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III Congreso Internacional Historia a Debate Santiago de Compostela

III Congreso Internacional Historia a Debate
Santiago de Compostela, 14-18 de julio de 2004


Transiciones a la democracia


MESA J. TRANSICIONES A LA DEMOCRACIA

LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA A LA DEMOCRACIA DESDE LA HISTORIA DEL TIEMPO PRESENTE

Alfonso Pinilla García
Universidad de Extremadura

La Historia del Tiempo Presente arroja dos interesantes cuestiones que el historiador debe incorporar a su estudio por un lado el carácter transdisciplinar de su trabajo, por otro lado la dimensión perceptiva de la Historia. De acuerdo con el primer aspecto, el historiador debe incorporar, adaptar y aplicar algunos principios científicos de otras disciplinas, más relacionadas a veces con el campo de las ciencias naturales que con el de las ciencias sociales. En este sentido, nosotros incorporamos en el estudio de la Transición algunos conceptos procedentes de Teoría de Sistemas, Teoría del Caos, o Teoría de Juegos .

Por otro lado, conviene resaltar que nos interesa sobre todo la percepción del proceso, de tal manera que no pretendemos reconstruir "la verdad sobre la transición", sino analizar las distintas "verdades" o percepciones que existieron sobre ella. De ahí que estudiemos el acontecimiento histórico a través de los medios de comunicación, observando de qué manera los medios perciben y transmiten los hechos, convirtiéndolos en acontecimientos cuya interpretación será fundamental para la percepción y valoración final del proceso. Transdisciplinariedad y estudio de la Percepción serán las dos cuestiones a resaltar en nuestro trabajo.

De acuerdo con esto, podemos caracterizar la Transición política en España desde las siguientes ideas

- La Transición revela, y se explica por, un alejamiento o antagonismo entre sistema político y entorno (sociedad, cultura, economía), que ya viene gestándose en España desde finales de los años 50 y a lo largo de todos los años 60, cuando la consolidación política del Régimen de Franco se ve acompañada con un desarrollo en lo económico y una modernización en lo social (Plan De Estabilización, desarrollismo, equiparación progresiva a la sociedad de consumo de masas, turismo, etc). Esta modernización del entorno, producida por el propio sistema político, será la contradicción profunda que explique el proceso de transición. Por tanto, es el propio estado franquista quien genera la contradicción que en el futuro acabará transformándolo. El asesinato de Carrero Blanco, por ejemplo, pone de manifiesto este alejamiento del sistema respecto a su entorno, un entorno cada vez más hostil que reacciona violentamente contra la perpetuación del sistema

encarnada en el almirante Carrero.

- La transformación no será radical pues se conjugarán cambio y continuidad para generar nuevas realidades en lo político que ya sí se ajustarán mejor a las realidades socioeconómicas previamente generadas. La transformación no será traumática y caminará por la senda de una reforma pactada entre los sectores más moderados de la oposición franquista y los sectores más aperturistas del franquismo. Las fronteras del sistema político interaccionarán, por tanto, para dar lugar a un proceso que no estaba previsto pero que sin embargo giraba en torno a estas coordenadas no rupturistas. La línea editorial de algunos periódicos durante la Transición como Informaciones, Pueblo, YA, y después Diario 16 y El País, reflejan este discurso reformista a través del cuál se interpretarán los principales acontecimientos que jalonan el proceso. Junto a ellos, el sector reaccionario estaría representado por medios como Arriba o El Alcázar.

- La imprevisión es otra de las características que definen la Transición política a la democracia. Pese a la buena marcha del proceso, ya lo escrito después sobre una transición considerada como "modélica", hay que poner de manifiesto el alto grado de improvisación e imprevisión que existió durante la misma. Pese a que pudieran existir proyectos reformistas, y discursos que preveían una salida democrática al franquismo, hay que reconocer que en muchas ocasiones la imprevisión fue la tónica. De esta manera, las crisis que jalonan la transición abrieron un amplio abanico de caminos posibles hacia el futuro que el sistema fue eligiendo en función de interacciones complejas, de pactos cuya esencia son objeto de estudio para los historiadores. De esta imprevisión da buena cuenta, por ejemplo, el nombramiento de Suárez, sorpresivo y negativo para la mayoría de la prensa, pese a constituir uno de los acontecimientos que después permitirían el tránsito pacífico a la Democracia. Más tarde lo imprevisto sería interpretado como inevitable, dando a Suárez un papel protagonista que en el momento de acceder a la presidencia nadie preveía.

- Es necesario resaltar en la transición dos cuestiones fundamentales que también explican la naturaleza del proceso por un lado el relevo generacional, por otro lado, el juego de memoria establecido entre recuerdo y olvido de la Guerra Civil. Ambas cuestiones están relacionadas. La superación del dramático recuerdo de la Guerra Civil ("el olvido consciente de la Guerra") fue posible por el relevo generacional que la clase política del país experimentó durante los años setenta. El hecho de que fundamentales figuras durante la transición, verdaderos motores del proceso (el rey Juan Carlos, el presidente Suárez y su equipo, etc.) no vivieran la Guerra Civil, propició la posibilidad de olvidar la contienda y facilitó el camino para la consecución de objetivos sin los cuales la nueva democracia hubiera carecido de legitimidad. Basándose en esta dinámica de recuerdo / olvido / cambio generacional fue posible, entre otros acontecimientos, la legalización del Partido Comunista de España, tradicional enemigo durante la contienda. La amnesia pactada propició la amnistía, que a su vez facilitó la integración en el sistema de aquellas organizaciones que se le oponían.

- Porque la transición es, y estamos ante otra nueva característica, un proceso donde los enemigos que se oponen al sistema son progresivamente integrados en la organización política. Desde el PCE al PSOE, pasando por formaciones nacionalistas o de centro derecha como la democracia cristiana son aceptadas poco a poco en el juego político. Tal y como demuestra la historia natural, toda integración o dominio sobre el entorno puede dar lugar a una mutación en el sistema, y así ocurre durante la transición, porque las progresivas integraciones en el organigrama político de formaciones antes hostiles a él, transformarán el propio sistema dando lugar a un resultado totalmente distinto del punto de partida. Y lo que en principio fue una dictadura acabó mutando, a través del progresivo dominio / integración del entorno, en democracia.

Junto a estas características que definen y explican la transición, no podemos olvidar el propio contexto internacional, hostil a la supervivencia de una Dictadura en una Europa occidental ya claramente capitalista y democrática.

A partir de estas bases, aludiremos al tratamiento que recibieron en la prensa una serie de acontecimientos históricos de la Transición, que van desde el asesinato de Carrero Blanco (20-12-1973) hasta el golpe de Estado del 23F (23-2-1981). Nuestro objetivo último es ofrecer distintas percepciones de un mismo proceso a través del estudio del acontecimiento histórico en los medios de comunicación.















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