Grupo Manifiesto Historia a Debate


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Reflexiones sobre el Manifiesto de Historia a Debate

Después de leer durante los últimos tiempos los mensajes de Historia a Debate sobre el manifiesto nos resultaría útil puntualizar algunas reflexiones que, a modo de notas, personalmente me son necesarias como balance de un breve tiempo.

El Espíritu de Historia a Debate ha sido desde su origen y en virtud de su nombre un espacio de intercambio, confrontación de ideas y de renovación historiográfica permanente. Todo ello desde un debate con nivel profesional, que por lo tanto supere lo superficial, las simplificaciones y los
reduccionismos de ciertas hegemonías historiográficas que hacen del discurso histórico un instrumento panfletario para legitimaciones ideológico-partidarias. Considero que la historia como conocimiento científico es un instrumento político significativo en cuanto reconstruida con honestidad, rigurosidad científica y con la densa carga de humanidad, posibilita desde la reflexión crítica la formación de una conciencia histórica que no es nada menos que conciencia de nuestro ir siendo en el tiempo, que es la vida social, entendida como la dinámica y la lucha de libertades (la tuya, la mía, etc.) y por lo tanto la lucha por la legitimación.

El nombre de manifiesto que identifica como género el documento base del grupo se plasma como lo que realmente es: un genero entre el arte y la política, un escrito en el que se hace pública una declaración de principios y presupuestos.

El manifiesto sugiere un dar y un darse a conocer desde un enunciado de valores, en este caso un enunciado de presupuesto historiográficos, que saliendo de los ámbitos académicos herméticos, se da a conocer como un acuerdo de historiadores que a partir de allí, siguieron construyendo, revisando, modificando, en la dinámica cambiante del tiempo. El carácter de manifiesto también se lo dará el impacto y la proyección adquirida. El termino manifiesto sugiere en el paisaje de la historia universal una infinidad de situaciones e instancias que han sido genuinas inflexiones del tiempo político-social. Por ejemplo el manifiesto de F.O.R.J.A. en Argentina, el de la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina de 1918, el manifiesto de la revista “Martín Fierro” (Argentina), el manifiesto de los intelectuales Catalanes y los otros manifiestos no tradicionales, como Les Demoseille d’Avignon  de Picasso (verdadero manifiesto artístico), los himnos nacionales.

En fin, muchos manifiestos se han elaborado, por diferentes grupos de personas,  ideologías y tendencias artísticas, políticas y filosóficas. De ningún modo puede identificarse la carga semántica de manifiesto con las izquierdas.

Con respecto a la historia con sujeto, estimo que es un enunciado claro, puesto que el sujeto es aquel que elige el historiador: las elites, las mayorías silenciosas y anónimas que el historiador hará hablar, los excluidos, los pobres, etnias, ideologías, enfermos, presos, campesinos, etc. Los “de abajo” en su pluralidad, el sujeto individual (el individuo-elite, el individuo-masa, el individuo talento), en fin , el sujeto de la historia puede ser uno de ellos, sin imposición, sí, lo importante es reconstruir un pasado en el que el sujeto sea esa mixtura, esa integración dialéctica de lo individual y lo colectivo. Se hace necesario ya, ir marchando en el plano historiográfico, sin detenernos en discusiones sobre cuestiones y categorías históricas ya ampliamente superadas.

Prof. Amelia Galetti
Profesora de Epistemología de la Historia y de Análisis Histórico del
Presente.
Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales
Universidad Autónoma de Entre Ríos