Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniomes

 
Para los amigos de Historia  a Debate:

Algunos presupuestos para  la reflexión acerca del compomiso social del historiador.
 
Desde ésta, nuestra instancia argentina, por cierto,un demorado presente que nos angustia y a la vez, momento de inflexión para todos pero, muy particularmente, para quienes estamos en este desafiante quehacer de la Historia, intentamos acercar algunos presupuestos para la reflexión sobre la función social del historiador.

Entendemos que la Historia configura un campo del saber que tiene para toda sociedad el soterrado poder del sicoanálisis: nos explica desde nuestro ir siendo en el tiempo, sin silencios ni omisiones intencionales. Reconstruye la vida, con lecturas abiertas, sin generalizaciones, ni claves hermenéuticas standardizadas, ni reduccionismos simplificadores.Por el contrario, desentraña lo imbricado  y denso del drama humano. De este modo, deduzco que la Historia constituye la llave para la autorreflexión crítica que como sociedad necesitamos para seguir construyéndonos, sobre la base de la reapropiación consciente de nuestra memoria, neutralizando resentimientos y culpabilizaciones sobre el pasado que repercuten gravosamente en el presente.

Y es, la amplitud de este espacio digitalizado de HISTORIA A DEBATE que nos libera de las prácticas y términos canonizantes y nos promueve a la propuesta y al debate con nivel, seriedad y honestidad. Un espacio virtual  que no debe ser el ámbito de la palabra ligera y superficial; por el contrario, en virtud de su alcance, debe ser el espacio para la madura reflexión en el inconmensurable territorio del historiador, que asume un insoslayable compromiso social con su tiempo y más allá de su tiempo. Reflexiones que, emergentes del Mnifiesto de Historia a Debate que, como es en su espíritu, abierto a la amplia comunidad de historiadores, nos promueve a la construcción de nuevos textos que contribuyan  a profundizar  la esencia del texto-marco.

De las l8 proposiciones, en esta oportunidad nos detenemos en las proposiciones I,VI,VIII,XV Y XVI que, de alguna manera centralizan fuertemente el texto del Manifiesto y que se vertebran en la función  y compromiso social del historiador.

Retomando el significativo aporte del Dr. Boris Berenzon Gorn quien con un sugerente juego de términos clarifica el sentido de lo ético: es la etica del deseo" que nos genera el compromiso con uno y con los otros.L aética del deber ser nos sugiere más un imperativo kantiano que responde a una ética que trasciende lo humano y se impone con el sesgo de rigor,rigidez e imposición,aceptada más no deseada.

Y es,precisamente,en el quehacer histórico que nos comprometmos genuina y honestamente con nosotros mismos,desde nuestra interioridad para canalizar este deseo en  la práctica historiográfica que es parte importante de  un proyecto de vida.

Práctica que en sí misma tiene el desafío de  su tiempo,de la formación de historiadores,de los principios fundantes de las políticas de Estado,muchas veces antinómicas,de los intereses políticos e ideológicos de sectores,de regímenes,de corporaciones... Como así también,el desafío de los dilettantes y aficionados a la Historia quienes tienen,en circunstancias favorables a la publicística y al bestsellerismo,mucha más difusión  e influencia que la producción historiográfica seria y crítica.Así se suman periodistas,políticos,novelistas...con discursos distorsionantes sobre el pasado.Con intención o sin ella,si bien,en ambos casos,falsificadores de la Historia.

A ello también se agregan los personalismos historiográficos,únicos referentes que,desde la sociedad mediática difunden un modelo historiográfico ya superado que si bien tiene sus fortalezas,también  adolece de una concepción de la Historia de hermenéuticas abiertas,insistiendo en una idea maniqueísta y jacobinista de la Historia.

Ante este polifacético frente,el historiador,partícipe de una historia de interpretaciones abiertas y no imperialistas,tiene el desafío de la defensa de su autonomía.Autonomía que es expresión de su propia libertad interior orientada hacia una proyecto profesional que como decíamos antes,es para sustancial de un proyecto de vida. Puesto que,entre Historia y vida existe una relación  profunda y muchas veces desdibujada para quienes estamos en este quehacer.Una relación con dos niveles:

El primero:la comprensión de nuestra propia vida como una instancia más de ese contínuo que intentamos reconstruir y para lo cual he aprendido a pensar históricamente.

Y el segundo nivel. el mutuo enriquecimiento que se genera entre el historiador y su ciencia: el conocimiento del pasado humano enriquece con la comprensión del espesos de la experiencia vivida y a su vez,recíprocamente,desde la propia mismidad, desde la vida personal del historiador,es posible acercarse un poco más para la comprensión de la condsición humana.

Entonces, explicar esa condición humana y social en el tiempo,sabiendo de los condicionamientos  manifiestos y subyacenteds,conscientes o subconscientes....es  quizás,un presupuesto a reflexionar.
El compromiso social del historiador radica en su honestidad en la práctica historiográfica,en la coherencia entre práctica y vida y en comprender que esa práctica es explicar,interppretar y comunicar la compleja y profunda dinámica social, que es decir,la vida en el tiempo,que es,de un modo sartreano,la lucha de las libertades y de las legitimaciones:la tuya ,la mía y la de los tantos otros.

Un abrazo para  todos.

Amelia Galetti
Universidad Autónoma de Entre Ríos-República Argentina.
ameni@arnet.com.ar