Grupo Manifiesto Historia a Debate


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[Nota Comunicación presentada en el IV Congreso de Historiadores, 28 noviembre-1 diciembre, Guatemala]

Resumen y reflexiones sobre el nuevo paradigma historiografico propuesto por Historia a Debate

Introducción

El trabajo que ahora presento consiste en un Manifiesto emitido el 11 de septiembre del presente año y divulgado a través de Internet, por un equipo de investigación de cinco Universidades españolas, encabezado por Carlos Barros de la Universidad de Santiago de Compostela con la colaboración de mas de cien entidades académicas.

Desde 1,993 esta comunidad de académicos ha realizado varios congresos, una encuesta internacional y ha mantenido abierto un debate permanente en el que han participado mas de mil profesionales de diversos países. Todo este esfuerzo, dirigido a la revisión de las escuelas historiográficas del siglo XX, tiene como objetivo determinar la situación de la Historia en la actualidad y finalmente ha culminado en 18 propuestas de interés para configurar un nuevo paradigma historiográfico global.

El eje temático del documento gira alrededor de puntos fundamentales como el quehacer histórico, su metodología, la revisión historiográfica, la epistemología de la Historia y la reflexión sobre la necesidad social de un compromiso por parte de los historiadores, en una triple función, investigación, docencia y la participación activa en la producción historiográfica de calidad; se concluye con la sugerencia de una intervención positiva en la Historia misma, a través del debate.

Resulta imposible, en tan solo treinta minutos, poder realizar un examen medianamente profundo del contenido del Manifiesto. Sin embargo debe reconocerse que la comprensión y discusión de un nuevo paradigma historiográfico, podría arrojar mucha luz en un país en donde la Historia como ciencia social se ha desplazado, a espacios poco apreciados y cada vez mas reducidos. Esta realidad puede comprobarse en la vida académica, en contextos profesionales y en ámbitos públicos y obliga a plantearse múltiples preguntas.

El reto a que nos invitan los académicos españoles incluye la necesidad de un trabajo conjunto que inicie un proceso de revisión en nuestra historiografía, el análisis, la comprensión, la explicación de la propuesta y la evaluación de su significado y su viabilidad en nuestro contexto.

Contenido del Manifiesto

Se propone hacer una ciencia histórica "con sujeto humano" que escape del objetivismo historicista y de la historia subjetiva de la post modernidad. El investigador descubre el pasado conforme lo construye, y debe estar consciente de dos subjetividades, la propia, presente en su interpretación de la realidad, y la de los agentes históricos.

Se plantea también la necesidad de definir a la historia desde la perspectiva de las Ciencias Sociales y también como parte de las Humanidades. Se sugiere que se amplíe el concepto de fuente histórica tradicional mediante la incorporación de métodos y técnicas que el historiador debe descubrir y utilizar, tales como la historia oral o iconográfica, restos no escritos de tipo material, silencios, errores etc. Unido todo esto a la formulación de hipótesis, de explicaciones e interpretaciones, se otorga al investigador la facultad de enriquecer y construir nuevas fuentes. Concluyen afirmando "Una nueva erudición que, reconociendo que el necesario trabajo empírico no decide la verdad histórica más que a través de las comunidades de historiadores, desenvuelva el debate y el consenso en ámbitos colectivos"

El manifiesto también recupera la idea ya planteada con anterioridad de la necesidad de la interdisciplinariedad con las ciencias sociales, las ciencias naturales, la filosofía y la tecnología. Sin embargo nos alerta en cuanto a no aspirar a una ciencia social unificada, o a otorgar demasiada confianza al diálogo historia-ciencias sociales, como "receta mágica" para resolver problemas históricos así como a evitar dispersar la historia en otras disciplinas.

En relación a la tendencia a la globalización, se plantea la necesidad de que la tarea investigadora debe superar espacios, géneros y niveles de análisis y no visualizar lo global como utópico sino partir de esquemas globalizadores a los que confluyan, enfoques de todo tipo, articulación de temporalidades, diversas escalas, y nuevos paradigmas que incluyan conceptos abarcantes.

El aporte del manifiesto en relación con la historiografía puede resumirse en algunos puntos básicos.

1. Partiendo de la premisa de que el sujeto influye en el producto final de su investigación, debe procurarse, identificar grupos, escuelas y tendencias historiográficas, y aplicar tres conceptos claves" a) el paradigma, como conjunto de valores compartidos, b) la revolución científica como ruptura y continuidad disciplinar y c) la comunidad de especialistas por su poder decisorio, y esto último condicionado por el entorno social, mental y político

2. La utilización de los avanzados medios de comunicación ha promovido la descentralización historiográfica inédita conducente a rebasar los focos nacionales, sin embargo, la globalización historiográfica no debe ser concebida como un proceso uniformador, mas bien el ejercicio de la historia debe identificarse como una tarea realizada en ámbitos superpuestos e interrelacionados, desde lo local hasta lo internacional.

