Historia Inmediata


Ataque a EE.UU

 
Hace más de un Año

Hace mas de un año ya que la barbarie regreso al Continente americano, cuando parecían superadas las terribles exterminaciones de la población americana a manos de los invasores de otras regiones del mundo, cuando parecía que las dogmáticas exigencias de poder religioso se habían disipado, retornaron como de la nada, como si el cambio de milenio debiera revivir las espantosas predicciones de los esquizofrénicos visionarios de miopía apocalíptica.

Así como si nada, la gente común, en su jornada de trabajo, desde el limpiabotas hasta la mas elevada autoridad de la oficina, el restaurante, o el control sanitario verían -los mas afortunados-, cortadas sus vidas de un tajo sin previo aviso, sólo un estruendo, quizá una cegadora luz y después nada. Sin embargo no todos tuvieron una salida rápida de esta vida humano terrenal, muchos viajeros alrededor de 1200 sufrieron angustia y tormentos similares a los de nuestros antepasados ante las invasiones de exterminio sobre Cuba, primero, México Tenohtitlan después, los demás hospitalarios habitantes que compartieron el pan y la sal con los misioneros que terminaron entregándolos en sumisión a los Encomenderos, con los Peregrinos del Estadounidense Thanks Giving Day, que concluyó en las reservaciones indias y la esclavitud apoyadas en fanatismos religiosos de las brujas de Salem. O las tenebrosas historias de Nahuales y Chamanes inventadas en las noches de vela y vino por los españoles y los criollos para satanizar a las culturas precolombinas.

Los desheredados de Europa llegaban a América para hacer la fortuna que en sus propias tierras les estaba negada por los monárquicos principios de la heredad y descendencia. Casi de la misma forma llegaron a nuestro continente refugiados de otras regiones, etiquetadas como el Mundo Árabe, como el Mundo del Terrorismo, victimas de sus propios gobiernos y religiones, para solicitar la educación y el trabajo. Primero en Europa, después para Canadá, México y finalmente a los Estados Unidos, a la síntesis del poder en el Nuevo Mundo, a la casa que rompe las tradiciones para conservar solamente el principio de la modernidad a ultranza, para extremar las distancias entre sociedades que rehúsan comer carne de animales con ojos rojos como los conejos y los viajes espaciales. Las radicales distancias entre la prostitucion como sobrevivencia y la prostitucion como profesión de millonarias.

Percibiendo el mundo en las apariencias, confundiendo la cultura y la forma de vida con el proyecto Hollywood o las Vegas, Identificando al Continente Americano como la tierra de la perdición desde el Carnaval de Río, el Tequila Mexicano y las rubias Estadounidenses. Tal como imaginar a África como un soldado Israelita, un Fedajin y un Negro con Sida, sin entender que atrás de la fachada construida por las luminarias que leen las noticias en los medios, existe gente sencilla que trabaja y trabaja, y de vez en cuando vive.

Imaginar a la madre trabajadora en su jornada laboral como Azafata, ultrajada, atada, en la plena conciencia de que va hacia una muerte segura en la larga distancia desde Boston a Nueva York, o del Piloto, otro empleado mas en la misma condición o los demás trescientos pasajeros que quizá para su fortuna no entendían la consecuencia ulterior, quizá un desvío a Cuba, para que el Dictador expulsor de vedette auxiliara el acto terrorista y les vendiera habanos, para regocijo de quienes demandan una invasión militar a la Isla del Caribe.

Entender el terrible dolor de los trabajadores de los restaurantes ubicados en los altos pisos de las Torres Gemelas, el lavaplatos, quizá un mexicanito o un guatemalteco, quizá un borícua, quizá un sudaní, un indú o un paquistaní. El carismático argentino trabajando de mesero o metiendo las carnes a la plancha en la cocina, mientras cinco pisos abajo un avión civil, lleno de civiles en un día de trabajo común y corriente les cortaba toda vía de escape sólido, sólo el salto por la ventana para tratar de alcanzar una esperanza. También había el ricachuelo desayunando, la nueva empleada y el viejo trabajador que conocía todos los recovecos y ruidos del edificio. Se estaba repitiendo la vieja historia del avión que chocó con el Empire State en los años treinta.

