Historia Inmediata


Ataque a EE.UU


Les envío este artículo que publicó el diario El

Nacional, de Caracas, en días pasados.

Opinión

Occidente y su civilización
Roberto López Sánchez *

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dijo el miércoles 26 de septiembre que "no se podían colocar al mismo nivel a todas las civilizaciones. Debemos ser conscientes de nuestra supremacía, de la superioridad de la civilización occidental". Berlusconi dejó en claro su esperanza de que la civilización occidental termine de conquistar al resto de civilizaciones, como la islámica. Vaya sinceridad la del premier italiano, que lo ha hecho blanco de críticas por parte del resto de líderes europeos. Pero sus palabras son simplemente el corolario de lo que afirmaron al unísono todos los jefes de Estado de Occidente luego de los atentados del 11 de septiembre "ha sido un ataque contra el mundo civilizado". Ellos son el mundo civilizado, el resto, somos algo superiores a los monos. Son los mismos argumentos que utilizó Europa como excusa para expandirse por el resto del mundo a partir del siglo XV. Con el pretexto de combatir a los infieles y cristianizarlos, los europeos destruyeron grandes civilizaciones en América, como los incas y los aztecas, esclavizaron a decenas de millones de africanos para usarlos como mano de obra gratuita durante cuatro siglos, saquearon las riquezas minerales del resto de continentes, dominaron la India y China, lo que les permitió acumular una riqueza suficiente como para financiar el considerable crecimiento industrial de los últimos 200 años. Sorprende cómo en pleno siglo XXI la filosofía de la civilización "más desarrollada" del planeta no haya superado los criterios que predominaban en el absolutismo feudal.

Pero hay más. El principio bajo el cual Estados Unidos planifica su respuesta a los atentados terroristas se fundamenta en una ley mesopotámica que tiene 4 mil años de haber sido formulada, la famosa "Ley del Talión" o del ojo por ojo. La llamada "sociedad del conocimiento" ha resultado tener principios societales cercanos a la prehistoria. Carlos Marx tuvo toda la razón cuando afirmó que la humanidad no saldría de la prehistoria hasta que no superara las relaciones de explotación de unos seres humanos por otros y de unas naciones por otras.

Los atentados en Estados Unidos están sirviendo para develar toda la falsedad de los principios económicos del mundo occidental. En la sociedad en la cual se supone que reina el mercado, el Estado acaba de aportar nada menos que 40 millardos de dólares para vitar una crisis económica, además de otros 15 millardos para evitar la quiebra de las aerolíneas, a lo que se suma el control estricto de las tasas de interés. Por si fuera poco, Bush hace llamados a los inversionistas para que no retiren sus capitales y eviten el colapso de Wall Street. Intervención directa del Estado para evitar la crisis económica. Muy distinta la receta que ellos mismos han impuesto en los países del llamado Tercer Mundo. Las anteriores crisis en México, Indonesia, Malasia, Rusia, Brasil, Ecuador y Argentina no ameritaban esas medidas, pues en definitiva los que iban a morirse de hambre no eran ciudadanos norteamericanos. La filosofía real de la civilización occidental es más o menos así justifiquemos por diversos mecanismos (democracia liberal, economía de mercado, civilización cristiana) nuestro derecho a expoliar al resto del mundo y vivir cómodamente a costa de ellos. Si se rebelan, para eso están las bombas.

Y no hablemos de los principios políticos del liberalismo occidental, los mismos que han servido para promover y financiar a un Pinochet o a un Somoza. Occidente se nos muestra hoy tal cual ha sido siempre, una farsa para beneficiarse unos pocos en el contexto del mundo globalizado. Un capitalismo salvaje que lamentablemente origina respuestas tan salvajes como la del 11 de septiembre. La conquista de un mundo solidario es hoy una necesidad para la especie humana. * Director de Formación General de La Universidad del Zulia

EL NACIONAL - MARTES 09 DE OCTUBRE DE 2001