Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniones

 
Roberto:
 
Entiendo tu rabia contra los académicos que han dificultado vuestra entrada a la universidad, contra el neoliberalismo, incluso contra la existencia de comunidades científicas separadas del pueblo, pero por ese camino ¿no crees que estaríamos fortaleciendo lo que queremos combatir?

Primero, principio de realidad. Somos -o queremos ser- profesores universitarios e investigadores que  formamos parte, objetivamente, de la comunidad académica de los historiadores por "el lugar ocupado en el proceso de producción y reproducción de conocimiento". No hay cosa peor que la
conciencia vaya por un lado y la realidad objetiva por otro.

Segundo, evitar malentendidos. Hablamos de "comunidad de especialistas" siguiendo a la historia pospositivista de la ciencia (Kuhn) no porque seamos partidarios de la especialización que nos invade (ver punto V del Manifiesto).

Tercero, somos historiadores. Nuestras verdades históricas no matan a los pueblos del mismo modo que las acciones políticas o económicas, lo que nos concede un margen mayor para ser rigurosos (concepto que no debemos dejar a los positivistas puros) y para aportar algo a los no-historiadores. Y defendemos por supuesto la necesidad de una historia profesional para evitar que la historia de los pueblos, de las naciones y de los Estados, sea manipulada por unos y otros según los vientos de la política (también los "nuestros" lo hicieron y lo hacen, Roberto). La verdad histórica es relativa pero existe.

Cuarto, las lecturas del Manifiesto. Lógicamente son y serán diversas, en función de la persona y del lugar, pero vamos a luchar porque no se enfrente una parte del Manifiesto con la otra. La clave de nuestra propuesta es pensar "con dos ideas a la vez" en la cabeza, practicando una historia objetiva/subjetiva. Hablamos de una ciencia son sujeto, pero ciencia, o sea, conocimiento verdadero y  no propaganda "burguesa" o propaganda "proletaria". Hablamos de compromiso y de futuro, pero "desde el oficio de historiador", sin olvidar que la mayor parte de nuestras propuestas remiten a la metodología y epistemología históricas, y a la historiografía. Nuestro proyecto está dirigido al conjunto de nuestra comunidad de especialistas, no hacia un sector ideológico (ni siquiera al "nuestro", seguramente diverso). Nuestro objetivo es perfilar un nuevo paradigma o consenso historiográfico, no reeditar sin más el marxismo de Marta Hacneker o los Annales de Bloch, Braudel o Le Goff, y menos el positivismo de Ranke o de la cliometría. Entre otras cosas porque somos conscientes de sus fracasos.

Historia a Debate es un proyecto historiográfico no un proyecto político (en el sentido tradicional), por mucho que hagamos hincapié en el compromiso solidario del historiador como parte del nuevo paradigma, lo que genera resistencias en unos y, tal vez, demasiadas expectativas (para un proyecto
académico) en otros...

Historia a Debate como tendencia no es lo mismo, por último, que nuestro foro en Internet donde todo el mundo se expresa libremente, contradictoriamente y, a menudo, desaforadamente.

Yo aconsejo a los colegas que nos acaban de conocer (a través de Internet) a que nos conozcan mejor, leyendo nuestros trabajos anteriores, las Actas de los Congresos (al menos los índices), la Encuesta Internacional, el material generado para la elaboración del Manifiesto... (todo esto está también en Internet), para evitar malentendidos y hacer posible el enriquecimiento del patrimonio común desde la diversidad de lecturas porque, en efecto, no es lo mismo la situación en España que en Venezuela, en Europa que en América, ¿quiere decir esto que no es posible una comunidad internacional de historiadores? HaD es la respuesta positiva... siempre que existan realmente unos criterios historiográficos mínimos (tal vez no tan mínimos) que nos mantengan unidos más acá y más allá del permanente debate.

Carlos Barros
cbarros@eresmas.net