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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

III Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 14-18 de julio de 2004


Fragmentación de la historia, globalización de la sociedad


MESA E. FRAGMENTACIÓN DE LA HISTORIA, GLOBALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD

Julio Pérez Serrano (Universidad de Cádiz)
Historia y globalización. Perspectivas para una historia global

En esta exposición se pretende poner en conexión el debate teórico existente sobre la llamada globalización y el que en el ámbito historiográfico se da en torno a la posibilidad de construir una historia global, de acuerdo con las propuestas contenidas en el Manifiesto de HaD. La tesis que se defiende es que la irrupción de la globalización, entendida como proceso histórico, casi sinónimo de ‘evolución’, en el debate de las ciencias sociales, puede ayudar a reconstruir el objeto de la historia, devolviéndole la unidad y amplitud de miras de la historia total se había esforzado en defender. Emergería así de un debate sobre los problemas del presente la posibilidad de hacer una historia global, capaz de integrar en un nuevo paradigma las diversas especialidades y temáticas, las distintas secuencias temporales y la multiplicidad de ámbitos espaciales.

Esta historia global no podía ser una mera actualización de los contenidos y los métodos de la historia total, en exceso vinculada al estructuralismo marxista y lastrada por una aspiración holística reiteradamente criticada. Por el contrario, como hija de su tiempo, la historia global trasciende la esfera económica, dominante en la historiografía del siglo pasado, y conecta con los enfoques teóricos de la ecología humana y con el modo en que desde esta perspectiva, que es convergente con la de la historia ambiental, se conciben las relaciones hombre-naturaleza-sociedad. El concepto básico, "ecosistema humano", permitiría articular el conocimiento histórico acumulado de un modo distinto a cómo hasta el momento se ha venido haciendo, por la interrelación de las rígidas e inconexas especialidades históricas actualmente vigentes.

La globalización como objeto de análisis histórico permite así identificar los rasgos esenciales de nuestro comportamiento social -algo que la vieja historia siempre había rehuido por la sospecha del determinismo- y, por ende, los vectores que han impulsado nuestra evolución en el tiempo. Una aproximación meramente sociológica a la realidad actual quedaría constreñida a la caracterización de la fase o el estadio actual del proceso, del mismo modo que un acercamiento desde la óptica tradicional de la historia difícilmente lograría reconocer la robusta nervadura que une el pasado, el presente y el futuro. Parece obvio, pero para que la historia constituya una verdadera ciencia es imprescindible restituir la unidad de su objeto de estudio. No pueden existir tantas historias como fragmentos temporales seamos capaces de parcelar.

Han desempeñado un papel importante como precursoras de esta restitución de la unidad del tiempo histórico que representa la historia global los trabajos que, abandonando el cómodo abrigo de las edades y épocas definidas convencionalmente, se han adentrado en el análisis de los procesos de cambio. Las transiciones, las revoluciones, las catástrofes, las guerras, los descubrimientos, sacan a la luz los mecanismos profundos que rigen el funcionamiento del ecosistema humano más allá de las regulaciones propias de cada momento histórico, confirmando que existe ciertamente una unidad. Y es en esa historia-tiempo donde las propuestas de la historia global se funden con las de la historia actual, que pone el acento en el carácter contemporáneo de cualquier reconstrucción histórica y predica los beneficios de aprovechar la privilegiada atalaya del presente para intentar imaginar el pasado y el futuro.

Desde estos postulados, la historia de la globalización, que ya ha empezado a tomar cuerpo, bien podría terminar favoreciendo la globalización de la historia, es decir, la identificación de su objeto, la delimitación de sus contenidos, la clarificación teórico-metodológica, la unificación de la

comunidad de historiadores y la plena integración de la disciplina en el paradigma de las ciencias.













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