3. De la misma forma, se enfatiza en la necesidad de que los historiadores recuperen su autonomía sobre cualquier poder académico, ideológico, político e incluso editorial. El investigador debe recuperar la libertad de cómo, cuándo y porqué realizar su investigación, y poder proceder de acuerdo a las necesidades historiográficas que él identifique como necesarias, sean éstas presentes, futuras, locales o globales.

4. Por otra parte, se afirma que "La vía más nociva para imponer la propia tendencia historiográfica, normalmente conservadora, es negar que existan o deban existir tendencias historiográficas" El desconocimiento de diversas tendencias o el aislamiento conducen a la ausencia de reflexión Y discusión , obstaculizando la utilidad científica y social del trabajo profesional.

5. La necesidad de la tarea autocrítica que se pretende llevar a cabo no exige ignorar los aportes de las escuelas historiográficas del siglo XIX, mas bien su existencia supone los cimientos sobre los cuales se pretende construir un nuevo paradigma.

6. En relación con las nuevas generaciones, se hace énfasis en la responsabilidad de la generación

7. presente, sobre todo en su papel de formadores de futuros historiadores e investigadores, y afirman "Nunca fue tan crucial continuar explicando la historia con enfoques avanzados, también por su autocrítica, desde la enseñanza primaria y secundaria hasta los cursos de post grado. La historia futura está condicionada por la educación que reciben aquí y ahora los historiadores futuros."

En cuanto a los aspectos teóricos, el manifiesto es contrario a "una división del trabajo" del historiador, en el sentido que éste se constituya únicamente como un proveedor de información que sea utilizada por otros profesionales de las Ciencias Sociales.

Se subraya la necesidad del compromiso del historiador en cuanto a cerrar su ciclo "desde el trabajo de archivo hasta la valoración y reivindicación de su impacto en las ciencias sociales y humanas, en la sociedad y en la política." A esto debe agregarse que el investigador se obligue a una doble tarea Su labor reflexiva intelectual y su trabajo empírico, en otras palabras, fusionar teoría y práctica.

Desde el punto de vista social se pone de manifiesto la necesidad de dos reivindicaciones, una ante la sociedad y el poder en cuanto a la importancia de la función ética de la historia, de las humanidades y de las Ciencias Sociales en general, en la formación de ciudadanos y conciencias comunitarias.

Y la otra, la urgencia de reconocer como propios los problemas de la nueva generación de historiadores, cooperando con una visión que revalorice el trabajo del profesional, del académico y del investigador.

El compromiso del historiador debe dirigirse a combatir los grandes males sociales, y desde la verdad conocida, poner en evidencia aquellos mitos que han sido servidores de intereses diversos y que han presentado una historia manipulada.

"Resistiendo desde el conocimiento del pasado, los futuros indeseables" En otro orden, partiendo de que todo es historia, tanto pasado como presente, y que el historiador se enfrenta a la realidad en un contexto temporal continuo, no se encuentran grandes diferencias cualitativas entre una historia inmediata y una historia mediata. Sin embargo se reconoce que la responsabilidad del historiador aumenta en la medida que se aleja del hecho.

El futuro, se afirma, está mas abierto que nunca, y las concepciones finalistas de la historia han sido superadas, y aludiendo a la escuela de los Annales, formulan Comprender el pasado por el presente y el presente por el pasado" y en la actualidad , añaden, también es necesario hacer un énfasis en la interrelación pasado/ futuro.

Se concluye afirmando que el nuevo paradigma propuesto parte de los cambios históricos que se vienen dando desde 1989, hechos que muchos han calificado como un cambio de civilización. Historia a debate es parte de este proceso transformador y aspira a que sus propuestas abran el diálogo y promuevan un consenso académico que coadyuve a la formación de un Paradigma concebido como un conjunto plural de valores y creencias que regulen la profesión del historiador del siglo XXI.

Reflexiones sobre el Manifiesto de Historia a Debate.


Existen múltiples niveles de estudio a través de los cuales puede emprenderse el examen de la propuesta que nos hace los académicos españoles.

Sin embargo creo que lo más importante hoy (y en treinta minutos) es establecer la importancia que para nuestro contexto puede significar esta tarea.

Primero No existe en nuestro medio académico la sistematización del estudio de las diferentes escuelas historiográficas.

Segundo Exceptuando estudios aislados y poco divulgados del tema, la bibliografía es casi inexistente. Conceptos como Historicismo, Annales, o Positivismo, constituyen ideas escasamente manejadas dentro de la bibliografía nacional y los programas de estudio.

Los ejemplos que podrían citarse sobre estudios exhaustivos de estos temas se reducen quizá a escasas iniciativas como la de 1987, cuando académicos de la Universidad Autónoma de México, fueron invitados por la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos, para impartir las conferencias" La significación de la Escuela de los Annales" Sin embargo se observa que aunque estas acciones han despertado interés y han ampliado el conocimiento sobre el tema, su radio de acción fue muy reducido y su divulgación no ha tenido seguimiento ni ha provocado la aparición de obras formales que pudieran abarcar ámbitos educativos y constituirse en fuentes de información académica.

