Estimado Domingo: Soy Teodoro Blanco de Buenos Aires ( ) Que suerte que tenés en vivir en un lugar tan lindo como Las Palmas. Sino fuera un vernáculo a ultranza, lo consideraría para vivir una vez que me jubile.
Tu mensaje es el primero que recibo con respecto a este debate. Pero tu síntesis me parece correcta.
No he trabajado nunca en el nivel secundario. Sencillamente no se dió. Hace seis años renuncié a una cátedra que tenía en la carrera de Historia de una universidad privada. Se trataba de un seminario sobre Historia de las Ideas en el último año de la carrera. Actualmente estoy concentrado en la Universidad de Buenos Aires (estatal), donde trabajo en dos cátedras y me dedico a la investigación; en el tema de la integración regional. No tengo una buena formación en metodología de la enseñanza. No sé si para bien o para mal soy del tipo docente carismático y entonces consigo establecer un feeling con los alumnos y todo camina normalmente. Bueno, que Dilthey diría que es una opción válida. Y parecería que es cierto porque obtengo resultados.
Acá también hay un déficit grave en materia de conocimientos históricos por parte de los alumnos. Muchos colegas sostienen que esto está vinculado a la decisión de destruir la memoria histórica que inició El Proceso (las Juntas Militares, 1976-83), y que luego - de otras maneras - continuaron los gobiernos "democráticos". Es posible. Al comienzo de cada semestre hago un test diagnóstico y una constante es que los alumnos dicen que sus padres nunca les hablaron de esto o de aquello. Frente a esta política de Estado, es poco lo que podemos hacer los docentes. Hablás de la educación emancipatoria. Acá es una mala palabra. Porque se asocia con las guerrillas de los 60 - 70. Se dice que los que intentamos instrumentar la pedagogía de Paulo Freire somos los culpables de haber dividido a la sociedad argentina. Así que ahora la mayoría practica el autoritarismo de cátedra.
No soy - como verás - un interlocutor válido para este debate. Pero te puedo dar los datos de algunos amigos que se ocupan de las cuestiones didácticas. Angel Cerra y su esposa Mara Alvarez ( ); Laura Alori ( ); y Ana Pfeiffer ( ) Todos trabajan conmigo en la UBA. Angel y Mara han publicado dos libros para la escuela primaria y están haciendo un postgrado en Educación a distancia; Laura es una obsesiva de los cuadros sinópticos, las guías de análisis y de la formación en investigación de los alumnos; Ana es postgraduada en Gestión Educativa y dirige el programa de educación a distancia de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
Un saludo y éxitos, Teodoro.

PD: Topolsky es uno de mis "maestros". Para mi no es "ya clásico" sino "un clásico".