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En respuesta a Denise:

Creo que considerar "peligroso" el compromiso de los historiadores con valores humanos universales es un exabrupto. Como hemos dicho en otros momentos, (en la presentación de HaD en Rosario el 19/10/02), pensamos que lo fundamental del trabajo del historiador es precisamente el compromiso que asume concientemente con las grandes mayorías sociales de América Latina, eternas olvidadas de los planes de desarrollo y de las reflexiones de los intelectuales.

La solidaridad, por ejemplo, es un valor universal que sin él la humanidad no hubiera podido abrirse paso a través de los siglos, particularmente mientras predominaron las comunidades primitivas. Si la democracia es el imperio de las mayorías, asumimos el principio de subordinar nuestro trabajo intelectual a los intereses de esas mayorías. Ciertamente el mundo en que creemos es un mundo diverso, de respeto a las opiniones divergentes, pero eso siempre tiene unos límites. No se puede afirmar, como he escuchado a alguien aquí en Venezuela recientemente, que en nuestra sociedad "caben perfectamente los fascistas". ¿Es que acaso para los fascistas existe diversidad?. Si aquí en Venezuela no han comenzado a exterminar a quienes no piensan como ellos es simplemente porque no han podido. Después de 1945 se generó un consenso mundial para suprimir el fascismo, por su carácter inhumano y antisocial. Por ello, el pluralismo y reconocimiento de tendencias tiene los límites que establecen precisamente los valores universales que guían el desarrollo de los pueblos: la democracia, la soberanía, la solidaridad, la justicia, la igualdad.

Lo de legitimar diversos modos de producción, no creo que a los argentinos hoy en día les queden ganas de estar legitimando al modelo neoliberal que los ha llevado a la bancarrota. Como tampoco podría legitimarse modelos fracasados como el keynesiano y el soviético. Más que legitimar los fracasos económicos del capitalismo, hay que abrir la creatividad en la búsqueda de nuevas formas de organización social. De allí la importancia de postular nuevos paradigmas, que nunca pretenderán ser una nueva receta que sustituya a las anteriores.

Roberto López.
Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela.

Miembro del GM de HaD