Tercero La difusión, por tanto de las diversas escuelas historiográficas en Guatemala, se ha dado de una manera lenta y poco explorada en relación con su aparición y desarrollo en la historia mundial.

Según el historiador Edeliberto Cifuentes, la influencia más significativa en la aparición de una historia renovada, irrumpe en Centroamérica con Ciro Cardoso y Hector Pérez Brignoli, quienes desde Costa Rica iniciaron un importante trabajo que incorporó los nuevos enfoques de la historia cuantitativa, cualitativa y con referencia a la escuela de los Annales. Su producción bibliográfica en Guatemala sin embargo, ha sido estudiada solamente por especialistas y es difícil de encontrar en bibliotecas o librerías.

Cuarto. Podría afirmarse, entonces, que la existencia de formas tradicionales de hacer historia, ha dominado la mayor parte del siglo XX. La tendencia a comprender la Historia únicamente desde una perspectiva política, narrativa y episódica ha sido una práctica constante en las aulas de estudio en primaria, educación secundaria y superior. Con escasas excepciones. La historia, planteada en estos términos ha generado un rechazo hacia su estudio, haciéndola retroceder a espacios reducidos y poco apreciados dentro de los programas de estudios.

Atendiendo a estos problemas, creo que el estudio de el manifiesto y sus propuestas, constituye una buena oportunidad de reflexión sobre el estado presente de nuestra historia escrita, de la forma en que se divulga y de la forma en que se enseña.

Si partimos de la definición de Thomas Kuhn sobre lo que es un Paradigma, este se refiere al acuerdo a que ha llegado una comunidad de científicos en cuanto a un esquema básico de interpretación de la realidad que comprende supuestos teóricos generales, leyes y técnicas que son adoptadas por dicha comunidad.

Este enunciado supone que el producto de un paradigma debe obedecer a ideas que han emergido de necesidades específicas, de cambios, de nuevas interpretaciones y nuevos contextos.

En este sentido es obvio que Guatemala, su sociedad y su historia obedecen a condiciones, explicaciones y necesidades muy particulares.

Aunque el documento contiene propuestas de carácter propiamente teórico alcanzables, que pueden o no ser asumidas en nuestro contexto, propone también, cuestiones menos posibles como por ejemplo emprender "iniciativas de investigación que adopten lo global como punto de partida" Sin bien la explicación histórica desde la comprensión de nuestras relaciones con el exterior podría ser enriquecedora, previamente sería preciso y mucho más urgente, la determinación de nuestra historia local a partir de consensos internos sobre lo que hasta hoy se ha calificado como verdad.

Resulta indispensable, también la determinación de lo que somos como cultura, y la investigación sobre temas trascendentes de nuestro pasado. En otro orden, no menos importante, iniciar una efectiva cooperación institucional que abra caminos hacia la interdisciplinariedad, y promueva el debate en diferentes niveles.

Todas estas ideas, universalmente posibles, representan para Guatemala, recorrer un camino un poco más largo del que tendrán que recorrer otras sociedades con un nivel mas desarrollado de cultura histórica. La rapidez con la que podamos hacerlo posible, depende en gran parte de la voluntad y el esfuerzo intelectual de sus historiadores y de otros científicos de las Ciencias Sociales.

Talvez un estudio serio de la propuesta ameritaría la constitución de un equipo que se comprometiera a

1. Una revisión de nuestra historiografía que permita identificar los vacíos teóricos que existen en contextos académicos y en la bibliografía local.

2. Realizar el análisis, la comprensión y la explicación del Paradigma que se nos propone.

3. Hacer una evaluación de sus postulados y su significación en nuestro contexto.

4. Construir un conjunto de ideas, que constituías en un modelo propio, sea capaz de conciliar los nuevos enfoques, con nuestras necesidades, diferencias, debilidades y fortalezas.

5. Todo esto con el fin de iniciar un proceso de renovación de nuestra historia, que mediante posturas críticas promueva una nueva forma de pensar la historia y abra un debate permanente.

6 La culminación de un trabajo como este, solo podría ser productiva, si trasciende de los círculos de especialistas a las aulas de educación desde la primaria hasta la educación superior, pasando por todos los espacios intelectuales involucrados, hasta la investigación y divulgación de la historia.

Pienso que una empresa de esta magnitud podría despertar el interés de empresas patrocinadoras como UNESCO o la OEA y podría significar para Guatemala un importante logro intelectual que ponga de manifiesto el compromiso de los historiadores frente al reto de la historia del siglo XXI.

Gloria Chávez
Profesora de enseñanza media en Lenguaje y Ciencias Sociales.
Licda. En enseñanza de la Historia.