez, y me lo confirmó a mí personalmente antes de publicarlo en sus memorias, Franco a lo que aspiraba era a ser Alto Comisario en Marruecos, es decir, un virrey cerca de la Península. La conspiración aunó las fuerzas de elementos políticos muy dispares y, en el plano institucional, con proyectos no fácilmente asimilables (monarquía autoritaria, dictadura republicana, régimen teocrático carlista) pero unidos todos en el sendero de una fascistización acelerada. Lo que no esperaban los conspiradores es lo que ocurrió que Sanjurjo pereciese en un accidente de aviación y que la sublevación quedase descabezada. Tampoco previeron que Hitler echaría una mano a Franco. Sí previeron que Mussolini acudiría al rescate, aunque por razones logísticas no podría enviar a Mola el material de guerra comprometido. También previeron que los británicos no se moverían pero, por lo demás, el "glorioso alzamiento nacional", apoyado por una potencia extranjera en lo que Calvo Sotelo actuó de émulo del mítico Conde Don Julián, tenía previsto ir hacia una guerra. No necesariamente de tres años de duración. La estrategia centrípeta de Mola no admite otra explicación y los volúmenes de material bélico contratados con Italia iban en la misma dirección. Lo que quedaba era encubrir las razones de la sublevación, por la que los monárquicos y carlistas se habían pirriado (pactos con Mussolini al canto) desde marzo de 1934.

Cordiales saludos
Angel Viñas
UCM