Grupo Manifiesto Historia a Debate


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(Presentación de las Actas y Manifiesto Historia a Debate, celebrada en la UNAM el 5 de julio de 2002)

Antonio García de León

Sobre Historia a Debate

Desde la década de los treinta del siglo pasado, Benetto Croce decía que "los requerimientos prácticos que laten bajo cada juicio histórico dan a toda la historia carácter de historia contemporánea. Por lejanos en el tiempo que puedan parecer los hechos por ella referidos la historia, en realidad, está en relación con las necesidades actuales y la situación presente en que vibran aquellos hechos" A partir de esta contemporaneidad de todas las preocupaciones del pasado que ha producido la química del texto histórico, de la circunstancia presente, cada vez más aceptada, que posee cualquier reflexión sobre el pasado, surge en julio de 1993 una comunidad trasnacional de historiadores que realiza en ese año el Primer Congreso Internacional de Historia a Debate, en donde se pretende discutir precisamente esa actualidad de las preocupaciones metodológicas y existenciales de los historiadores. Animado por Carlos Barros, este club cada vez más internetizado realizó en julio de 1999 su segundo Congreso Internacional, de hecho siguiendo la frecuencia de cada seis años del llamado Jacobeo religioso alrededor de las peregrinaciones a Santiago de Compostela y a la tumba de su ápostol. Al igual que su referente religioso, historiadores de más de 40 países realizan cada seis años su peregrinación particular a Santiago, animados no solamente por visitar la tumba del ápostol matamoros, el primer integrista anti-islámico de la historia o por contemplar el acrobático vuelo del botafumeiro al interior de su catedral-, sino por acudir también a esta cita con el debate historiográfico, que, para quienes realmente toman en serio la historia, adquiere un carácter cuando menos reverencial. Así que ya desde ahora, preparamos maletas para nuestro próximo "mundial" a realizarse en el 2004...

Hay que decir además que la participación de los historiadores latinoamericanos en estas nutridas peregrinaciones a Santiago de Compostela, a lo que se perfila ya como la Meca de la discusión histórica, se debe en mucho a la labor hecha por el mismo Carlos Barros en las universidades de este lado del charco. Gran parte de este esfuerzo se lo debemos pues a la terca decisión del profesor gallego de meternos en camisas de once varas, metodológicas y existenciales y hacernos participar en una gama intensa de discusiones de todos los temas que atañen a la historia desde la enseñanza de la historia, que tiene en el evento gran relevancia, hasta cómo rescatar la memoria frágil de los documentos electrónicos. Así, en el primer Congreso de HaD, la contribución de las ponencias de América Latina mereció también, además de las Actas, una publicación especial (América Latina) en la que participamos varios profesores de esta Facultad, así como historiadores de varios países iberoamericanos.

Además de los Congresos y después de varios años de actividad, HaD y su grupo animador, han logrado crear una inmensa comunidad que discute toda clase de temas en la red, por medio del correo electrónico, a través del chat o visitando la página web de un proyecto que empezó de manera modesta, pero que la ansiedad de nuestros tiempos ha hecho ya un referente para los historiadores navegantes, los que aprovechan el anonimato de la red, para quienes tienen tiempo de hacerlo y para quienes se preocupan por iluminar de cuando en vez la marcha inexorable de su propio quehacer historiográfico. Gracias a ello, nuestros sitios de correo se ven a menudo enriquecidos por interesantes discusiones entre argentinos, rusos, franceses, africanos, españoles o japoneses, conocidos internautas y redomados discutidores, llegando realmente a congestionar las atrasadas configuraciones de nuestro arcaico servidor de la UNAM.

Ampliando su margen de propuestas, y coincidiendo con el episodio fundador del nuevo siglo que fue la demolición de las torres gemelas el año pasado, HaD circuló un Manifiesto que formula 18 propuestas metodológicas para hacer retornar a la historia por el buen camino de la tradición historiográfica densa y advertirnos de paso sobre los peligros del retorno a la vieja historia, las trampas del "subjetivismo resucitado por la corriente posmoderna a finales del siglo XX", las amenazas del "giro positivista y conservador que amenaza con devolver nuestra disciplina al siglo XIX", etcétera. Un documento que servirá de reflexión de las propuestas y enunciados, cada quien a su manera. Es así como, una vez advertidos de los peligros que acechan nuestro quehacer, HaD propone varias vacunas metodológicas que seguramente tranquilizarán a quienes nos tomamos en serio la historia y tratamos de mantener actualizados nuestros programas antivirus. Como no conozco las Actas, o tal vez vienen en camino, quisiera referirme al Manifiesto, que cualquiera puede bajar de la red un documento que además está sujeto a críticas, adendas, nuevas propuestas y modificaciones. Producto pues de estas discusiones, el texto es realmente colectivo y resume muchas de las preocupaciones de este principio del siglo.

