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Lanzan manifiesto contra posmodernismo
Entre los firmantes se encuentran 23 mexicanos que buscan superar la crisis en la que se encuentra el estudio de la historia
Por ANTIMIO CRUZ / Grupo Reforma
Ciudad de México (6 julio 2002).- Un grupo de 126 investigadores de historia de 20 países de América y Europa, entre los que hay 23 mexicanos, firmaron un manifiesto en el que se presentan como nueva corriente historiográfica y marcan sus diferencias frente a otros grupos de reflexión sobre historia, como el posmodernismo y el neoconservadurismo.
historia
El documento es respaldado por historiadores de otros 14 países de América y cinco de Europa. /  FOTO: JUAN IGNACIO ORTEGA JIMÉNEZ
 


El documento conjunto, llamado Manifiesto de Historia a Debate, fue presentado ayer en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde estudiantes, profesores e investigadores llenaron butacas, pasillos y escaleras para escuchar las 18 propuestas metodológicas que buscan ayudar a superar la crisis en la que se encuentra el estudio de la historia desde la segunda mitad del Siglo 20.

"No pretendemos crear una camisa de fuerza sino un modelo de referencia en el que una comunidad amplia de historiadores encuentre puntos de convergencia", afirmó durante la presentación Norma de los Ríos, catedrática del doctorado y maestría de Estudios Latinoamericanos de la UNAM.

El manifiesto critica el excesivo subjetivismo que llevó a los posmodernistas a declarar "el fin de la historia"; pide ampliar el concepto de fuente histórica para que se incluya la información oral e iconográfica; propone aproximarse a los métodos de estudio utilizados por la ciencia, pero sin perder de vista el factor humano, así como superar el eurocentrismo que predomina en los estudios de historia mundial.

"Este documento se puede considerar como una radiografía excepcional de la situación del estudio de la historia a principios del Siglo 21", comentó Guillermo Turner, Subdirector de Investigación Histórica del Instituto Nacional de Antropología e Historia. "Entre otras consideraciones aquí se habla de modificar las referencias desde las cuales se aprecia la historia, porque todas las historiografías nacionales pueden ser centro y periferia".

Como primer firmante del manifiesto y principal promotor del documento aparece el español Carlos Barros, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela, seguido del francés Jerome Baschet, de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, así como del mexicano Boris Berenzon, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

El origen del manifiesto fueron las 75 ponencias expuestas en 1999 en el Congreso Internacional de Historiadores realizado en Santiago de Compostela. Las reflexiones derivadas de ese congreso se reunieron en 400 páginas, editadas en tres tomos y a partir de esas ideas se crearon grupos de reflexión a distancia que fueron dando cuerpo al manifiesto.

"Estas 18 propuestas metodológicas son una vacuna contra las trampas de la historia subjetiva que condujo al posmodernismo a anular la existencia misma de la historia, pero también contra la historia objetivista del neoconservadurismo que pone toda su atención en la obtención de fuentes y datos", afirmó el historiador Antonio García de León, autor del libro Resistencia y Utopía. 500 años de historia de la provincia de Chiapas.

El acto académico sirvió para repartir entre los asistentes el folleto de 16 páginas en el que los miembro de la corriente Historia a Debate proponen una nueva visión global de esa disciplina.

"Es necesario que veamos el daño que ha provocado la simplificación grotesca", continuó reflexionando Norma de los Ríos. "Hay que hacer un balance crítico de los paradigmas teóricos de la modernidad, como el posmodernismo, que en su momento muchos abrazaron con entusiasmo y hoy está en entredicho porque no se puede sostener durante mucho tiempo la tendencia a dilatar el presente y cancelar el futuro".

"Es verdad que la noción de progreso entró en crisis durante la modernidad, pero esto no niega la necesidad de seguir pensando en un futuro mejor", agregó.

Berenzon, quien editó el manifiesto en México, también obtuvo adhesiones a esta corriente historiográfica de investigadores mexicanos de la UNAM, el INAH, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM), el Instituto Mora, la Universidad Pedagógica Nacional, la Escuela Normal Superior de México, la Escuela Normal Superior de Xalapa y las universidades autónomas de Baja California Sur, Ciudad Juárez-Chihuahua, Chiapas, Morelos, Puebla y Sinaloa.

Además de los mexicanos, el documento es respaldado por historiadores de otros 14 países de América y cinco de Europa.