Estimado Bartolomé:

Te agradezco tu lectura de mi opinión porque como le decía a Pedro en uno anterior lo que menos quiero es opinar acerca de cosas que conozco poco. También me duele, porque es cierto que somos muchos los desinformados en América Latina sobre lo que pasa en algunos lugares del primer mundo que nos apoyaron mucho en la época del "Proceso" (la dictadura de las Juntas Militares). Pero agregaría algo. Tampoco podemos echarnos toda la culpa los sectores progresistas de uno y otro lado del océano. La política cultural y de relaciones exteriores de los Estados tienen su parte. En nuestro caso, y aún antes del Proceso, y continuó aunque de otras maneras a posteriori, hubo y hay un empeño sistemático en eliminar el conflicto como parte de la realidad social. Entonces, se ha estigmatizado todo lo que se relacione con la idea de subversión. En el discurso de las derechas el ETA, El IRA, el movimiento de liberación kurdo, el movimiento de los "sin tierra" de Brasil, etc., es todo lo mismo. No es una explicación pero sí una justificación parcial de por qué los sectores progresistas, reactivamente, respondemos dándoles a todos el status de " movimientos de liberación", contestarios del sistema neoliberal globalizado, y nuevamente etc.

Por parte del Estado español hay una ausencia de explicación y difusión del problema que a Uds. les afecta tanto y con razón. Sé que este es foro público y que probablemente me gane la antipatía de los burócratas de la embajada y del Instituto de Cooperación Iberoaméricana, pero no dicen ni hacen nada para informarnos (ni objetivamente ni subjetivamente). Otro tema es la desaparición progresiva de la materia "Historia de España" en las carreras universitarias de Historia. Hasta 1983 era obligatoria, y estaba marcada por la influencia que tuvo en su momento Sánchez Albornoz. Se enseñaba una historia de la España medieval ( y a lo sumo hasta el siglo XVI inclusive), con una orientación "castellanista" (perdóneseme el neologismo) y conservadora. Al comienzo de mi carrera como docente universitario trabajé en una de esas cátedras y mi tarea era guiar a los alumnos en el análisis de fuentes medievales en latín. Bueno, yo sabía latín, pero los alumnos no entendían una mierda.Y les interesaba más cuando hablaba del califato de Córdoba que cuando les tenía que hacer leer a San Isidoro de Sevilla. Esto también tiene que ver con las relaciones culturales inter estatales. Como a partir de 1984 se pensó que esa enseñanza de la historia de España fomentaba la mentalidad autoritaria, se la fue abandonando. Y no ha habido una propuesta alternativa por parte de la burocracia cultural del Estado español.

Actualmente, lo decisivo para influir en la formación de opinión son el cine y principalmente la televisión. En lo que respecta a la Guerra Civil producen continuamente, pero ¿sobre los conflictos del presente?

Un saludo, Teodoro.

Teodoro Blanco