He leído con interés las aportaciones que desde esta página se están haciendo sobre la enseñanza de la Historia. Algunas de las sugerencias me han parecido importantes. Sin embargo querría hacer una breve aportación. Es más una intuición que una reflexión muy estructurada.

Considero que, una de las grandes causas, sino la principal, que origina la necesidad de este debate, es la existencia de cierta desorientación sobre la enseñanza de la Historia, sobre el contenido de la misma, y más concretamente sobre el enfoque desde el que discernir los contenidos. En este sentido, la pérdida de un paradigma interpretativo (crisis de las ideologías), dificulta esa labor. La ideología liberal, al decretar el finde la Historia, no sólo entierra al planteamiento marxista, sino que se entierra a sí misma, al convertirse en innecesaria, pues todo ya está explicado, el futuro de la Humanidad se presenta transparente a ojos de cualquiera que esté dispuesto a interpretarlo, y por lo tanto, lo mismo ocurre con el pasado. La Historia no hasido así más que un proceso permanente del avnace de la democracia y del capitalismo (el desarrollo de la libertad y de la capacidad de poder de todas y cada una de las personas). Algo muy hegeliano que Fukuyama puso de moda hace ahora diez años.

En este panorama, creo que la pregunta que subyace al debate es si somos capaces de encontrar un nuevo paradigma interpretativo, una nueva utopía que genere ilusión y que haga replantearse el sentido de las cosas, el estado de la cuestión actual. Un nuevo paradigma que no puede nacer por oposición al liberalismo (creo que nos equivocamos si construimos una alternativa en oposición a algo muerto), sino que haga moverse al liberalismo, para que este recupere su vitalidad, y en el debate, se genere dinamismo.

Es cólo encontrando o formulando nuevos paradigmas, como podremos, creo, entrar en undebate de profundidad respecto al tema de la enseñanza de la Historia.

De todo lo vertido en las opiniones, sólo hay una cosa con la que estoy en total desacuerdo, cuando se afirmo la necesidad de que la Historia se ofertase libre de prejuicios y condicionantes sociales o políticos. Creo que para ninguna ciencia es bueno alejarse o no dejarse influir o actuar desde un paradigma interpretativo, y éste tiene que nacer de una visión de la sociedad y unproyecto de futuro para la misma. La ciencia desencarnada creo que es estéril y la aleja de la sociedad, a parte de conribuir muy poco. No es malo que la Historia responda a planteamientos ideológicos. La pregunta es por el plantemiento en que se sustenta y la bondad o no del mismo.

Recuperemos el gusto por una ideología sustentante de suestro saber, y desde ahí planteemos los contenidos, métodos, acentos, etc...

Gloria López López