Grupo Manifiesto Historia a Debate


 Opiniomes

 
Estimado Carlos:

He vuelto a mirar el Manifiesto con la intención de transmitirte mis impresiones. En general acuerdo con sus formulaciones, con la evaluación general que establece sobre el estado de la disciplina y, sobre todo, con la forma de intervención que propone: esto es plantear un debate y llamar a la polémica.

Me parece que esto último que te menciono es muy positivo, realmente innovador en el ámbito en que nos movemos, y va en el sentido de comprometer a la práctica de la historia (ya sea en la docencia, en la investigación, en la organización institucional) con el debate de ideas de una forma no meramente retórica sino verdaderamente efectiva. También me parece que esto plantea nuevos problemas: es decir, el manifiesto nos muestra una serie de cuestiones que es central poner en discusión y muchas de esas cuestiones presentan una complejidad que hace que, en mi caso, me identifique más con el diagnóstico preciso y la intención de su intervención que con algunas de las líneas que propone como salida (sobre todo en aquellos casos en que estas propuestas se atan a definiciones teóricas, como por ejemplo puede ser el caso de la proposición señalada en el punto VI de incorporar los tres conceptos clave de la historia de la ciencia pospositivista: paradigma, revolución científica y comunidad de especialistas). No tengo definida una posición con respecto a esto: simplemente señalo que, en mi caso, algunas de las proposiciones (digamos, ciencia con sujeto, historia como ciencia y como una de las humanidades) son, en una primera instancia de debate, más claramente sostenibles que otras. Otro de los problemas que me parece que se plantean, incluso en aquellas proposiciones capaces de lograr mayor consenso, es como entendemos y cómo llevamos a la práctica estas ideas: por poner un ejemplo, estimo que segutramente hoy una mayoría casi unánime de los historiadores acuerda con el precepto historia como ciencia y como parte de las humanidades o historia como ciencia con sujeto, pero a la hora de argumentar qué significa esto las postura pueden resultar inconciliables. En este sentido, me parece fundamental insistir en el valor de la historia como crítica y postular también la centralidad de una actitud siempre "autocrítica" por parte de los historiadores.

Quisiera comentarte dos puntos sobre los que me parece interesante ampliar la discusión y que los he elegido sólo por la razón de que se trata de cuestiones vinculadas a mis intereses y sobre las que siempre estoy tratando de pensar: Uno es con respecto al diagnóstico sobre el proceso de transformación de la disciplina en el siglo XX: me parece que 1) yo sostendría una posición más matizada con respecto el fracaso parcial de proyectos como los del marxismo y Annales y en todo caso alentaría a buscar e investigar en ellos aspectos no suficientemente recepcionados en la práctica de la historiografía que, a mi juicio, tienen un potencial siempre transformador a la hora de plantear una discusión sobre nuestras ideas y nuestras prácticas. De alguna manera sostendría más fuertemente que la investigación de una historia crítica de la historiografía es un pilar fundamental para trazar una reflexión sobre lahistoria. 2) en esta línea, si bien me parece muy auspiciosa la idea de general un nuevo paradigma para el siglo XXI, y con el carácter plural, autorreflexivo y autoconsciente que aquí se propone, me parece que es vital tener en cuenta que este paradigma podrá construirse en base a la efectividad y solvencia de prácticas de investigación y discusión como estimo que, en gran parte, fue lo que sucedió en el caso de las innovadoras propuestas programáticas del siglo XX. En este sentido, creo que es fundamental vincular la propuesta programática con debates efectivos sobre los que la investigación histórica puede aportar a la reflexión sobre la historia (como estimo efectivamente se está haciendo en los distintos proyectos de discusión que están en marcha) El segundo aspecto que quería mencionarte es con respecto a la reivindicación de la historia y el compromiso. Por supuesto, comparto las afirmaciones que el manifiesto sostiene con respecto a la ética del historiador y las cuestiones vinculadas a nuestro compromiso público. En esta línea me parece que es necesario discutir cómo esta ética y este compromiso se conectan con nuestro compromiso con la comprensión y la búsqueda de la verdad. Es decir, me parece que una línea interesante trabajar sobre las complejas relaciones entre conocimiento y ética o conocimiento y compromiso, entendiendo que la ética y el compromiso no sólo refieren a los fines de nuestra práctica, sino que la atraviesan en todas sus instancias y, en algún sentido, son consustanciales a la comprensión y la búsqueda de la verdad: es decir, a los objetivos fundamentales que nos definen como historiadores.Y que sólo planteando adecuadamente estas últimas cuestiones podremos sostener un debate efectivo sobre la ética y el compromiso.

Bueno estos son mis primeros comentarios. Los he hecho un tanto intespestivamente, con la intención de que esta comunicación tenga (pese a las características de un medio como el e-mail) algo de la frescura de una charla cara a cara. me interesaría seguir intercambiando opiniones. Con respecto al artículo, quería decirte que podré mandarlo en unos días, ya que en este momento estoy haciendo las últimas correciones formales. Desearía que me informes si hay establecidos plazos o alguna caracteríistica con respecto al formato a tener en cuenta. Un abrazo grande,

Hernán Sorgentini
Universidad Nacional de La Plata
Centro de investigaciones Socio-históricas