No había que perder la calma, podrían apagar el fuego, quizá subir a la azotea y ser rescatados como en las fantásticas historias del cine, a lo

mejor como en Duro de Matar todo se arregla por obra de uno de estos héroes de Hollywood bien entrenados que dejará de tirar autógrafos y con un aerotanque como gran extinguidor apagará el incendio.

Donde estas? Ahí viene el avión, se nota la decisión traerá la solución al fuego, llegará con las buenas nuevas en la ya feroz tragedia.

La comentarista de la televisión. Tradicionalmente hábil para exagerar los pequeños detalles o las simples características hasta convertirlas en

cualidades excepcionales solo acierta a decir

Es un Horror.

No grita, no llora, no demanda, así frente a la muerte solo puede decir

Es un Horror.

Esta palabra con la voz apagada suena tan igual en español y en ingles.

Afuera en la calle, el estruendo y los gritos, la carrera impulsiva hacia ningún lado, adentro de las Torres la esperanza se ha terminado para todos, no es un accidente, no vendrá el famoso actor, no llegara el maldito libretista ni el cómico cubierto de maquillaje y aceite para destacar la inútil musculatura que derrotaba en el último momento a los imbeciles terroristas del país gobernado por dictadores, aún no esta claro lo que esta sucediendo, pero esta sucediendo, nadie quiere explicaciones lo que se quiere es salir de ahí.

Frente a la televisión en Pensilvania un inocente televidente llegado de Centroamérica comenta ante las escenas

Cuando hagan la película va a estar muy padre!

Le respondió un silencio bestial y miradas de incredulidad, de quienes lo escucharon, no se le podía decir nada porque no se sabía si estábamos ante un hecho real o una ficción, ante la muerte todo se perdona incluso la mayor estupidez.

La confusión empieza a aclararse cuando la noticia de que el Pentágono ha sido atacado, los civiles se han vuelto municiones, no es el piloto suicida japonés emulando al sólido viento del norte para lastimar al acorazado impenetrable por las pequeñas municiones, es la gente común y corriente en su viaje de negocios tan común como el transito en camello, son 250 seres humanos atados a sus asientos, que ya han tenido noticia del horror de Nueva York, son los elegidos como balines, dardos, huesillos de fruta en la resortera, perdigones en el cartucho de la escopeta y así como si tal cosa se estrellan en la inutilidad absoluta de sus vidas ofendiendo un muro de cemento lleno de escritorios.

En la carretera hay que detenerse y buscar la fuente de noticia, ya no se puede escuchar esta crónica en la soledad del camino, es la gasolinera o el restaurante, el lote de autos, el templo religioso, lo que maldita sea, pero algo donde no estar solo. Ahí va la llamada a la modernidad y los celulares en el avión en transito, la ruta ha cambiado los han secuestrado, les llegan las noticias, los van a estrellar contra algún edificio publico en la costa este, van a morir no hay mas que hacer, solo pelear con lo que se puede y así cuenta la crónica de la heroica inmolación del vuelo que cayo a la mitad del campo de Pensilvania.

La voz popular habla de que fueron derribados por el propio ejército de Estados Unidos para evitar más muertes. Prefiero pensar que fueron héroes mártires y no sólo víctimas de una encallejonada decisión de la Defensa mientras terminaba de caer la primera torre y empezaba a desplomarse la segunda casa del World Trade Center, en una hora y cuarenta y cinco minutos se había segado la vida de miles de personas y destruido muchas familias, así sin mas, por lo menos, por ser gente común y corriente, por ser gente de trabajo.

