Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniomes

 
Sobre los  mensajes de Figueroa Luna en relación con el debate del Manifiesto (nº 33 y 48)

1) “El manifiesto habla de historia con sujeto, pero no propone ni como hipótesis cuál es ese sujeto. ¿La humanidad, las minorías poderosas o ilustradas, la mayoría trabajadora, cada una de estas facciones en su rol?

 - según entiendo, el Manifiesto pone sobre el tablero de debate, o sea, consecuentemente con su propósito de inclusión y apertura a toda inquietud intelectual del historiador, entre otras cosas, la “historia con sujeto”; dicha propuesta es amplia y, por lo mismo, no prescriptiva. Entiende el Manifiesto que es comprensible que la “historia” y/o la “historiografía” ya han tenido y siguen teniendo “sujetos” como los que enmarca Figueroa Luna dentro de la interrogante que sigue a su enunciado/premisa. Pero el Manifiesto - sin aludir ni prescribir,y  por lo tanto sin negar, sujetos como los que propone Figueroa Luna- admite y abre tal tema a discusión, y, por lo mismo, sería inconsecuente proponer cualquier sujeto de la historia/historiografía hipotéticamente en la redacción del documento del Manifiesto. Suscribo los comentarios a este respecto de Amelia Galetti, mensaje  nº 49.

2) “Hace bien en deslindar con (sic.) el positivismo y el posmodernismo, pero hace mal en utilizar la categoría de “postpositivismo”, pues con ella divide incorrectamente las tendencias y mete en un sólo saco a escuelas que han aportado mucho (el marxismo) con otras que no han aportado nada.” ( los subrayados son míos).

 - por más que el Manifiesto se esfuerce en expresar, plantear y comunicar su visión de problemáticas que afectan a la disciplina en un lenguaje amplio, no puede prescindir de aludir a términos que todos hemos heredado y, por lo tanto, siguen vigentes; la alusión y el empleo de “neologismos” me parece comprensible e inevitable pues el Manifiesto opera desde el principio que sin debate y aportación de los historiadores, las “categorías” son “provisionales”. Pero hablar así, en términos de “categorías”, como lo hace Figueroa Luna, nos hace asociar el término y, por lo tanto, pensar dentro de, los paramétros de una “tendencia” o “escuela” historiográfica que cada vez vez nos resulta más incómoda, por limitada, pero dentro de la cual todos nos hemos educado.

Limitada, porque hay trabajo serio, llevado a cabo con probidad y honestidad intelectual, que indica que las antiguas “categorías” nos quedan chicas. Para mí, el que haya esta actividad e inquietud dentro de la disciplina, y el manifiesto la admita, me demuestra que la labor del historiador/historiógrafo es un hacer científico. Ello implica que no podemos seguir vaciando el conocimiento nuevo, ni mucho menos constriñéndolo, a que se ajuste a “categorías”, “escuelas” o “tendencias” que están, a todas luces, contextuadas dentro de una etapa del desarrollo de la historiografía como “ciencia social”, “ciencia humana” o “de lo humano”. Como labor de investigación, la historiografía avanza, por eso, también, es ciencia y labor científica. Pero no es una “ciencia natural”.... eso, pensar que debe serlo para tener validez y aceptación, es un modo de pensar de cuya agonía e inefectividad, nos hemos dado cuenta tarde... pero nos hemos dado cuenta.
 
Figueroa Luna está de acuerdo con el “deslinde” que para él hace el Manifiesto entre “positivismo” y “posmodernismo”, para mí es como decir que se está de acuerdo en no confundir la Atlántida con el Reino del Preste Juan. Porque, a mi modo de ver, ¿Podemos llamar “posmodernismo” al triunfo global del “Modernismo”? ¿No hay acaso vestigios del “positivismo” en el llamado “posmodernismo”? Y, “postpositivismo”, ¿no incluye al postmodernismo?  - yo no sé si el “marxismo” es una “escuela” historiográfica a mondas y lirondas. A mí me ha confundido que en USA, en los últimos 30 años, hayan distinguido historiadores, sociólogos, politólogos, et al., términos tales como “marxist” y “marxian”. ¿Tendencias?, ¿Escuelas?, o ¿“categorías” disciplinares???

