Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniomes


Deseo suscribir  el Manifiesto de Historia a debate publicado en la red el pasado 11 de septiembre del presente año.

Me parece una especie de estado de la cuestión en materia historiográfica y una toma de posición sobre epistemología, metodología, filosofía de la historia, y actitud ante la historia como  realidad y como ciencia.

De particular importancia considero la tesis 1, Ciencia con sujeto, y lo que de ella se deriva en epistemología y filosofía de la ciencia que se refleja en la tesis 4 a favor de la interdisciplina y la tesis 5  contra la fragmentación de la historia: no tanto la utopía de la historia total sino más bien una historia que asuma como dimensión básica la globalidad desde una visión integral e integradora. Sugerente resulta, hay que destacarlo, el uso del término interdisiciplina y no el de multidisiplina que tiene que ver con  el hecho de que se han ido diluyendo las fronteras tradicionales entre las ciencias sociales en la medida que se replantean desde la globalidad real y el pensamiento crítico y no tanto desde la visión científica occidental-liberal-hegemónica y desde la interinfluencia que se ejercen mutuamente.

 No se trata de negar en forma absoluta los paradigmas de Annales y delm marxismo. Más bien, de superarlos, recogiendo lo que nos heredan de valía, con el auxilio del desarrollo y convergencia de las ciencias naturales y sociales, exactas y humanas. En el caso del primero, en su tradicional minusvaloración de la teoría y la filosofía que, de alguna manera, condujo, después del 68, a una cierta pérdida de brújula. En el caso del segundo, en la superación de su absolutización y una cierto manejo esclerótico y esquemático de tendencias unidimensionales.

Carlo Ginzburg plantea (Ciclo de Conferencias, Aula Magna, Facultad de Filosofía y Letras-UNAM, México 25 de marzo de 1 999) que, a pesar de la genialidad y aportes de Marx, el autor alemán no puede ser considerado como el Newton de las ciencias sociales. Quizá, eso sea una exageración, pero
tiene mucho de verdad. El trabajo por la fundamentación y desarrollo de las ciencias sociales, y de muchas  maneras la Historia lo es, es ingente y colectivo. El esfuerzo teórico que, sobre todo después del derrumbe del muro de Berlín (1989) y la debacle del campo socialista (1991), se ha venido desarrollando en el Mundo me parece muy trascendente en el camino para encontrar un acercamiento multidimensional a los hechos sociales y a su estudio histórico.

Las tesis 6, sobre historia reciente, la tesis  10 sobre la herencia que hemos recibido, la 15   con su recuerdo de la función ética y  la 16 sobre el compromiso del historiador y el papel de los historiadores en la sociedad se interrelacionan y apoyan mutuamente, en la convicción de que no es aceptable una asepsia profesional que se mantenga al margen y químicamente pura ajena a los proceso reales que viven nuestras sociedades.

No puedo menos de ver, detrás de ellas la influencia de aquella propuesta de Marc Bloch, el célebre maestro comprometido con la liberación de su Patria, de acercarse al pasado desde el presente y al presente desde su generación en el pasado, así como de la célebre tesis 11 sobre Feuerbach en la que Marx postula que  no basta con interpretar el mundo. En realidad las dos propuestas tienen que ver con el pensamiento crítico y autónomo, tesis 8, como un elemento fundamental del oficio de historiar. No se trata de convertir al historiador, en cuanto tal, en un político, pero sí de hacer patente su incidencia en lo político, como bien lo recuerda Eric Hobsbawm.

Por ello, no puedo menos que saludar la tesis 14 sobre los fines de la historia que reconoce al futuro como abierto. Este tesis es toda una toma de posición en contra  del pensamiento único y el destino manifiesto. Tesis, por demás oportuna, en el largo plazo que nos coloca ante un futuro incierto, pero que en lo inmediato, con los acontecimientos  del 11 de septiembre pasado en Nueva York y Washington y sus lamentables derivaciones bélicas, implican rechazar los intentos de convertir al mundo en algo unipolar y dicotómico, según postula  la exigencia del presidente norteamericano: el que no está conmigo, está contra mí , o están con nosotros o son terroristas. Los historiadores latinoamericanos, entre ellos los mexicanos, hemos de ser muy sensibles a ello. Nuestra historia y presente nos lo recuerdan constantemente y nos dan una perspectiva  de la que no debemos prescindir.

Me llena de estímulo el esfuerzo condensado   del Manifiesto. Felicito, saludo y agradezco  el trabajo de Carlos Barros y los dos  Congresos mundiales de h-debate en Santiago de Compostela, destino de peregrinos de la fe y la esperanza cristiana y la fe y la esperanza en historia. Sirva para construir en los hechos una globalidad alternativa a la hegemónica: horizontal, fraterna y creadora; una comunidad que motiva, compromete entre sí y se retroalimenta, pues permite sentirse parte de un movimiento e impulso que desde lo local y el trabajo concreto va sembrando y conformando los elementos de un nuevo paradigma científico historiográfico.

Las nuevas tecnologías, la historiografía digital, la generalización de Internet (tesis 11), y en particular h-debate, son un elemento que se vuelve imprescindible y de máxima utilidad; incluso a pesar de Echelon y la vigilancia que ejerce la Agencia Nacional de Seguridad del gobierno norteamericano.

Reitero, pues, mi adhesión al  Manifiesto de Historia a Debate y manifiesto mi gusto de sentirme parte de él y de toda la comunidad su comunidad.

Un comentario adicional. ¿No sería conveniente incorporar a la discusión y, en su momento, al Manifiesto una posición teórica y científica en torno al renovado debate sobre el binomio espacio-tiempo? Tiene que ver con la interdisicplina de la ciencia social y de sus disciplinas o ciencias, en particular de aquella hermana de la historia que es la geografía. Interesantes, en esta materia, resultan, entre otras,  las reflexiones de Immanuel Wallerstein en The inventions of TimeSpace realities: towards and understanding of our historical systems , Geography LXXIII (4), pp. 5-22, 1991 y su conferencia El tiempo del espacio y el espacio del tiempo: el futuro de la ciencia social , impartida  el 22 de febrero de 1996 ante la Sociedad Geográfica de Tyneside en la Newcastle University at Tyne y publicada en Geografía Política, Vol. 47, núm. 1, Enero, pp. 71-82.
 
16 de noviembre de 2001
 
Gabriel Mario Santos Villarreal
gabybuque@hotmail.com

UNAM, México

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Querido Gabriel:
 
Gracias por tu elaborado mensaje que difundiremos por la sublista del Manifiesto, la lista general y lo colgaremos de la web.

Salvo la cita de Ginzburg sobre Marx (que tu mismo calificas de exageración) son interesantes tus citas de autores "consagrados" que van en línea con el Manifiesto, cuya elaboración, recordemos, no deriva de lecturas eruditas sino nuestra propia experiencia y reflexiones. Tal vez nuestra mayor aportación sea ofrecer de manera articulada cuestiones que están fragmentadas en el aire en esta inédita transición histórica e historiográfica.

Por lo demás, el Manifiesto es un punto de partida. Establecido el consensus minimus toca desarrollarlo punto a punto (y en sus interrelacions, como haces tu), a sabiendas de que todo trabajo en ese sentido tiene de entrada un público académico, más allá del área de pertenencia y del país de cada uno, dentro  y fuera de HaD, muy interesado. Tarea que recién empieza, que exige trabajos más extensos que los mensajes digitales y que tiene en Venezuela, hoy por hoy, su mejor ejemplo, con los dos libros que alli se están preparando.
 
Un abrazo,

Carlos Barros