Frente a una juguetería de lindos automóviles de pedales y grandes muñecas dos mexicanos esperaban junto a la carretera al mecánico automotriz, mientras vieron la sombra de un Águila, Halcón o Buitre en el asfalto y mientras trataban de identificarlo, la alta y rubia dependiente salio para preguntar si buscaba a los hijacker, se voltearon a ver uno al otro y el menos sorprendido de los dos señalo al ave y con espantoso espanglis trato de preguntar si era un Águila.

La dependiente lo miro con sorpresa, vio hacia la carretera y se metió a la tienda intempestivamente.

El mecánico llegaba con su rostro de Vietnamita, amarillo y pequeño, asustado, y nervioso, como su Jeep descapotado, en el camino trato de explicar lo que estaba pasando mientras llamaba a la grúa para recoger la camioneta de sus clientes descompuesta en la carretera. Una vez en el taller y frente al televisor, los inmigrantes ahí reunidos observaban con temor y nerviosismo la continua repetición de las escenas de los ahora ya nombrados ataques. Todos sin excepción vienen huyendo de la guerra generalizada. De la represión o de la violencia de los narcotraficantes y secuestradores en sus países. Ahí en ese pequeño espacio, la lectura de los hechos es distinta, mucho más distinta, mucho más sensible. Había una palabra nueva en el vocabulario hijacker, una nueva palabra en inglés para unos viejos conocidos, los sanguinarios secuestradores, que cortan dedos u orejas para mandarlos a los familiares como prueba del crimen y después abandonan los cadáveres una vez que cobraron el rescate.

De pronto, como por iluminación divina los mexicanos comprendieron la reacción de la dependiente que se asusto al ver llegar a un tercer extranjero tripulando un nervioso vehículo todo terreno, estaban bajo ataque, ella misma lo entendió hasta entonces, de haberlo sentido antes no habría salido de la tienda para platicar con dos atónitos mirones de juguetes. Esa fue la palabra que dijo la güera de la juguetería, pensó que buscábamos aviones! Deducían los mexicanos.

Por cierto no hay aviones volando, tampoco había policías en las carreteras de Virginia camino a las Carolinas, que demonios estaba pasando!

Ahí reunidos en un taller mecánico mexicanos, vietnamitas, camboyanos, puertorriqueños, compartíamos además de haber sido invadidos por Estados Unidos alguna vez en la historia, el ser nuevamente habitantes de un país con inseguridad o guerra.

En la siguiente semana los arrogantes vegetarianos árabes se ausentaron de los restaurantes, los exigentes musulmanes con sus grandes familias y viejas tradiciones traídas de oriente como los regalos de mal gusto de los Reyes Magos, se habían desaparecido, ya no llegaban exigiendo nada. En las semanas previas a los ataques de Nueva York, coincidiendo con las vacaciones veraniegas, se les veía llegar en ocasiones hombres solos con solicitudes exquisitas de licor y cócteles en los baratísimos restaurantes mexicanos, demandando ser atendidos por las meseras no por los meseros. Se metían a la área se servicio de la barra y pagaban con tarjetas de crédito doradas o platino.

Los hoteles propiedad de hindúes y paquistaníes se desocuparon.

Mientras tanto los latinoamericanos sobrevivientes de Nueva York buscaron la salida hacia otras regiones. Muchos de los clientes latinoamericanos que asistían mes con mes a las cenas con mariachi desaparecieron. No había mas noticias, cada cliente que regresaba era recibido con jubilo por saberlos vivos, vivir en un país donde mucho del trabajo es viajar, compartir, confiar y respetar hace que los clientes de restaurantes sean seminómadas. Algunos rostros no se volvieron a ver, solo desear que la comida no les haya gustado pero que sigan vivos.

Un mesero dibujo a la estatua de la Libertad llorando, la calidad del dibujo no era la mejor, pero muchos de los estadounidenses lo agradecieron, entre indignación y tristeza. No había ánimo para bromear, apenas para respirar.

