Salta a la vista, incluso por los temas elegidos, la voluntad de los organizadores del II Congreso Internacional Historia a Debate de conceder una gran participación a la historiografía latinoamericana. La elección no ha sido en absoluto arbitraria: primero porque entre estos historiadores -profesores de universidades e Institutos de segunda enseñanza desde el sur de California hasta la Patagonia-, es detectable una muy elevada inquietud intelectual y disposición a participar en el debate, lo que es un reflejo, a su vez, de las tesituras por las que atraviesan aquellas sociedades y Estados, y de las propias tensiones profesionales de esos profesores; segundo, porque cuentan con la ventaja de estar muy familarizados con Internet (incluso más que los historiadores españoles, al menos hasta el año 1998), lo que les permite multiplicar los escenarios de debate; y tercero, porque esta situación es una muestra -como lo son las "historiografías poscoloniales" o la presencia de profesores venidos de la India, Egipto y Argelia-, del fenómeno que se viene detectando desde hace una década, ya constatado en el Primer Congreso de Historia a Debate: el creciente carácter "multicéntrico" de la historiografía actual.

Gonazalo Pasamar
Universidad de Zaragoza

(extracto de la reseña del II Congreso a publicar en la revista Memoria y Civilización, Pamplona)