Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniomes

 
Deseo manifestar lo feliz que me siento de ser parte de la Red de Historia a debate, postura crítica para la narración o reconstrucción de los hechos históricos, por supuesto que cuando menciono la narración de los hechos históricos me refiero epistémicamente al paradigma historicista de Ranke, que en su tiempo fue útil en la conformación de nuestras nacionalidades, que para el caso de latinoamérica las revoluciones de independencia se gestaron en la década de 1810 a 1820 y resultó satisfactorio el remembrar a personajes y batallas que gestaron nuestra nacionalidad y nos direccionó a un nacionalismo a ultranza, me gusta siempre que hago alusión a este paradigma dar a conocer que la definición de historia fue "La narración de los hechos del pasado" y con la influencia de la vena ya ulcerosa en nuestros días del positivismo, la postura que debería de tener el historiador, neutro e imparcial para no contaminar los hechos históricos y llegando al colmo de poder estar en el momento de los hechos, cuestión difícil y tal vez imposible, con este enfoque me gusta manejar con mis estudiantes cuando el conquistador Cortéz fue derrotado por los indígenas Aztecas y se fue a llorar su derrota en el "Árbol de la noche triste" y la pregunta para la reflexión es: y no lloraron los hermanos de los indígenas masacrados, los huérfanos, sus viudas, pero bueno desde la perspectiva del historicismo lo que interesa es el personaje: CORTEZ.
 
Por suerte la Escuela de Annales creada por Bloch y Lucien Febre dieron un giro al historicismo factual positivista y narrativo, al proponer la interpretación de los acontecimientos y alejándose de las comprobaciones y validaciones propias del positivismo, sin embargo no escaparon al retorno a las fuentes ni a la visión eurocéntrica, que les pasó...el anunciar que todas las sociedades debían de seguir un desarrollo uniforme y aplicar las categorías del desarrollo de la sociedad por una etapa antigua, media, moderna, contemporánea, cayeron de nueva cuenta en los principios comteanos con el símil de la ley de los tres estadios, algo similar ocurrió con el materialismo histórico cuando mencionaba que todas los sociedades deben pasar por los modos de producción del comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo, comunismo científico, se arroparon tanto de lo teórico que la dificultad para superar la teoría se visualizó al momento en que Rusia siguiendo el e squema de los modos de producción por los que toda sociedad debe transitar, Rusia no podría ir al socialismo ya que no era posible que se brincaran la fase del capitalismo como lo mencionaba Kerensky, situación resuelta por Lenin en sus tesis de octubre donde menciona que si era posible ir del feudalismo al socialismo.
 
Éstos tres paradigmas que han tenido una presencia en el siglo XX, tienen elementos muy valiosos, mismos que deben de ser rescatados por el paradigma del siglo XXI que habrá de construirse por historiadores y estoy convencido que será por los historiadores críticos que no temen no solo a esa vena porosa del positivismo, al mencionar como lo menciona Joseph Fontana, que la historia es una delimitación e interpretación de los hechos por quien los estudia, en donde el criterio de validez no es para nada empatado con el positivismo, sino por la ética y la postura teórica e ideológica del investigador. Resultará en estos tiempos de suma importancia dar a conocer en foros como a la fecha se están dando, que el paradigma del siglo XXI tendrá que ser sustentado en la interpretación para la reconstrucción de los hechos históricos y que en relación al objeto de estudio de la historia, éste no es elusivamente el pasado, sino también el tiempo presente o inmediato, ante ello debemos estar preparados para los debates, quienes consideramos que la historia es una ciencia viva y que mucho tiene que ofrecer para quienes aspiramos vivir en un mundo mejor, plural, intercultural, democrático.
 
Deseo aprovechar este espacio para felicitar a los historiadores que están haciendo una nueva escuela, con sus aportaciones y debates del reciente Congreso Internacional de Historia Inmediata celebrado en Venezuela: al Dr. Carlos Barros, Juan Eduardo Romero, Roberto López Sánchez, mismos que en alguna ocasión he leído sus escritos y estoy siempre a la búsqueda de sus aportaciones, a ellos feliciades por realizar tan difícil y dabatida actividad académica.
 
Dr. Francisco Alberto Pérez Piñón
Universidad Autónoma de Chihuauha


 

 

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