Pasaban los días, apenas una semana y parecía una eternidad una terrible pesadilla como los terremotos del 1985 en la Ciudad de México, a donar sangre, hacer colectas para las familias, auxiliar a los bomberos, cooperar con los hospitales. Maldita sea, cuando la naturaleza nos golpea con sus elementos y terremotos la solidaridad es fácil, no hay enemigo al frente, en este proceso, tampoco hay enemigo al frente, bien podría estar atrás o en casa, quizá era nuestro cliente; -te recuerdas los cuatro árabes que venían y tomaban mucho y exigían mas-, que nunca dejaban propina, los mismos que siempre regresaban la comida.

A lo mejor eran terroristas, te acuerdas como eran?

Cuando el mesero mexicano hablaba inglés y algún otro idioma como el francés, entonces era interrogado amigablemente, pero interrogado por otro cliente, la confianza había desaparecido el enemigo se había infiltrado abusando del derecho de asilo, de las becas internacionales para países en desarrollo, había traicionado la hospitalidad.

Se había cumplido la vieja máxima ... Solo los amigos traicionan.

El enemigo como tal no traiciona solo ataca. No fue como el Caballo de Troya, los amoríos de Elena y la arrogante y excesiva confianza de los

Troyanos, de creerse vencedores y condecorados en tiempo de guerra fue un error; aquí no había guerra, por el contrario la impresión general era que se les había ayudado, habían sido aliados contra el terrible Comunismo, incluso la antigua URSS ya era amiga.

Se les había dado asilo, se les habían dado becas y era así la respuesta, con tus niños, mujeres y hombres reducidos al estatus de municiones, con tos medios de transporte como proyectiles, con tus centros de trabajo como objetivos. Así como en las invasiones más primitivas, donde los prisioneros eran convertidos en carnada o conformaban la infantería para ser masacrados en los primeros enfrentamientos. Aquellos eran tiempos de guerra, este era un tiempo de Paz, otro 11 de Septiembre, como en CD, de México con la invasión del 1848, o en Chile con el asesinato de Allende en 1973, una vez mas la victima era la civilidad o la nación ajena a la voracidad, el odio o intrigas del poder de las refinadoras holandesas y sus derrames en la costa ibérica, a los comerciantes de diamantes en Italia a los paraísos fiscales y bancarios como Suiza y Mónaco.

Quizá la batalla de Phom Phem a la mitad de la incomprensible guerra de VietNam, llena de civiles indefensos, tal como la primera utilización del Napalm. Con un cielo, hasta la bomba atómica fue anunciada antes de ser detonada, no fue justa, nada suena justo, pero al menos esos eran tiempos de Guerra, fue la mayor y más sangrienta guerra de la historia de la humanidad.

Mas de tres mil muertos y ni un solo disparo, mas de tres mil muertos y no existe un enemigo claro, una demanda específica.

Como los viejos guerreros escurridizos de aquellos de antes de la pólvora, de los asesinos descritos en las novelas de aventuras en los imaginarios países del otro lado del mar que aterrorizaban a los viajeros europeos si no es que se los comían o los enviaban de regreso con la cabeza reducida a la dimensión inversamente proporcional a su ambición de conquista.

Los mismos viejos guerreros que limitaban a la Rusia Zarista y a las huestes germánicas y volcánicas durante los gloriosos días de Gengish Khan y el subsiguiente Imperio Mameluco, se revuelven para responder a las mutilaciones sufridas a su viejo imperio durante el siglo XX, la última masacre indiscriminada en la improvisada nación Yugoeslava y la permanente medición de fuerzas en Palestina.

