Nota del editor:

Esta intervención nos llega a través de la lista H-México.


Debate sobre enseñanza de la historia: replica de Elías Palti

Estimados interlocutores virtuales: Lamento volver a disponer nuevamente de sus bites y, sobre todo, de su tiempo con una apreciacion personal. Solo quiero hacer algunas aclaraciones respecto de la respuesta de Ramon Lopez Facal a mi critica a una intervencion suya anterior. No quiero convertir esto en una disputa personal, o una especie de contrapunto, por lo que prometo que este sera mi ultimo mensaje al respecto.

En primer lugar, lamento que mi critica haya aparecido como un intento de "(des)calificar globalmente" su intervencion anterior. De ningun modo quise hacerlo. Creo, pues, que vale la aclaracion de que mis diferencias con su anterior escrito refieren especificamente a la expresion: "enseñar a pensar historicamente" (que, en realidad, Lopez Facal toma de otras intervenciones anteriores en HaD).

Luego me referire a los problemas que veo en dicha expresion. Antes quiero hacer dos aclaraciones respecto a que mas no dije, o, al menos, no quise decir o dar a entender.

Primero, agradezco pero no creo necesaria la aclaracion de que la educacion siempre cumplio una funcion ideologica. No es algo que desconozca o pretenda negar. Nuevamente, mi pregunta refiere a si basta con oponerle el "enseniar a pensar historicamente" para que los efectos de la manipulacion ideologica oficial se desvanezcan.

Segundo, me llama la atencion que Lopez Facal identifique lo que llama la "historia erudita" (esto es, "el gusto por el conocimiento del pasado en si mismo") con el "turismo historico-artistico o el consumo de otros productos de mayor o menor calidad (documentales, revistas, peliculas, etc.)". Digo que me llama la atencion porque nunca imagine que pudiera vincularse "erudicion" con massmedia. De todos modos, no es ni una ni otra cosa lo que yo intento abogar. Lamento que se haya interpretado asi. No pretendo propiciar una "historia erudita" (ni mucho menos masssmediatica), como tampoco Lopez Facal pretende propiciar un "saber espontaneo y a-historico". Reitero, lo unico que busco es discutir (problematizar) la idea de que quiere decir "enseniar a pensar historicamente".

En realidad, lo que intento destacar es el hecho de que no existe una forma de "pensar historicamente". Creo que Lopez Facal tiene si un concepto "espontaneo y ahistorico" de que quiere decir "pensar historicamente"; y es esto lo que lo lleva a veces a coincidir con el "saber espontaneo y a-historico" que nuestros alumnos suelen traer de fuera de las universidades--que, como sabemos, no es nada "espontaneo", sino historica y culturalmente determinado (y, como el destaca, para nada ajeno a las manipulaciones ideologicas). Solo espero que las lineas que siguen sirvan para repensar dicho concepto, y ayuden a tratar de descubrir juntos algunas de las aristas problematicas que el mismo contiene.

En la respuesta de Lopez Facal a mi critica anterior pueden, de hecho, encontrarse tres visiones distintas al respecto (las cuales, sin embargo, no se encuentran discriminadas).

Empezare por el final, puesto que corresponde a una forma historicamente precedente de "pensar historicamente". De forma nada incidental, cuando retoma mi planteo sobre las "famosas cuestiones eternas" (porque, según dice, "es conveniente que los y las jovenes adquieran conocimientos fundamentales sobre los problemas que afectan al genero humano"), para inmediatemente luego introducir sus ejemplos historicos de destruccion y defensa del ecosistema, vemos aquí claramente ejemplificada la forma clasica del "pensar historicamente", según las pautas (que nacen en la Antigüedad y llegan hasta la Ilustracion) de la "historia magistra vitae". Este concepto es, decía, historicamente anterior a la formulacion romantica de una idea de la Historia (en singular). No cabe aquí desarrollar este punto (remito al trabajo de Kosselleck, Vergangene Zukunft, 38-66), pero senialemos que, hasta la llegada del romanticismo, la invocacion al pasado como fuente de ensenianzas para el presente se ligaba a una vision anti-evolutiva de la historia, es decir, formaba parte de un sistema de pensamiento en el que no cabia aun la idea de "una" historia, sino solo de "historias" a las que recurrir a fin de afrontar situaciones concretas particulares. Es asi que, por ejemplo, Napoleon podia aprender de Alejandro como conquistar el Oriente, y nosotros podemos aprender de las mitologias indigenas la necesidad de conservar el medio ambiente.

La segunda acepcion del "pensar historicamente" que aparece en la respuesta de Lopez Facal es aquella a la que me referia en mi intervencion anterior, y que, entiendo, es tambien la que forma parte mas naturalmente del "saber espontaneo" hoy corriente entre los alumnos; esto es, la idea, de raices romanticas del saber historico como, en palabras de Lopez Facal, destinado a propociornar "el conocimiento preciso sobre sus origenes y evolucion". Según este concepto, entre presente y pasado no hay analogias (a partir de situaciones particulares), sino una conexión estructural que nos permite pensarnos como formando parte, junto con nuestros antecesores, de un proceso evolutivo mas general que explica, en definitiva, nuestra configuracion social y cultural presente.

