Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniomes

 
Al leer esta mañana el mail del Sr. Ordoñez he considerado conveniente permitirme algunas reflexiones que, a fuer de escritas al correr "de la pluma", me parecen necesarias para aclarar definitivamente, al menos para mí, sus personales comentarios.
 
1) No por conocer la historia, los hombres dejarán de cometer tonterías (por llamarlas suavemente...)

Es más, muchos de los más grandes criminales de la historia de la humanidad (por cierto, desde el punto de vista político-gubernativo y según mi óptica desde luego) se han jactado (y a veces, duele decirlo, con justicia) de profundos conocimientos históricos. Y no por eso han dejado de cometer y reiterar errores y horrores de antiguo conocidos. Ni ellos ni nosotros...
 
2) Reitera este interlocutor que "Manifiesto y Debate, suenan a comunismo, que choca con la "globalización" que menciona el manifiesto".

Considero que en el proceso de globalización debemos diferenciar por lo menos dos aspectos: el inevitable, históricamente hablando, debido al desarrollo tecnológico, en especial de los medios de comunicación, que "acercan" y "achican" nuestro planeta; y el político y económico, en el caso actual inducido por una determinada ideología dominante, (como pudo o podría en el futuro serlo  por otra); ambos aspectos con su carga de contradicciones y relaciones, evidentes, que son inherentes a todo proceso histórico.

Por otra parte, si a las palabras les atribuímos la carga que subjetivamente se nos ocurra, mal nos entenderemos.

Más aún, si hablamos del reconocimiento de los errores del pasado, ¿que decir del uso tergiversado de los términos, que para unos han significado una cosa y para otros otra?

¿"Suena" acaso la palabra "guerra" igual para un militar que para un pacifista? ¿"Suena" igual para un vencedor que para un vencido?

Entonces, ese "sonido" (y en esto de utilizar "suena" ... ¿no será más preciso hablar que, por ejemplo, "encierra el concepto de"?)

En ese "sonar" además, me parece oler un tufillo muy cercano a ese "por algo será..." de triste memoria para los argentinos, que tanto escuchamos repetir cuando alguien hablaba de un desaparecido, y vaya esto, sin que signifique ningún tipo de alineación partidaria o política.
 
3) Continúa nuestro interlocutor preguntándose (y desde luego preguntándonos) si es posible
"¿... hablar de globalizar, sin pérdida de identidades, culturas y autonomía?"

Y bien, creo que si algo conoce de la historia de la humanidad, no ignorará que identidades, culturas, idiomas, viven en perpetuo proceso de agregaciones, pérdidas y síntesis.

No hablamos como nuestros abuelos españoles o italianos, que tampoco hablaban como los celtas o los visigodos o los romanos del Imperio, ni los franceses hablan como los galos o los francos salios! 
Y por supuesto, contemporáneamente, tampoco los mexicanos hablan como un argentino, ni como un gallego ni como un andaluz, y todos hablamos el castellano, o no?

¿Acaso las lenguas originales de América se conservan impertérritas al paso del tiempo?

La cultura de la humanidad (en su sentido más amplio) es la suma de la recepción de aportes, que a su vez se entregan, crecen, se transforman, se degradan, se olvidan, se intercambian como tantas y tantas cosas desde que el hombre es hombre... Nihil novum sub sole, sr. interlocutor.

Intentar mantener una supuesta "identidad" inamovible va contra natura, en la medida en que no se comprenda esa "movilidad" especial de los procesos históricos. La vida del hombre, y la historia, no son fotografías sino películas, corren... no están fijas.

Lo que por otra parte no significa minusvalorar lo propio, nuestro origen, nuestro idioma, nuestras costumbres (siempre respetando lo ajeno), sino entenderlo como partes del "aquí y ahora", no de una eternidad inmutable, inexistente desde mi modesto punto de vista histórico.

Es importante de todas maneras, en esa defensa, distinguir lo efímero, superficial, de lo valioso. Tarea por cierto no muy fácil...

En cuanto a la autonomía, habría que determinar a qué autonomía se refiere el interlocutor.¿Económica, cultural, social, etc., etc.?)
 
4) "La visión del pasado no se puede modernizar, por el contrario, debe de pensarse en su época y lugar. Lo que se actualiza es el método de investigación".

Me parece un galimatías, no lo entiendo.

Lo que hace un método de investigación, precisamente, es ofrecer la oportunidad de tener nuevas visiones del pasado, porque acumula aportes desde las herramientas del historiador (y de las otras ciencias en el más amplio sentido de la palabra ), que le facilitan dar otra opinión de la historia, de los hechos acaecidos (o presentes) que someta a su estudio.

Y a la vez, los métodos se van actualizando merced a las nuevas formas de pensar (tal pretende ser, por ejemplo, el Manifiesto) y a las nuevas herramientas tecnológicas, que nos facilitan el acceso a nuevas visiones (y esto vale desde los métodos satelitales hasta el carbono 14 pasando por la herramienta informática y me olvido de mil cosas más!), en un proceso que, mal que le pese a algunos, es dialéctico (¡y no "comunista"!) como todos los procesos.
 
5) "¿Que importancia tiene para ustedes la historia de México?" Sin generalizar mi pensamiento hacia todos los integrantes de la red, creo que merece la importancia que cada uno, de acuerdo a su especialización e interés, le de en sus estudios e investigaciones, obviamente ni más ni menos. Creo que una "historia" en particular y todas a la vez, tienen importancia para una red que se precie de ser o de intentar ser universal.
 
Como conclusión, si de una vez por todas desde el inicio de una comunicación que se pretende de cierto nivel, no exhibimos cierto márgen de buena voluntad y respeto, y no meditamos, concienzudamente, lo que escribimos y el sentido que no solo nosotros, sino nuestro lector, debe encontrar en nuestro texto, corremos el riesgo cierto de perder y hacer perder el tiempo a quienes valoramos la herramienta Internet como medio para aprender y aprehender conocimientos válidos.
 
Luis O. Cortese
Revista "Historias de la Ciudad"
Buenos Aires
República Argentina