La revisión de la historia Euroasiática no ayuda mucho a entender o explicar el motivo y mucho menos la solución, pero la herida es honda, fresca y sigue abierta. No importa Irak o Hussein, tampoco Osama bin Laden, importa la tragedia en un continente ajeno a las fanáticas e históricas rencillas. Al final de cuentas, con mayor o menor poder económico, con mayor o menor poderío atómico, como potencia o como país en desarrollo, el Continente Americano sigue poniendo la vida de sus civiles como consecuencia de las crisis de poder en otros continentes, sea la crisis de la cosecha en Irlanda y la subsiguiente Guerra entre Estados Unidos y México alentada por los nuevos emigrantes europeos, sea la Segunda Guerra Mundial que en su teatro Monarcal y republicano permitió a Hitler alcanzar un poder inmenso; para después inundar Sudamérica de nazis y fascistas para las dictaduras militares de los terribles torturadores como Caballo, Galtieri, Videla o el Dictador Paraguayo Stroessner, quizá la severa crisis interna en la no menos Dogmática Unión Soviética que no pudo sobrevivir a su Watergate.

Trasladar el quehacer militar de Europa a América, en particular a los Estados Unidos no minimizo las ansias de poder e intrigas, no redujo el tráfico de armas o el fanatismo, por el contrario lo expandió.

Hoy al caminar por la calle, comparto el espacio con largas túnicas y rostros cubiertos con velos, lunares pintados en la frente y creo que estoy reviviendo mis lecturas infantiles de Salgari, que se equivocaba al ubicar el árbol del pan en el Caribe cuando es indonés, pero hoy lo veo como parte de esta continente que se ve obligado a sintetizar las mas terribles contradicciones euroasiáticas para tratar de diluirlas; de una visión permanentemente europea del deber ser.

El gran vació de poder creado con la destrucción del imperio Otomano aun no logra redimensionarse del todo en un vasto territorio que para reencontrar a sus poblaciones y su nueva conformación nacional y estatal busco en sus mas hondas tradiciones una defensa ante la desorganizada y debilitada Europa de la posguerra o del desaparecido Zarismo mas preocupado en el estéril enfrentamiento con Estados Unidos como Unión Soviética, el mundo árabe evitando a tres entidades que peleando por territorios que pertenecen a sus habitantes olvidaron sus propias regiones y poblaciones.

Así en la búsqueda de su origen autónomo para definir su futuro, los dispersos pueblos del Viejo imperio parecen haberse perdido en el pasado de sus religiones y solo desean destruir el futuro retador, demasiada distancia desde la opresora miseria económica y religiosa indostana hasta la trágica muerte de la astronauta Indú en el trasbordador espacial Columbia. Unos tratando de alcanzar el paraíso del dogma de fe, otros buscando explicar el universo.

Hace mas de un año ya, que sin un solo disparo muchas vidas fueros segadas, pero en este corto tiempo ya Afganistán sintió los efectos del ejercito estadounidense, ya Irak perdió toda su estructura y Estados Unidos continua revolviéndose en búsqueda de una explicación y una solución a un conflicto para variar euroasiático, bajo la mas severa critica internacional e interna hacia su Gobierno, que al final de cuentas es exigido y criticado porque hace mas de un año fue agredido con crueldad sin precedentes.

Mientras tanto, el tráfico de armas y narcóticos continúa, la vida sigue en las discotecas los fines de semana, los niños desean vacaciones, la industria automotriz saca nuevos modelos y las grandes firmas se pelean por los contratos de la reconstrucción en las Naciones Unidas.

Napoleón inicio la derrota Otomana en Egipto porque los Mamelucos no tenían pistolas, dos siglos después, sin un disparo están de regreso.

Ramon Pineda Gomez.Mexicano Licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Politicas Y Sociales de la Universidad Nacional Autonoma de Mexico UNAM. Diplomado en Comercio Exterior y Negocios Internacionales por el Instituto Tecnologico Autonomo de Mexico ITAM. Investigador independiente sofre la Cuestion Nacional flujos Trabajadores Migratorios y Choque Cultural.