Historia Inmediata


Ataque a EE.UU

 
Estimados amigos de H a D, les reenvío una pequeña nota que arrima otra idea fuerte para parar la barbarie genocida la presencia física del Santo Padre en Irak. Ayudaría mucho en esta gesta heroica de miles de millones de personas que nos estamos manifestando por la paz, por que sí, porque no podemos tolerar más muertes injustas, porque es una aberración que hiere la condición de humanos de toda la humanidad, porque la hacen un puñado de delirantes, enceguecidos de poder y de inmediatismo, genocidas repudiados por los pueblos, que planifican friamente la muertes de millones de personas como los peores que conoció la humanidad. Hay recursos materiales e intelectuales para que organicemos sin más guerras la vida en éste -nuestro planeta- en la construcción de ese otro mundo que sabemos posible. Esta modesta nota enviada a un diario en Argentina con una referencia histórica se vuelve otra sugerencia de acción por la paz. Invitamos a hacerla llegar a las iglesias, quizás la presencia podría ser ecuménica en el lugar donde está planificado el ataque.

Irma Antognazzi
Facultad de Humanidades y Artes de Rosario. Argentina
info@irmaantognazzi.com.ar
www.hacerlahistoria.com.ar

(Los párrafos que siguen fueron escritos por Guillermo Madrazo (Rep. Argentina, Docto. 4.037.887), quien la ha enviado a la sección Cartas de los

lectores del diario Página 12, sin mucha esperanza de que se publique)."En el año 452 de nuestra era, el Papa León I salió a las puertas de Roma para impedir la invasión y destrucción de la ciudad por parte de los Hunos comandados por Atila, "el azote de Dios". Su diálogo cara a cara con el gran jefe asiático logró que el enorme ejército invasor se retirara sin consumar su propósito de conquista y saqueo. No sabemos si León I rogó o amenazó con la ira de Dios, pero sí sabemos que puso el cuerpo en un acto de arrojo de una temeridad extraordinaria y, por supuesto, de enormes consecuencias. Hoy que un nuevo Atila, igualmente sanguinario pero mucho más estúpido compromete el destino del mundo con sus preparativos de rapiña, lo único que lo puede detener es la presencia física del Papa en el lugar que va a ser arrasado. No bastan las exhortaciones, sino que el máximo referente de la religión que nuclea a millones de americanos y europeos debería poner el cuerpo. En este momento, el Papa no tendría que estar en Roma, sino en Irak y, de ese modo, nadie se atrevería a bombardear, ni siquiera Bush".