Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniones

 
El siguiente artículo fue publicado en el diario La Verdad, de Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, el viernes 2 de noviembre de 2001, página A-7.
 
NUEVOS PARADIGMAS EN LA HISTORIA
 
(Roberto López Sánchez (Director de Formación General.
LUZ. e-mail: cruzcarrillo2001@yahoo.com)

El pasado martes 16 de octubre, los profesores de LUZ Antonio Soto, Juan Romero, Johnny Alarcón, Norberto Olivar y Roberto López, presentamos ante la comunidad académica de la institución el Manifiesto Historiográfico de Historia a Debate, elaborado por un grupo de 23 historiadores de España, México, Francia, Argentina, Cuba, Estados Unidos, Ecuador, Brasil y Venezuela, el cual postula un cambio de paradigmas en la historia mundial/global. Igual presentación realizamos el jueves 18 en la Universidad Católica Cecilio Acosta.

Historia a Debate ha celebrado dos congresos internacionales en 1993 y 1999, en la Universidad de Santiago de Compostela, España. A partir de 1999 constituyó una red a través de internet: www.h-debate.com, cuya dirección de correo es h-debate@cesga.es.  Actualmente Historia a Debate abarca una comunidad de más de 1.500 historiadores de los cinco continentes. Su principal animador es el profesor español Carlos Barros.

Historia a Debate se ha constituido como tendencia historiográfica del mundo globalizado, contribuyendo a la configuración de un paradigma común y plural para los historiadores del siglo XXI. Las 18 tesis del manifiesto abarcan cuestiones de método, historiográficas y epistemológicas. Propone la superación del objetivismo positivista y del subjetivismo posmoderno, considerando que es el historiador quien construye su objeto de acuerdo a las influencias que recibe del entorno en que actúa y del momento en que vive. La rigurosidad en la historia no es contradictoria con sus resultados relativos y plurales, acordes a la diversidad presente en las sociedades humanas.

El manifiesto postula el uso de nuevas fuentes históricas como la oralidad, la iconografía y los restos materiales, propone la innovación en los métodos y los temas, defiende la interdisciplinariedad como una necesidad ante la complejidad del actual mundo globalizado, y cuestiona la fragmentación de los estudios históricos, pues desvincula a los historiadores de una realidad basada en la interrelación y la comunicación global.

Promueve el debate y la confrontación intelectual, incluyendo el uso de internet, como mecanismo básico para avanzar en el actual mundo globalizado. Reivindica la autonomía intelectual de los historiadores ante los poderes establecidos, cuestionando la influencia que instituciones y empresas realizan sobre las investigaciones que financian. Llama a clarificar las tendencias historiográficas actuales, con el fin de darle un sentido más comunitario al trabajo historiográfico. Valora la herencia recibida de las principales tendencias historiográficas del siglo XX, particularmente de la Escuela francesa de los Annales, del marxismo y del neopositivismo.

  Los historiadores no se deben limitar a aportar datos. Su papel abarca la definición de los temas, fuentes y métodos de investigación, su pertinencia social e implicaciones teóricas, y sus conclusiones y consecuencias. La unidad entre la teoría y la práctica de los historiadores permitirá una mayor coherencia de su labor. De igual forma valora los aportes que desde la historia deben realizarse en la definición del futuro de nuestras sociedades. Hoy cuando iniciamos el siglo XXI dentro de una gran incertidumbre por el futuro de la humanidad, la historia tiene mucho que aportar en la comprensión de los procesos que han conducido a la situación actual. Para Historia a Debate la historia debe estar al servicio de las mayorías sociales, y reivindica el compromiso con los valores universales de educación y salud, justicia e igualdad, paz y democracia.