Primeramente, el Manifiesto propone 18 temas que resultan muy interesantes, pues resumen en gran medida los temores y desasosiegos que asaltan a la comunidad de los historiadores en un momento de incertidumbre generalizada en donde los viejos paradigmas, por feos que resulten, pueden jugar el papel de troncos flotantes en una inundación cuyas dimensiones desconocemos. Estos referentes para "explicitar y actualizar nuestra posición en diálogo crítico", como dice el documento, son los siguientes

Primero, una ciencia con sujeto que no sea ni la historia objetivista de Ranke, ni la historia subjetivista de la posmodernidad, sino "una ciencia con sujeto humano que descubre el pasado conforme lo construye"... 2) una nueva erudición basada en nuevas fuentes, no sólo escritas, sino retomando los avances de las nuevas formas de hacer historia, 3) recuperar la innovación ("llenando los odres viejos con vino nuevo", como dice el Manifiesto), con el fin de reivindicar de alguna manera el encantamiento de la historia, 4) Fortalecer la interdisciplina, pero de a de veras y no sólo como fórmula repetida, 5) Nos advierte contra la fragmentación, es decir, contra los nocivos efectos causados por el fracaso de la "historia total", efectos cuya inoperancia habría realmente que discutir, 6) Propone una tarea historiográfica consistente en salirle al paso a los acontecimientos históricos que vivimos con gran rapidez, haciendo historia contemporánea, o combinando ésta con las historiografías más tradicionales, 7) Es necesaria una historiografía global en donde la democracia de la red derrote el regionalismo, los nacionalismos y los elitismos jerárquicos y lentos, 8) Propone una autonomía del historiador en el sentido de la crítica, 9) Aconseja reconocer tendencias, afirmar identidades metodológicas y terminar con el caldo indiferenciado en el que hoy parecen nadar las historiografías... 10) Hay que reconocer la herencia recibida, es decir, no tirar al basurero de la historia las revoluciones historiográficas del siglo pasado (Annales, marxismo, neopositivismo, etcétera..., 11) Entrarle de plano a la historiografía digital y a las nuevas tecnologías, 12) Reconocer los retos del relevo generacional y el hecho de que nuestros alumnos a veces, según esto, son más conservadores que nosotros, y entonces qué vamos a hacer, 13) Es esencial practicar, según esto, una historia pensada, o sea, reflexionada una combinación de práctica y teoría que retome precisamente la justa dimensión del relato, 14) La aceleración histórica de la última década ha reemplazado el debate sobre el fin de la historia por el debate sobre los fines de la historia, en un punto en donde a los historiadores se nos da mucho más poder de presencia y convencimiento del que realmente disfrutamos... 15) Aquí, se propone reivindicar la historia, o sea, "la función ética de la historia, de las humanidades y de las ciencias sociales, en la educación de los ciudadanos y en la formación de las conciencias comunitarias"... El punto 16 trata de llamarnos la atención y, aprovechando los "tiempos de paradójicos retornos", sobre otro retorno posible "constatando y alentando la vuelta al compromiso", es decir, volver a la tradición comprometida de los intelectuales del siglo pasado "Contrapeso vital", se nos advierte, "para conjurar una virtual escisión de la escritura académica de la historia respecto de las mayorías sociales que financian con sus impuestos nuestra actividad docente e investigadora". Por último, en sus puntos 17 y 18 , el Manifiesto propone una reflexión sobre el presente y el futuro, así como la construcción de un nuevo paradigma, que el texto ubica de plano en las luchas actuales contra los efectos y estragos de la globalización.

No sé si seguimos con todo esto llenando los odres viejos con vino viejo, pero, independientemente de estos ires y venires, la labor de HaD me resulta particularmente interesante, pues el inmenso corpus producido por sus dos congresos, sus gruesas Actas y por todo lo que acompaña a esta reflexión en la red, seguramente dará muchos mejores frutos en la propia producción de los historiadores que participan en el debate. La volatilidad de muchas discusiones, la desigualdad inherente a un debate novedoso por el uso de la red, contienen un elemento valioso, el de la interactividad, que tendría que ser reproducido en el nivel local y usado para sacar a la historiografía de la estrechez de las aulas. Creo que HaD tiene mucho que enseñarnos para romper aquí los prejuicios, las cárceles de aire y la reflexión solitaria a la que nos obliga un sistema de competencia que nos metió a todos en el juego de trabajar con criterios productivistas que limitan la productividad. Con todas estas dificultades es difícil hacer escuela, formar grupos de trabajo y pensar colectivamente, pero tal vez la misma precariedad a que nos hemos visto arrinconados nos ayude a romper esas barreras. HaD es en eso, un ejemplo y un buen comienzo...