Historia Inmediata


Memoria

 
Hola a todos.
 
  Acabo de ver la segunda parte del programa especial que se emitió aquí en Buenos Aires con motivo de cumplirse el trigésimo aniversario del golpe del 76. Ésta fue en mi opinión mucho más interesante que la primera. Me quedé pensando en todo lo que habría que investigar. Me quedé pensando en un trabajo que todavía tengo pendiente en la facultad. Me pareció entrever que la propaganda oficial del proceso sería una fuente excelente para abordar la mentalidad popular de la época. Pero una vez más me quedé pensando también en lo diferentes que son los análisis periodísticos con respecto a los históricos. En estos programas casi no se mencionó el contexto mundial. Y apenas se aludió a la "opinión pública" local. Estoy casi segura de que lo que suele llamarse "segunda guerra fría" fue el contexto en el que se insertó el golpe y luego la dictadura y el terrorismo de estado. Y ni se aludió a eso. Se presentó todo como la obra de un grupo de forajidos locales. Apenas se habló del entusiasmo y las ansias con que la "opinión pública" en general aprobaba y hasta pedía el golpe. Ese es para mí un tema clave que está pendiente de análisis.
 
  Me impresionó la narración de uno de los sobrevivientes. Contó que cuando estaban detenidos su madre, él, que entonces tenía dieciséis años, y sus hermanos menores, el más chico dijo llorando que los iban a matar a todos, porque veía hombres armados por todas partes. Y entonces un mandón del grupo le preguntó a la madre: -¿Por qué sabe tanto su hijo? Por algo debe ser... Yo me acuerdo perfectamente de esa condena del pensamiento crítico y hasta del sentido común, no sólo por parte de los militares o de la policía, sino también, y esto es lo que a mí me inquieta, por parte de la gente común, de los sectores populares, que se alarmaban hasta por la más simple manifestación de revisión de cualquier aspecto de la realidad. De mis recuerdos personales una cosa que me llama la atención todavía hoy es la contradicción en que incurría esa mentalidad, que por un lado censuraba hasta el pensamiento, y por otro exaltaba la libertad como valor máximo y la levantaba como bandera de lucha contra "la subversión comunista" (rótulo que servía prácticamente para todo lo que se quisiera condenar). Recuerdo claramente cuando alguien que se alarmó por algún pensamiento mío que ni siquiera se refería a cuestiones políticas, me espetó que "hay que tener cuidado con lo que se dice". Y recuerdo también que yo, muerta de miedo porque nunca fui valiente y no tengo alma de mártir, pero con esa incontinencia verbal que se me manfiesta aún en los momentos de mayor susto respondí: "sí, pero más cuidado hay que tener con lo que se hace..." No sé si esta persona, que estaba tan alarmada por mi pensamiento, realmente captó el mensaje. O si estaba demasiado embriagada por el placer de poder amenazarme a través del poder de otros y no cayó en la cuenta de lo que acababa de decirle. La verdad es que no tengo ganas de saberlo. Porque no siento rencor, pero tampoco ganas de volver a verle la cara... Así de sencillo.
 
  Creo que con todas sus lacras esta época que vivimos es infinitamente mejor que la que dejamos atrás. Como me dijo un profesor del "Joaquín" en una conversación que también recuerdo nítidamente (fue inolvidable), "siempre que llovió paró". En aquel momento, como yo sentía que no iba a parar nunca le respondí con una pregunta: "¿Usted cree?". ¡Qué curioso! Ninguno de los dos dijo claramente a qué nos estábamos refiriendo, aunque ambos lo sabíamos... La censura había llegado a nuestros propios cerebros, creo que precisamente porque la amenaza no provenía sólo del sector que tenía el poder y las armas, sino de toda esa gente común que se sentía identificada con la acción del primero. La sociedad se vigilaba a sí misma. Y sí, finalmente paró, pero aquella lluvia ahogó a muchos. Creo que todo esto tuvo que ver con condiciones locales, y también con una situación histórica mundial. Y temo que aunque las condiciones históricas mundiales hayan cambiado, las locales conserven mucho de aquel "antilibrepensamiento" popular.
 
Pensando en voz alta a 24 días del mes de marzo de 2006, a treinta años del golpe militar. (Quien esto escribe cursaba el último año de la escuela normal en aquel entonces).

 
Profª. Stella García
Profesora de historia
egresada del Instituto
Superior del Profesorado
"Dr. Joaquín V. González"
Buenos Aires
Argentina

 

 

Volver