Esta segunda acepcion resulto historicamente de la critica del concepto precedente y es, de hecho, contradictoria con el mismo (algo que, desgraciadamente, no podemos explicitar aquí). De la critica, a su vez, de esta segunda acepcion del "pensar historicamente" resulta una tercera, a la que Lopez Facal tambien refiere cuando afirma, citando a Ramon Cuesta, que lo que trata es de desarrollar "un autentica contramemoria encargada de resaltar las discontinuidades, las contradicciones y lo mudable de todo lo que es humano". Esta ultima tiende, por el contrario, a senialar el carácter contigente de todo desarrollo historico.

Como decia, no cabe desarrollar el punto aquí (espero si hacerlo en otro contexto); pero lo cierto es que cada una de estas acepciones se sostiene en una serie de presupuestos mutuamente incompatibles entre si. Por otro lado, como distintos estudios han senialado, todos ellos presentan sus fisuras conceptuales y pueden (e incluso, deben, según entiendo) tornarse en objeto de escrutinio critico. Creo, de todos modos, que lo senialado muestra por que la idea del "pensar historicamente" es, ella misma, tambien una construccion historica; es decir, que esta no puede definirse por fuera de un cierto marco categorial; que no existe "una" forma de "pensar historicamente".

Y esto nos lleva a un segundo punto relativo a las relaciones entre etica e historia. En realidad, no me queda muy claro que entiende Lopez Facal cuando afirma, citando a Adorno, que lo que el propone es una "educacion para la emancipacion". Supongo que estoy de acuerdo, en lineas generales, con este planteo. Lo que no estoy demasiado seguro es respecto a cuales son las relaciones entre esta "educacion para la emancipacion" y el "pensar historicamente". Lopez Facal parece presuponer que entre este y aquella existe un vinculo, no quiero decir nuevamente "natural", pero si al menos de mutua correspondencia, es decir, que el "pensar historicamente" resulta siempre funcional al proyecto de una "educacion para la emancipacion". Según parece, no suele sospechar, como el Nietzsche de "Uso y abuso de la historia", que el "pensar historicamente" pueda eventualmente resultar contradictorio con la articulacion de un proyecto de vida presente. Cabria considerar, sin embargo, que, asi como la definicion del "pensar historicamente" no es univoca, tampoco lo son sus posibles consecuencias ideologicas. Por ejemplo, el revelar el caracter contingente de las ideas e instituciones presentes puede tanto alentar un proyecto emancipador como tambien desalentarlo. El "saber", en este caso, bien puede convertirse en contradictorio con el "actuar".

No viene aquí al caso explicitar que opino yo al respecto. Basta simplemente con senialar algunos de los problemas posibles relativos a las relaciones entre presente y pasado, entre etica e historia, para demostrar que las respuestas a los mismos, cualesquiera que fueren, no son, en ningun caso, autoevidentes.

De hecho, el suponer que el conocimiento de la historia proyectado sobre el presente sirva siempre y en todos los casos a la "emancipacion" termina dotando a esta ultima afirmacion de un carácter fuertemente aprioristico. Lopez Facal parece presuponer que, al mirar en los ejemplos del pasado, las ensenianzas presentes que va a encontrar van a coincidir siempre con el modelo futuro que el imagina como el mejor (y, probablemente, yo tambien). Ahora bien, mi pregunta es que pasaria si no fuera asi, por decir un ejemplo trivial, si las "lecciones de la historia" nos demostraran que es preferible un gobierno autoritario a uno democratico. Lopez Facal debe, de hecho, considerar esta posibilidad, puesto que de lo contrario su invocacion a la historia careceria de sentido (dado que ella solo confirmaria sus presupuestos presentes). Privada de una instancia de falsabilidad, su idea del "pensar historicamente" se tornaria tautologica. Pero, por otro lado, si este fuera el caso (que la historia "demostrase" que los gobiernos autoritarios son preferibles a los democraticos), se le plantearia, entonces, la opcion de o bien "seguir pensando historicamente" o bien abandonar su proyecto de "educacion para la emancipacion" (ideas ambas que, en dicha eventualidad, se habrian revelado como mutuamente contradictorias).

Por supuesto, no pretendo obligar aquí a optar entre una y otra alternativa, sino simplemente mostrar hasta que punto no solo su idea del "pensar historicamente" sino tambien la de una "educacion para la emancipacion" resulta muy poco eficaz para afrontar idea de la contingencia de los procesos historicos y, en consecuencia, la radical indecidibilidad de los fundamentos de los proyectos politico-ideologicos (que es una, al menos, de las formas posibles de "pensar historicamente"). En definitiva, no se trata ni de dejar de lado la idea de "pensar historicamente" ni de abandonar el proyecto de "educacion para la emancipacion" sino permitirles tanto a una como al otro fundarse en la conciencia de la precariedad e historicidad de nuestros saber.

Lamento, reitero, haber tomado tan larga parte de su tiempo. Solo espero que lo precedente sirva para continuar esta reflexion compartida sobre que queremos enseniar y, en fin, que podemos esperar de nuestro saber especifico en tanto que historiadores.

Elias Jose Palti