Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniomes

 


¡Hola a tod@s!

Comparto la preocupación sobre la lectura de mensajes con múltiples errores ortográficos, muchas veces erratas. Ciertamente suponen una merma de la calidad de nuestros debates. Como recuerda nuestra compañera Norma de los Ríos, no es la primera vez que se discute este asunto. Tampoco es la primera en que yo también intervengo en él.

El daño que se hace, aunque sólo sea estético, contrasta con la extrema facilidad de su prevención: los programas de gestión de correo electrónico disponen de un corrector ortográfico. Además, está la buena costumbre de releer lo que se ha escrito antes de enviarlo. Por eso pienso que este problema, obedeciendo a múltiples causas (admito incluso las “sociopolíticas”), pertenece mucho al mundo de los hábitos y de las actitudes.

No obstante, en ese territorio se producen otros problemas más comprometedores de la calidad de nuestros debates, intercambios, o como se les quiera llamar, y del volumen de participación en ellos. La participación indocumentada respecto de la evolución del debate, la impermeabilidad a temas nuevos y muy relevantes (en el sentido que se queja nuestro compañero Gerardo M. Trillo) o a otos enfoques, y el rehúse de discusiones igualmente significativas reducen a lo casi anecdótico la falta de respeto a las normas ortográficas y a los lectores de los textos que las contienen.

Por supuesto, nadie está obligado a leer previamente, aunque sólo sea algunos mensajes, el desarrollo de cualquier debate antes de intervenir. Tampoco es ineludible integrar en las discusiones nuevos temas o nuevos planteamientos, por muy urgentes o importantes que pudieran ser. Y, desde luego, no es forzoso responder los envites que propone otra persona, aunque sean suficientemente rigurosos y vinculados directamente al desarrollo de elementos nucleares del nuevo paradigma historiográfico en construcción.

Sin embargo, documentarse previamente, abrirse a nuevos temas y enfoques, y afrontar los retos que proponen otros colegas son elementos sustanciales (junto a otros) de cualquier debate, como proceso de construcción de conocimientos, de aprendizaje colectivo, que realmente es. Por eso la discusión es una estrategia de enseñanza profusamente recomendada para todas las etapas de los sistemas educativos, sobre todo en la superior.

Pero también deberían ser elementos sustanciales de nuestro compromiso (aunque sea una palabreja poco prestigiada para algun@s de nosotr@s) con el desarrollo de Historia a Debate. Hay que recordarlo, HaD no es una simple lista de distribución de correo, sino una red, y una comunidad, historiográfica internacional de un peso indiscutible que se ha propuesto contribuir significativamente a la construcción colectiva de un nuevo paradigma historiográfico, incluyendo el modo en que se produce.

Aunque eso mismo la hace muy atractiva para los turistas historiográficos (y no me refiero precisamente a los “no profesionales) y para quienes desean distinguirse ante sus respectivas audiencias personales. Pero eso sí, siempre con una exquisita corrección ortográfica.

Saludos cordiales,

Domingo Marrero Urbín
Profesor de Secundaria,
IES Santa Teresa, Las Palmas de Gran Canaria










 

 

Volver