Historia Inmediata


Memoria


Hola a tod@s
 
Me temo que la estupefacción que ha sentido el señor Federico Martínez Roda no está justificada. No termino de entender, en el español de Canarias que manejo, que de la siguiente frase: <<Una historia sin significado, sin conciencia, antagónica en esencia a lo que denominamos "memoria histórica" y a lo que deberíamos desarrollar en nuestro alumnado: su pensamiento histórico.>>, se pueda colegir que propongo <<sustituir el conocimiento del pasado por la "Memoria histórica">>. Tampoco creo confundir una cosa con otra, aunque existe una estrecha relación entre ambas.
 
Por ello mi expresión "historia sin significado" para referirme a la enseñanza positivista y tradicional de la historia es bastante desafortunada. Toda historia enseñada es afín a alguna de las escuelas historiográficas que conocemos. Por tanto este tipo de enseñanza posee, como todas, un significado muy concreto, y configura un tipo de conciencia y de pensamiento históricos también determinados, una de cuyas principales características es la "des/memoria". Hasta ahí toda la relación (que no es poca) entre conocimiento histórico y memoria histórica.
 
Un resumen del tipo de pensamiento que produce la enseñanza memorística de la historia sería (1):

- La realidad histórica es el conjunto de los hechos más importantes del pasado (incluido el Big Bang), generalmente protagonizados por las élites políticas y económicas, e inexplicables desde otro ámbito que no sea la voluntad de esos grupos. Pero sobre todo, la realidad histórica, limitada siempre y en cada período histórico a los hechos de su pasado, es intransformable: no se puede modificar.

- El conocimiento histórico es un relato "cerrado", verdadero, y único de esos hechos importantes del pasado.

- El conocimiento histórico se produce mediante la acumulación de relatos sucesivos, en una especie de "gran libro universal de la historia", en el que los historiadores van registrando los acontecimientos que van viviendo.

- Por ello, el conocimiento histórico no es "razonable", ni producto del disenso y la controversia, sólo es memorizable.

- Sólo sirve para "tener más cultura general" y, en todo caso, aprender de los errores del pasado; muy poco para comprender el presente; y nunca para construir el futuro.
 
¿Cuántos colegas suscribirían estas afirmaciones? Muchos menos de los que practican una enseñanza cuyos efectos más notorios en el alumnado son, precisamente, esos.
 
La pretensión de una historia enseñada en secundaria (y en cualquier etapa) "desprovista de significado y conciencia" no sólo es imposible, tampoco es "neutral", y, por tanto, no está exenta de un compromiso muy nítido: mantener a las grandes mayorías al margen del conocimiento histórico y, en consecuencia, de la propia historia.
 
Tampoco es nueva la pretensión de mantener al profesorado de secundaria al margen de la reflexión, en este caso, historiográfica. Esto forma parte del perfil desprofesionalizador que se le ha impuesto históricamente: "lo tuyo es repetir como un lorito lo que digo yo". Pero también de la concepción elitista de la ciencia, del conocimiento, y de la sociedad. En fin, el problema de siempre, señor Martínez Roda, el problema de siempre. Tanto, que sobre ello se pronuncia el Manifiesto de Historia a Debate en más de un pasaje.
  
Saludos cordiales,
Domingo Marrero Urbín
Profesor de secundaria
IES Santa Teresa, Las Palmas de Gran Canaria
 
(1) Ver “Desenseñando historia. Una aproximación a los resultados del currículum positivista”, en Iber: Didáctica de las ciencias sociales, geografía e historia, Nº 13, 1997, pags. 75-84