En el mensaje 33 se dice que el Manifiesto “no es consecuente en distinguir la historia de la historiografía. Empieza a hacerlo pero retrocede y se confunde, de modo que utiliza la palabra historia ambiguamente, a veces como historia que se hace y a veces como historia que se escribe. Aunque esta última forma parte en última instancia de la primera, conserva tanta diferencia como la que hay entre el pensamiento y la acción.”  - esta “crítica” envuelve una “petición de principio”, Figueroa Luna debió esclarecernos de que existe una distinción precisa y por encima de todo contexto discursivo en el empleo de las acepciones de los términos  “historia” e “historiografía”, y que tanto el uno como el otro sostienen dicha distinción precisa en cuanto a sus sujetos y a sus objetos de estudio. Debió enterarnos cuál es la precisa y unívoca relación entre “pensamiento y acción” que rige.... no sé, lo que tendría en mente Figueroa Luna como unívoco y preciso, ampliamente demostrado y que nosotros ignoramos. De que quien no esté enterado de esta precisión, univocidad y distinción simplemente, no solo no está enterado de lo que ocurre en la disciplina, sino que ignora además que el no saberlo invalida su investigación. De que esta distinción la acepta el consenso (al menos mayoritario) de los historiadores, desde quienes estudian microhistoria hasta los que piensan en términos de historia global.

- refiero a Figueroa Luna al portal electrónico de HAD, Encuesta, pregunta nº 20, “¿Cuáles de las acepciones de historiografía le parece más adecuada?; ¿Historia?: No, 75%; Sí, 9% ... y los demás resultados de las preguntas en esa sección de la encuesta. Hasta el momento, las respuestas han sido 605... nos falta el parecer de mil y pico de “listeros” de HAD... yo sugeriría que se añadieran otras preguntas, por ejemplo, ¿Son los términos “historia” e “historiografía” “unívocos” y “precisos”?; “Son los términos “cultura” y “civilización” unívocos y precisos en todas las ciencias sociales?” Y, vamos, que los mil y pico saquen 15 minutos para responder a la encuesta.
 
Del mensaje nº 33 de Figueroa Luna, en este punto, paso al nº 48, de setiembre 21 del 2002. dice Figueroa Luna que “Una lectura atenta del Manifiesto confirma su ambigüedad ya no sólo en el término historia, sino también en historiografía. En su amable respuesta, Carlos Barros define a esta última como “historia de la historia”, pero en el Manifiesto se consigna al menos 20 veces historiografía como proceso de conocimiento, como historia que se escribe hoy.  Dicho esto, Figueroa Luna lista 12 instancias en las que el Manifiesto emplea el vocablo “historiografía” de forma equívoca según su modo de leer. Quiero compartir dos observaciones:  1) en la respuesta de Carlos Barros de Mayo 31, 2002, Carlos responde como miembro de HAD a Carlos Ordóñez y Guillermo Figueroa Luna. Yo me descalifico para juzgar dicha respuesta de “amable”, pero se desprende del mensaje de Barros  que fué una respuesta honesta, bien pensada, y que refleja las inquietudes de Carlos como historiador/historiógrafo, y miembro de HAD.  2) el uso de los términos “historia” e “historiografía” siempre se “leen” dentro de un contexto; dado que el Manifiesto de HAD es un documento abierto e invita la apertura y al diálogo, el empleo del término “historiografía” en toda instancia en el Manifiesto sigue el espíritu no-prescriptivo que rige todo el documento. Los resultados de la encuesta a que me he refirido arriba dice mucho de la flexibilidad del documento, cosa no fácil de conseguir.

Sólo una observación más respecto del mensaje nº 48 de Figueroa Luna:

 - “Estas anotaciones puntuales forman parte de los desacuerdos que ya expuse. Creo que el error mayor es sobrevalorar el rol de las comunidades científicas, lo que implica minusvalorar el de otras comunidades.  Pero ello no anula lo positivo de asumir el método científico, deslindar con positivismo y posmodernismo, afirmar un compromiso ético y social, buscar una historia integral, intentar abarcar pasado, presente y presente y futuro; todo ello no sólo en palabras.”

 - esto me crea la inquietud intelectual de saber cuáles son esas otras comunidades historiográficas “minusvaloradas” que se expresan en términos científicos, únivocos y precisos y que, siguiendo el hilo de Figueroa Luna, “la” comunidad científica historiográfica desmerece o no tiene en cuenta. Esta sugerencia me parece “posmoderna” y... “positiva”.

Me gustaría que Figueroa Luna me explicara cómo se sobrevalora el rol de las “comunidades científicas”, ¿ se aplica este criterio a los físicos, químicos, biólogos, etc.? ¿Qué es, por ejemplo, una “comunidad  minusvalorada” en Física? Porque hay teorías de “lo social” que arrancan de presupuestos de Física (Bunge, Sokal, Prygogine, Stengers, Iberral, et al.) Y yo quisiera saber si Figueroa Luna puede mostrarme la univocidad, precisión y no-equivocidad de los términos que emplean todos ellos al hablar de “lo social”; si, cuando lo hacen,  no se embrollan en “tendencias”, “escuelas” ya superadas;  además, de cómo incluyen ellos a las “comunidades minusvaloradas” en la Física Social que proponen.

Elpidio Laguna
Univesity of Rugers
Newark, New York
lagdiaz@andromeda.rutgers.edu